La aniquilación imperialista de Cataluña y la mosca transgénica

Tras trescientos años de opresión, oprobio, fumigación y hasta fornicación de Catalunya a manos y miembros de la España imperial, ha podido pararse el último y definitivo intento de aniquilación de la nación y la identidad catalanas: la mosca transgénica. Un equipo de investigadores anglosajones, o sea, antiescoceses, habría conseguido una mosca macho genéticamente pervertida, estéril, ideada para engañar, fecundándolas falsamente, a una especie de pobres moscas catalanas que joroban la cuarta parte de la cosecha de olivas de la nacionalidad histórica. Todo era, sin embargo, una estratagema que la Asamblea Nacional por la Soberanía Alimentaria de Catalñunya ha denunciado e impedido, al grito de «tenemos el derecho a decidir qué agricultura queremos» frente a la opresión estatal. Esta Asamblea es la que organizó la cadena humana del pasado once de septiembre, y constituye la principal fuerza de apoyo de los políticos separatistas que gobiernan Cataluña.

Lo que se buscaba con la mosca manipulada era infectar a las moscas catalanas con un virus tratado con canciones de Rafael Farina, Juanito Valderrama y Dolores Abril, naturales de Curro Romero, y la Marcha Real interpretada por Nati Mistral con letra de José María Pemán, además de un vídeo con las nueve Copas de Europa del Real Madrid. El plan estaba concebido por el malvado Wert, y habría conseguido que los niños catalanes vinieran al mundo cantando “Mi carro” y “Cocidito madrileño”, del gran Pepe Blanco. El ataque de las moscas aniquiladoras, incluidas algunas cojoneras (tipo Albert Boadella, Arcadi Espada y otros traidores), ha sido uno de los asuntos centrales del Simposio “España contra Catalunya o la mosca españolista”, que ha tenido lugar en los últimos días en la capital catalana. Patrocinado, eso sí, por el Fondo de Liquidez Autonómica de los señores Montoro y Rajoy. Los moscones.

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