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A las cinco de la mañana de este 31 de julio en Ceuta, no hay descanso. Todo lo contrario.
La frontera entre España y Marruecos vive una situación sin precedentes. Es un pasillo de vía libre.
En una esquina específica de la valla fronteriza, un agujero en la estructura se ha convertido en el punto de entrada masiva de personas que buscan alcanzar territorio español.
La imagen es desoladora: decenas de personas, en su mayoría hombres jóvenes y fornidos, se cuelan por ese pequeño hueco de la valla de forma incesante.
El reportero Bertrand Ndongo atestigua, en directo y a horas intempestivas, el asalto a España.
La retirada del ejército español
La situación se agravó cuando los 45 agentes del ejército español que custodiaban ese tramo de la valla se retiraron del lugar. En ese momento, lo que ya era una entrada constante de personas se convirtió en una avalancha imposible de controlar.
Los migrantes, que llegan exhaustos tras nadar y sortear la valla, muestran satisfacción al alcanzar su objetivo. Muchos de ellos gritan «¡Viva España!» apenas ponen un pie en territorio español, expresando así el alivio de haber cumplido su sueño de entrar en el país.
El perfil de quienes cruzan
Entre las personas que cruzan la frontera se observan tanto hombres como mujeres, muchos de ellos jóvenes que huyen de Marruecos buscando mejores condiciones de vida. Llegan cansados, algunos nadando, pero determinados a alcanzar España donde, según expresan, quieren establecerse.
La situación continúa a primera hora de la mañana sin que las autoridades hayan logrado contener el flujo migratorio en ese punto específico de la valla fronteriza.
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