A QUIEN NO CREE QUE HAYA AQUÍ UN FANTASMA
Ayer, nada más entrar en clase Carlos Castaño, el profesor de latín, tras darnos los buenos días, nos dijo, poco más o menos, esto:
—Permitidme que os ayude a quitaros alguno de los prejuicios que aún acarreáis con vosotros. En esta vida existen algunos fantasmas, y no me refiero a las personas que tienen el defecto de envanecerse de esto, eso o aquello. ¿Quién no ha incurrido alguna vez en dicho yerro? Dejadme que os cuente una anécdota, por si os sirve para vuestro quehacer en el futuro. Cuando yo estudiaba el bachillerato en el Instituto “Juan de Mairena”, sabíamos que se acercaba por el pasillo Jesús Orellana Romera, nuestro, ora severo, ora indulgente, profesor de lengua y literatura, porque su pierna ortopédica hacía un ruido característico, como si anduvieran escasas de lubricante las articulaciones de la rodilla y del tobillo de su prótesis. Le tuvieron que amputar buena parte del miembro inferior derecho tras sufrir un accidente de tráfico. Varias veces nos refirió lo que ninguno de nosotros lograba entender, por considerarlo meramente imposible, increíble, que pudiera dolerle el dedo gordo del pie diestro, cercenado, su miembro fantasma.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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