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Misiva a Isis, mi musa tinerfeña (13)

Ángel Sáez García 08 Abr 2020 - 14:00 CET
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MISIVA A ISIS, MI MUSA TINERFEÑA (13)

Dilecta (amada con voluntad honesta y/o amor reflexivo) Isis (empecé llamándote como te llamas de verdad, con tu gracia de pila; quise ocultar tu nombre bajo o, en su defecto, tras, el de Isis, pero he vuelto por mis fueros, o sea, a mis andadas decentes, como te consta, en otras urdiduras o “urdiblandas”):

¡Qué tamaña sorpresa! Ídem (por abreviar). Gracias por la energía y luz que me mandas (la mujer es mucho más intuitiva que el hombre —cuando te mande luego el soneto que escribí ayer lo entenderás—, si seguimos a Rudyard Kipling —“la intuición de una mujer es más exacta, o precisa, que la certeza de un hombre”—), pero no harían falta ni la una ni la otra si vinieras tú (te pareces al Jesús de Nazaret de los evangelios, pues das unos abrazos que resucitas a un muerto, Lázaro, verbigracia).

Como cualquier ser humano, tú también tienes aspectos de tu personalidad que debes corregir o pulir, si quieres mejorar (que, porque así lo barrunto o intuyo, deseas). A mí, te lo confirmo (sin portar, ni sobre la espalda ni sobre los hombros, las apócrifas ínfulas que penden, presuntamente, de la mitra episcopal, o sea, sin ser ni fungir ni fingir de obispo), me ocurre tres cuartos de lo mismo. Siempre hablo bien de ti. Cuando aparenta o parece que no lo hago, es que he echado mano o he hecho uso de esa herramienta o recurso literario que es la ironía, esperando que el atento y desocupado lector, ora ella, ora él, haya entendido lo contrario de lo que he dicho o escrito, claro (me consta que en España, a menos que quien te escuche esté presente y se fije en la expresión de tu cara, o te lea y conozca de qué pie cojeas, por dónde vas, pocas veces se entiende la burla fina y disimulada en toda su compleja y completa extensión). Has sido la razón de que vuelva a confiar en mis semejantes femeninos. Me ahorro comentarios, porque sé que tu situación es la que es, pero… (aunque mi primera intención era dejar mis pensamientos en los inconcretos y sugerentes puntos suspensivos que anteceden, me he visto obligado a continuarlos así) tus abrazos me dan vida, me vivifican, me demuestran que aún estoy vivo.

Gracias por la preciosa y precisa carta, epístola o misiva, que me has remitido y he releído; te la contestaré cuando vuelva a abrir sus puertas la biblioteca, tras las fechas y fiestas navideñas; hoy no dispongo de tiempo suficiente para hacerlo en condiciones, como te mereces. Gracias (por ser como eres; me gustaría que tu situación fuera otra, pero la realidad es la que es y se impone con toda su crudeza).

Que sea dichosa (haz dichosos a cuantos frecuentes hoy, mañana, y siempre) para ti y los tuyos la Nochebuena y ¡Feliz Navidad! (a pesar de los pesares).

Te manda abrazos para ti y besos para Marimar quien ama (perdóname, que te lo escriba, pero si no lo hiciera, amén de quedarme corto, te y me estaría mintiendo como un bellaco), sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) y es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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