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Un tiroteo en aguas cubanas ha elevado la tensión entre Washington y La Habana en un contexto político delicado.
Cuba ha informado que sus fuerzas de patrulla fronteriza interceptaron una lancha rápida procedente de Florida, que intentaba entrar en su territorio. Este enfrentamiento dejó un saldo de cuatro muertos y seis heridos.
El suceso tuvo lugar en el canal de Elpino, cercano a Cayo Falcones, en la provincia de Villa Clara, ubicada en la costa noroccidental de la isla. Según la versión oficial cubana, la embarcación estadounidense, conocida como FL7726SH, llevaba a diez personas armadas que abrieron fuego contra los agentes fronterizos al ser abordados. Los cubanos respondieron a esta agresión, lo que resultó en las bajas mencionadas.
Desde La Habana, se afirmó que los ocupantes de la lancha estaban equipados con armamento militar, incluidos rifles de asalto, pistolas, cócteles molotov, chalecos antibalas y uniformes camuflados. Las autoridades cubanas identificaron a los fallecidos como ciudadanos cubanos residentes en Estados Unidos y señalaron que varios contaban con antecedentes relacionados con actividades terroristas o criminales. Además, detuvieron a un sospechoso en tierra firme, Dunil Hernández Santos, quien supuestamente coordinó la operación desde Florida.
Por su parte, Washington adopta una postura prudente ante el incidente. El Secretario de Estado, Marco Rubio, ha subrayado que no se basará únicamente en la versión cubana y ha indicado que el Departamento de Seguridad Nacional y la Guardia Costera realizarán una investigación propia. Rubio destacó lo «altamente inusual» que es presenciar tiroteos como este en aguas abiertas y advirtió sobre una posible respuesta «apropiada» si se confirmara que los fallecidos eran ciudadanos estadounidenses.
Este incidente pone de manifiesto el deterioro acelerado de las relaciones entre ambos países desde que asumió la administración Trump. El presidente ha intensificado las restricciones sobre el régimen cubano, bloqueando prácticamente todos los envíos de petróleo hacia la isla. Esta medida ha agudizado aún más la crisis económica y energética que atraviesa Cuba. En declaraciones recientes, Trump afirmó que la isla «parece estar lista para caer», especialmente tras la captura del exmandatario venezolano Nicolás Maduro, quien era el principal proveedor de crudo para La Habana.
La Fiscalía General de Florida, bajo el liderazgo de James Ummer, ha solicitado iniciar una investigación adicional, mostrando desconfianza hacia las autoridades cubanas. El Vicepresidente JD Vance expresó su esperanza de que el tiroteo no sea tan grave como se teme, aunque admitió la falta de información clara sobre lo sucedido.
Lo que sigue siendo incierto es quiénes eran realmente los ocupantes de la lancha y cuáles eran sus verdaderas intenciones. Mientras que Cuba sostiene que se trató de un intento terrorista coordinado desde Florida, aún no hay verificación independiente por parte de Washington sobre estas afirmaciones. El hecho de que la embarcación esté registrada en Florida sugiere conexiones con la comunidad cubanoamericana, históricamente implicada en operaciones contra el régimen habanero.
Este episodio se produce en un entorno regional extremadamente volátil. Cuba enfrenta una crisis humanitaria sin precedentes, caracterizada por escasez crítica de combustible, alimentos y medicinas. La presión económica impuesta por Estados Unidos busca inducir cambios políticos dentro de la isla, pero también incrementa el riesgo de incidentes como este. Las aguas entre Florida y Cuba han sido durante mucho tiempo un escenario habitual para fricciones, incluyendo intentos de infiltración y rescates de balseros.
La investigación independiente llevada a cabo por Washington será esencial para esclarecer lo ocurrido en esas aguas. Si se confirma la presencia de ciudadanos estadounidenses a bordo, es probable que la respuesta del presidente Trump sea contundente. En caso contrario, si se trata simplemente de una operación llevada a cabo por grupos anticastristas desde Florida, esto podría cambiar radicalmente el enfoque del relato. Por ahora, ambos gobiernos parecen estar atrapados en posturas irreconciliables mientras la región permanece atenta ante posibles escaladas.
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