Pintan bastos para Gonzalo Boye.
El maquiavélico abogado de Carles Puigdemont, se sentará en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional este lunes, 18 de noviembre de 2024.
El letrado -licenciado cuando purgaba en la carcel una condenada de 12 años por colaborar con ETA en el secuestro de Emiliano Revilla- se enfrenta a una pena de 10 años de prisión por un delito de blanqueo de capitales relacionado con la red de narcotráfico de Sito Miñanco.
Este juicio supone un nuevo capítulo en la controvertida sinuosa trayectoria de Boye, que ha pasado de cumplir condena por colaborar con ETA a convertirse en uno de los abogados más mediáticos de España y en el ‘darling’ de separatistas, proetarras, podemeitas y zarrapastrosos de todo tipo.
El caso contra Boye se remonta a febrero de 2017, cuando la policía incautó casi 900.000 euros en el aeropuerto de Barajas que iban a ser enviados a Colombia.
La Fiscalía Antidroga acusa al abogado de haber confeccionado falsas letras de cambio para justificar el origen de ese dinero, supuestamente proveniente del narcotráfico.
Sin embargo, la defensa de Boye ha presentado nuevas pruebas que podrían cuestionar la versión de la acusación.
Un pasado turbulento
Para entender la figura de Gonzalo Boye es necesario remontarse a su pasado. Nacido en Chile en 1965, llegó a España en 1987 tras haber iniciado estudios de Ciencias Políticas y Economía en Alemania.
Su vida dio un giro radical en 1992, cuando fue detenido y posteriormente condenado a 14 años de prisión por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla.
Durante su estancia en prisión, Boye se graduó en Derecho, sentando las bases de su futura carrera como abogado.
Tras salir en libertad en 2002, comenzó a ejercer participando en casos de gran repercusión mediática, como el juicio por los atentados del 11-M o el caso Bárcenas.
De ETA al ‘procés’
La trayectoria profesional de Boye dio un nuevo giro en 2017, cuando se incorporó al equipo jurídico del golpista Carles Puigdemont tras su huida de España.
Desde entonces, se ha convertido en una pieza clave en la estrategia legal del independentismo catalán, participando activamente en la defensa de Puigdemont y otros líderes del ‘procés’.
Su papel en la reciente reaparición de Puigdemont en España y su posterior fuga ha vuelto a situarle en el centro de la atención mediática.
Boye fue visto junto al fugado expresident catalán durante su breve aparición en Barcelona, apremiándole incluso a abandonar el escenario con un rotundo «Vamos».
El juicio: ¿el fin de una carrera controvertida?
El juicio que comienza este lunes podría suponer un punto de inflexión en la carrera de Gonzalo Boye.
La acusación sostiene que el abogado presentó contratos de compraventa falsos «a sabiendas de su falsedad y de que las operaciones de compraventa eran ficticias, con el objeto de recuperar el dinero intervenido y ocultar que el mismo procedía del narcotráfico».
Sin embargo, la defensa de Boye ha presentado tres nuevos elementos que podrían cuestionar la versión de la Fiscalía:
- Una supuesta falsa geolocalización del teléfono móvil de Boye en el momento de la creación de los documentos incriminatorios.
- Un cambio en la declaración de uno de los investigados, que ahora afirma que el dinero incautado le pertenecía.
- Una grabación en la que el abogado de otro acusado reconoce que su cliente ha «incriminado falsamente» a Boye.
Las probabilidades de condena
Analizar las probabilidades de que Gonzalo Boye sea finalmente condenado resulta complejo, dado que el juicio aún no ha comenzado y las nuevas pruebas aportadas por la defensa podrían influir significativamente en el desarrollo del proceso.No obstante, el historial judicial de Boye y su participación en casos controvertidos podrían jugar en su contra.
La Audiencia Nacional ya ordenó en 2020 que Boye indemnizara con 200 millones de pesetas a Emiliano Revilla por su participación en el secuestro a manos de ETA.
Por otro lado, la experiencia de Boye como abogado en casos de gran complejidad podría ser un factor a su favor.
Su conocimiento del sistema judicial y su capacidad para elaborar estrategias de defensa sofisticadas podrían ayudarle a rebatir las acusaciones de la Fiscalía.
Implicaciones para el independentismo catalán
Una eventual condena de Gonzalo Boye tendría importantes repercusiones en el ámbito político, especialmente para el independentismo catalán.
Como abogado de Carles Puigdemont, Boye ha sido una pieza fundamental en la estrategia legal del expresident y de Junts per Catalunya.Su ausencia podría complicar la situación judicial de Puigdemont y otros líderes independentistas, obligándoles a replantearse su estrategia legal.
Además, una condena por blanqueo de capitales supondría un duro golpe para la imagen del movimiento independentista, que vería cómo uno de sus principales asesores legales es relacionado con actividades delictivas.
Un juicio con múltiples lecturas
El juicio contra Gonzalo Boye se presenta como un proceso judicial con múltiples aristas y posibles interpretaciones.
Más allá de la resolución final, el caso pone de manifiesto la compleja trayectoria de un abogado que ha transitado por algunos de los episodios más controvertidos de la historia reciente de España.
Desde su condena por colaborar con ETA hasta su papel como defensor del independentismo catalán, pasando por su presunta implicación en una trama de blanqueo de capitales, la figura de Boye encarna las contradicciones y claroscuros de una época convulsa.
El desenlace de este juicio no solo determinará el futuro profesional del letrado, sino que también podría tener importantes consecuencias en el tablero político español.
En cualquier caso, sea cual sea el resultado, es probable que Gonzalo Boye siga dando que hablar.
Como él mismo declaró en una ocasión: «Yo no me rindo, yo no me entrego».
Habrá que esperar para ver si esta determinación es suficiente para sortear su último y quizás más difícil desafío legal.