Expresivo, envolvente, auténtico y fresco. Estos son algunos de los rasgos que definen con mayor precisión la nueva añada de Arrayán Selección Rosado 2024 de Bodegas Arrayán. Un vino que este año está elaborado exclusivamente con garnacha y syrah. Para Maite Sánchez, enóloga de la bodega “en esta ocasión hemos querido aumentar la presencia de la garnacha para tener mayor tipicidad. Apostamos por las variedades minoritarias y por trasladar de la manera más fiable el paisaje, el suelo y el clima de nuestra zona”.
Arrayán Selección Rosado 2024 está elaborado con 60% syrah y 40% garnacha, procedentes de las viñas que la bodega posee en la Finca La Verdosa, situada en el noroeste de la provincia de Toledo, en el término municipal de Santa Cruz del Retamar. Una zona arbolada, con primacía de encinas centenarias y abundante romero, tomillo, jara y lavanda y en donde el viñedo está plantado en un suelo arenoso a 510 metros sobre el nivel del mar.
Arrayán, que cuenta con la certificación ecológica desde 2016, ha tenido desde sus comienzos un objetivo claro: lograr que la viña manifieste con rotundidad la expresión de cada terruño, practicando una viticultura respetuosa con el medio ambiente y favoreciendo la biodiversidad y el equilibrio. Un ejemplo claro es este Arrayán Selección Rosado 2024. Tras la vendimia, cada variedad se somete al sangrado por separado para después fermentar espontáneamente a 15 grados en depósitos de acero inoxidable durante veinte días aproximadamente. El resultado es un vino rosa fresa donde destacan los aromas a moras, guindas y violetas. En boca es expresivo, envolvente, fresco, aromático, largo y con una gran acidez. Se trata de un vino ecológico, acogido a la D.O. Méntrida, con una graduación alcohólica de 13,5 %/Vol. y un PVP de 9,90 €. Marida bien con una ensalada de ahumados, pescados azules o azules recomendándose su consumo preferente de 2025 a 2027.
Arrayán nació en 1999 como iniciativa personal de José María Entrecanales y María Marsans, con un evidente trasfondo de pasión vinícola. La llegada de la enóloga Maite Sánchez en 2009 marca una nueva etapa tanto en la elaboración de los vinos ya existentes como en el empeño de incorporar variedades autóctonas a su gama–albillo real, garnacha peluda, garnacha blanca, garnacha gris, moravia…– procedentes de un entorno único, dando a luz vinos que han llegado al corazón de una nueva generación de consumidores. En Arrayán, la sintonía con estos nuevos amantes del vino es evidente, tanto en lo que respecta al trabajo de Maite Sánchez, como a la labor de María Marsans, que asumió la responsabilidad de dirigir la bodega en 2009 y que hoy comparte con sus hijos Alejandro y Mariana.
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