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Tensión interna en la cadena pública

La cúpula sanchista de RTVE paraliza la encuesta contra manipulaciones de ‘Mañaneros’ y ‘Malas Lenguas’

La dirección de RTVE impide hasta el último momento una encuesta del Consejo de Informativos que permitiría a la plantilla votar sobre protestas por el sesgo en programas como Mañaneros y Malas Lenguas

Periodista Digital 24 Abr 2026 - 19:00 CET
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La cúpula directiva de RTVE, alineada con el entorno sanchista, ha obstaculizado la encuesta que este viernes promovía el Consejo de Informativos para evaluar el descontento de los trabajadores ante las manipulaciones en programas externalizados, de acuerdoa información de OkDiario.

Desde hace siete meses, el Consejo había solicitado que se votaran diversas opciones de protesta, incluida la huelga, ante la deriva de espacios como Mañaneros, presentado por Javier Ruiz, y Malas Lenguas, conducido por Jesús Cintora, ambos acusados de desinformación y sesgo favorable al Gobierno.

El Consejo, que se posiciona como la única voz crítica interna frente al presidente José Pablo López —nombrado tras el controvertido decreto de 2024—, ha denunciado una falta de colaboración evidente. La dirección rechazó llevar a cabo una encuesta telemática y no facilitó traslados a otros centros. Así, solo podrán votar en Torrespaña y Prado del Rey en Madrid, así como en Sant Cugat en Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria, en un horario de 8 a 20 horas, utilizando urnas improvisadas de cartón.

Maniobras de última hora para dilatar

TVE lleva años siendo conocida en los círculos periodísticos con un apodo que lo dice todo: Telepedro. La televisión de todos los españoles, financiada con dinero público, convertida en altavoz del Gobierno de Sánchez, en vivero de enchufados del entorno socialista y en escudo mediático de un Ejecutivo que lleva años acumulando escándalos judiciales que la cadena pública minimiza, ignora o directamente deforma.

Esta semana, la Telepedro ha dado un ejemplo más de hasta dónde llega esa captura institucional. La cúpula directiva de RTVE, alineada con el entorno sanchista, ha obstaculizado activamente una encuesta que el Consejo de Informativos llevaba siete meses intentando organizar para que los trabajadores de la cadena pudieran expresar su descontento ante las manipulaciones que se producen en los programas externalizados.

Siete meses de bloqueos. Y cuando la votación estaba a cinco días de celebrarse, la dirección propuso crear una comisión para elaborar un censo. Una patada hacia adelante que los propios trabajadores califican exactamente como lo que es.

Los enchufados que medran en la cadena pública

En el centro del escándalo están dos programas y dos nombres.

Javier Ruiz presenta Mañaneros 360 en TVE. Es el mismo Javier Ruiz que dijo que el apagón era un bulo horas antes del apagón. El que presentó a una cocinera de la UGT disfrazada de médico ante sus espectadores. El que fue sancionado por la FAPE por inventarse estadísticas sobre violaciones. El que negó en directo conocer a Villarejo y tuvo que retractarse cuando aparecieron los audios. El que difundió sin pruebas que Vito Quiles iba a asaltar su casa. Cobra un sueldo estimado entre 80.000 y 120.000 euros anuales del dinero de todos los contribuyentes.

Jesús Cintora presenta Malas Lenguas, también en TVE. Su historial de afirmaciones no verificadas y de sesgo sistemático a favor del Gobierno ha sido documentado por el propio Consejo de Informativos de la cadena, que lo señala junto a Mañaneros como uno de los principales focos de desinformación en la televisión pública.

Ambos programas están externalizados, producidos por empresas ajenas a RTVE, lo que dificulta el control interno y proporciona una cobertura adicional a la dirección para eludir responsabilidades. El Consejo de Informativos lleva meses exigiendo que sean clasificados como programas informativos y no como magazine, dado que su influencia sobre la opinión pública tiene consecuencias directas sobre la credibilidad de la cadena.

A estos dos nombres se suma el ecosistema más amplio de la Brunete Pedrete mediática que RTVE alimenta: colaboradores, tertulianos y comentaristas cuya presencia en la cadena responde a su alineamiento con el Gobierno y no a su trayectoria profesional. Sarah Santaolalla, que imparte talleres de fake news para las Juventudes Socialistas e insinuó la orientación sexual de Vito Quiles como arma política, es solo el ejemplo más visible de un patrón que se repite.

El bloqueo y sus maniobras

El Consejo de Informativos es la única voz crítica interna frente al presidente de RTVE, José Pablo López, nombrado tras el controvertido decreto de 2024 que el Gobierno utilizó para colocar a alguien de su confianza al frente de la cadena pública.

Durante siete meses, el Consejo había solicitado organizar una votación para que los trabajadores pudieran expresarse sobre las opciones de protesta ante la deriva informativa de la cadena, incluyendo la posibilidad de convocar una huelga. La dirección rechazó realizar la encuesta de forma telemática. No facilitó traslados a otros centros. Y limitó la votación a cuatro sedes: Torrespaña y Prado del Rey en Madrid, Sant Cugat en Barcelona y Las Palmas de Gran Canaria, en horario de 8 a 20 horas, con urnas improvisadas de cartón.

Miles de trabajadores de la cadena quedan automáticamente excluidos de la consulta por esas restricciones. La dirección lo sabe. Es el objetivo.

El domingo anterior a la votación llegó la maniobra de última hora. A cinco días de su celebración, la dirección propuso crear una comisión con sindicatos y el Consejo para elaborar un censo de votantes, argumentando que «el censo es un elemento imprescindible e incuestionable» y que se necesitaban «certezas democráticas». Una cadena pública que habla de certezas democráticas para bloquear una votación interna sobre sus propias manipulaciones tiene un nivel de cinismo que merece ser subrayado.

El jueves, otra comunicación interna anunció la internalización de programas magazine externalizados como Malas Lenguas, Mañaneros y Directo al grano. Fuentes críticas dentro de la cadena señalan que lo que realmente se internalizará antes del 1 de julio es Aquí la Tierra, no los programas polémicos. Es decir: una táctica para influir en los votos insinuando cambios en los espacios señalados sin comprometerse a nada concreto.

Lo que está en juego

RTVE es la televisión de todos los españoles, incluidos los que votan al PP, a VOX, a los partidos regionalistas o los que no votan. La financian con sus impuestos los mismos ciudadanos a quienes Javier Ruiz mintió sobre el apagón y ante quienes Jesús Cintora lleva años ejerciendo el periodismo como si fuera una prolongación de la comunicación institucional del PSOE.

El Consejo de Informativos representa a los profesionales de la cadena que no están dispuestos a que eso continúe sin oposición interna. Su encuesta, bloqueada durante siete meses y finalmente celebrada con urnas de cartón en cuatro sedes, es la señal de que dentro de Telepedro hay gente que todavía recuerda para qué se creó la televisión pública.

La cúpula sanchista no tolera el disenso. Lo lleva demostrando siete meses.

Y la plantilla lleva siete meses demostrando que no lo acepta.

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