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Misiva a Isis, mi musa tinerfeña (9)

Ángel Sáez García 04 Mar 2020 - 00:00 CET
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MISIVA A ISIS, MI MUSA TINERFEÑA (9)

Dilecta Isis:

Si te hice reír a mandíbula batiente con las dos décimas (la que aparecerá publicada hoy, lunes, en mi bitácora, la escribí adoptando tu personalidad, apropiándome de tu ego, como si me la dirigieras tú a mí, quien te compra rosas y chocolate en la tienda de la esquina, “Un gusto date” —un deseo, pero también una patraña; imaginación no me falta, no—) que te dediqué, celebro que así fuera. Ya sabes qué dijo en varias ocasiones Charles Chaplin, “Charlot”,  al respecto: “Un día sin risa es un día perdido”.

Estaba triste, pero ahora alegre, ledo, mientras te leo. Bueno, tras pasar mi vista por el segundo párrafo de tu correo, fantaseando a propósito de cuanto narras, que estabas multialérgica o plurialérgica y moqueando como una mocosa, has logrado que me desenamorara, literariamente hablando, en un pis pas, de ti. Es broma. Se escribe el vocablo como lo has trenzado tú, así, “ahínco”, con hache intercalada y tilde, para deshacer el hiato. Dicha voz, sin la a inicial, presente de indicativo del verbo hincar, hinco, es el término que la gente usa en el último lugar de una frase hecha para hacer una rima obscena, impúdica, sobre una palabra que termina/e en –inco (verbigracia, cinco). Seguro que la has oído alguna vez: “en el culo de la hinco”.

Tuve conocimiento de la mala nueva, del apagón tinerfeño, sí. Lamento mucho, por el lío que supone renovar todos los documentos que llevabas en ella, la pérdida de tu cartera. Espero que tú no te comportes nunca como lo hizo la (me y te ahorro el adjetivo calificativo que me ha venido a la mente y a la boca) pareja de marras.

La vida, ya sabes, es una extraña alianza o raro combinado de bondades y maldades, noticias óptimas y pésimas. Más peores que mejores, pero, ¡menos mal!, solemos echar mano de esa estrategia o subterfugio mental que nos permite olvidar las muchas malas que nos suceden y potenciar las buenas, para hacer así nuestra existencia más llevadera.

El humo es indicio de fuego, ¿no? Yo no me hubiera extrañado por lo que le acaeció a Arbeitz. Qué bueno que os reísteis. Que no se dañara, que no se quemara, es lo que importa. Ya te comenté qué me llamó la atención de ella, que no sonriera, que pareciera una hoja seca siendo tan joven. Ya me explicaste, someramente, los motivos.

A unas les gusta la mirada de Saúl y a otra le incomoda. De todo hay en la viña del señor, como en la vida moliente y corriente. ¿“Lele” es Saúl?

Ojalá no haya más fricciones de las debidas con tu nueva jefa. Puede hasta que te sorprenda y hagáis buenas migas. No seas prejuiciosa.

Confío, espero y deseo que Marimar te dé muchas alegrías y ninguna alergia más. Ya son bastantes las que concitas, reúnes o tienes. Es zumba.

En las fotos que me has mandado, salvo por la sirena que surca sus aguas, no se saborean las bendiciones o flores que le echas al “charco” que, recientemente, has descubierto, pero te agradezco sobremanera el envío de las mismas.

Ese abrazo que me remites (si es como los dos anteriores, que me diste otrora) lo saborearé paulatinamente, poco a poco, para que no se me acabe hasta que me mandes otro, nuevo, que lo sustituya o restituya. Te remito otro tal, con iguales o parecidas virtudes salutíferas.

La relación que mantuve con Pilar, a quien conocí en el Magec (Trianflor, se llamaba entonces el hotel) el año pasado, fue meramente telefónica. En la última conversación que mantuve con ella me dijo que no la llamara más y cumplí su deseo. No sé las razones, porque he aprendido a no pedir a las personas que conozco que me argumenten los motivos que llevan a proceder como creen oportuno, de la guisa que lo hacen.

He pasado un grato rato leyéndote. Espero que lo propio ocurra a la inversa, recíprocamente.

Sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) quien es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

   Post Scriptum

A ver si no tardas tanto tiempo en comentar o contestar, ¡leñe! (te cedo y dejo la expresión ¡COÑO!, así, en versales, para que la sigas utilizando tú).

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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