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El objetivo fundamental que tiene el panfleto de Podemos, conocido como ‘La última hora‘, y que tiene de directora a la cuestionada Dina Bousselham, es señalar a los periodistas críticos con el Gobierno socialcomunista.
Y lo hace de la manera más miserable posible, ocultándose tras el anonimato. En esta ocasión ha sido la tuitera ‘Protestona‘ la cual, evitando dar la cara con su avatar, señala a la prensa crítica al dictado del líder morado.
Esta colaboradora dice que hay periodistas «que llevan años incitando a esa violencia» y llega a decir en el vídeo, donde, insistimos, no da la cara y se le truca la voz, que hay un determinado tipo de prensa «que está sembrando la semilla del ambiente preguerracivilista», en clara sintonía con el mensaje que le interesa hacer llegar a Pablo Iglesias que la derecha pretende alzarse en armas contra el legítimo Gobierno.
La violencia empieza con palabras. Hay periodistas que llevan años incitando a que esa violencia se materialice.
Los resultados de inocular ese odio lo estamos viendo.
Se empieza disparando a fotos y se acaba sacando a gente de su casa para fusilarlos
Algún día el periodismo tendrá que rendir cuentas porque sus crímenes de escritorio no deberían quedar impunes.
Llevar a gente para que mienta en los programas y no rebatirle sus mentiras no convierte a los directores de los programas en mentirosos pero sí en periodistas de mierda
Más problemas para Iglesias en su relación con Dina Bousselham
Muy sorprendente fue la decisión de Podemos de que Dina Bousselham, que llegó a ser asesora de Pablo Iglesias en el Parlamento Europeo, saliese a toda mecha del partido morado para ponerse al frente de su libelo.
Según se ha podido saber, la relación entre Bousselham y el líder ‘morado’ es cuanto menos polémica, porque Iglesias tardó varios meses en devolverle una tarjeta USB con archivos de su móvil robado que podría contener contenido íntimo de ella, y cuando lo hizo fue en mal estado. Pero ella, por motivos que se desconocen, podría estar obstaculizando la investigación policial.
El Confidencial asegura este 22 de junio de 2020 que la tarjeta de memoria «quemada» por Pablo Iglesias contenía imágenes de tres tarjetas de crédito suyas y una foto con Dina Bousselham. Los datos del USB procedían del teléfono móvil de Bousselham.
El USB, según cuenta el autor de estos artículos, el periodista José María Olmo, también guardaba documentos de Podemos, pantallazos de chats de Telegram y «fotos íntimas» de Bousselham, según confesó el propio Iglesias ante el juez. Pese a ese contenido «vejatorio», el vicepresidente tardó al menos 5 meses en devolverle el pendrive a su exasesora.
Por tanto, y en vistas de estos hechos, la actitud de Bousselham, aceptando el cargo de ponerse a dirigir un medio totalmente arrodillado a Podemos es una incógnita.
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