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Donald Trump ha tomado una decisión contundente.
A través de un mensaje en sus redes sociales, el presidente de Estados Unidos comunicó que cualquier nación que realice transacciones comerciales con Irán estará sujeta a un arancel del 25% en todas sus importaciones y exportaciones hacia su país. Esta medida, calificada como «inmediata y definitiva», llega en un momento crítico, marcado por la crisis de protestas en Teherán.
Las manifestaciones, que comenzaron como reacción a la inflación y la depreciación del rial, han evolucionado hacia un desafío directo al régimen de los ayatolás, dejando un trágico saldo de cientos de muertos debido a la represión.
El anuncio se produce en un contexto de creciente tensión.
Trump sostiene que Irán ha sobrepasado su «línea roja» al asesinar a manifestantes, mientras su equipo evalúa opciones militares y encubiertas para el día de hoy martes. La secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, subraya que la diplomacia sigue siendo la prioridad, aunque no descarta el uso de «fuerza letal» si es necesario.
Por su parte, el líder supremo Ali Khamenei ha respondido afirmando que esta estrategia «también será derrocada», mientras que el ministro de Exteriores Abbas Araghchi califica las protestas como una «guerra terrorista».
Aranceles como arma económica
El arancel del 25 % es solo el primer paso. «Cualquier país que comercie con la República Islámica de Irán enfrentará un 25 % adicional en todo su comercio con Estados Unidos. Esta orden es definitiva», declaró Trump a través de Twitter este lunes.
Esta medida llega tras éxitos recientes como el arresto del líder venezolano Nicolás Maduro, lo cual ha fortalecido la posición del presidente estadounidense.
Las repercusiones podrían sentirse entre los socios comerciales clave de Irán, como China, Rusia o incluso India, dado que, pese a las sanciones previas, los persas siguen exportando petróleo. Este enfoque busca aislar económicamente a Teherán y se suma a presiones anteriores que han llevado su economía al borde.
Desde Teherán llegan respuestas desafiantes. El presidente del Parlamento, Mohamad Bagher Ghalibaf, advierte sobre posibles ataques a bases estadounidenses ubicadas en la región. Ali Larijani, responsable máximo en materia de seguridad, distingue entre protestas económicas «comprensibles» y lo que califica como «disturbios terroristas». Mientras tanto, el ministro de Exteriores asegura estar «dispuesto al diálogo», aunque también «listo para la guerra».
Trump mantiene contacto constante con opositores exiliados; uno incluso se ofrece para liderar una transición democrática desde EE. UU. Mientras tanto, la OTAN está atenta ante este panorama incierto. Su líder, Mark Rutte, expresa preocupación por la seguridad entre aliados. Tras una advertencia del Departamento de Estado —«No juegues con Trump; cumple lo prometido»—, junto al vídeo que muestra bombardeos previos en Venezuela, el mundo observa expectante.
La Casa Blanca asegura que Irán está negociando tras bambalinas, pese a sus declaraciones públicas. Trump reitera: «La diplomacia es lo primero, pero siempre hay alternativas». Las protestas continúan; mientras tanto, la morgue en Teherán colapsa bajo su carga y Washington debe decidir si este arancel es solo el inicio o si vendrán más medidas represivas.
Protestas descontroladas en Irán
Las calles de Teherán y otras ciudades están al rojo vivo desde finales de diciembre. En un principio, los ciudadanos salieron a las calles por el aumento del costo de vida y la caída del rial. Ahora, sus gritos se dirigen contra el régimen teocrático que ha gobernado desde 1979.
Informes indican que han muerto 490 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad.
El Departamento de Estado de EEUU ha instado a los ciudadanos estadounidenses a abandonar Irán debido a la «escalada» en las protestas y las medidas de seguridad adoptadas.
En un intento por silenciar las voces disidentes, Irán está bloqueando internet y servicios móviles; sin embargo, Trump ofrece «ayuda» hacia la «libertad» del pueblo iraní.
Dentro de una morgue en Teherán, las bolsas con cuerpos sin identificar se acumulan, reflejando la brutalidad de la represión. Activistas denuncian un «crackdown» feroz que deja más interrogantes que certezas, con manifestaciones contra la disidencia que evocan épocas pasadas. La figura de Khamenei, con 86 años a cuestas, enfrenta uno de los desafíos más significativos desde la guerra breve con Israel en junio, respaldada por Washington.
Opciones militares sobre la mesa
Trump recibe informes cada hora y se reunirá con su equipo de seguridad: el secretario de Estado Marco Rubio, el secretario de Guerra Pete Hegseth, y el presidente del Estado Mayor Dan Caine. Estudiarán respuestas posibles que van desde:
- Ataques militares o cibernéticos contra instalaciones iraníes.
- Nuevas sanciones económicas dirigidas al régimen.
- Apoyo a la oposición mediante redes sociales.
- Envío de terminales Starlink, proporcionados por Elon Musk, para facilitar internet satelital.
En sus conversaciones recientes, Rubio se ha puesto en contacto con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, quien insiste en adoptar medidas contundentes contra Teherán. Ambos líderes ya discutieron sobre el programa nuclear iraní durante una reunión celebrada en diciembre en Mar-a-Lago. Cabe recordar que en junio pasado, EEUU bombardeó instalaciones nucleares iraníes en lo que se conoció como operación «Martillo de Medianoche», aunque informes inteligentes indicaban que no había evidencia clara de que Irán estuviera buscando desarrollar armas nucleares.
Con orgullo, Trump afirma haber «destruido totalmente» ese programa el año anterior. En un vuelo regresando a casa desde Mar-a-Lago, comentó: «Parece que están asesinando a personas inocentes. Lo estamos considerando seriamente, con opciones muy contundentes».
Además, reveló que líderes iraníes habían llamado recientemente para negociar: «Quieren dialogar; están cansados del trato duro por parte de EE.UU.». Aunque se está preparando una reunión, también dejó claro: «podemos actuar antes».
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