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OPINIÓN / Afilando columnas

Juan José Millas: «Llamar al PSOE partido es como llamar multinacional a la tienda de chinos»

Hermann Tertsch: "Cataluña y Andalucía son dos focos de irracionalidad que todo lo lastran"

06 Sep 2013 - 10:38 CET
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Sin duda alguna, la frase del ‘Poema de Mio Cid’ más conocida por el gran público es aquella, referida a Rodrígo Díaz de Vivar, de «Dios, que buen vasallo, de oviesse buen señor».

Eso mismo podría decirse de algunos columnistas de la prensa de papel catalana que durante meses han estado celebrando la segura celebración de un referéndum independentista en 2014. Ahora va Artur Mas y les deja fuera de juego al casi descartar que se vaya a celebrar.

Este humilde lector de columnas tenía curiosidad de ver lo que publicaban el 6 de septiembre de 2013 articulistas como Pilar Rahola y otros. Pasen y vean, pero antes les adelantamos que esta es una jornada entretenida en lo que se refiere a los espacios de opinión del papel en general.

El director de El Periódico de Catalunya, Enric Hernàndez, se plantea ¿Tenemos menos prisa?. Sostiene:

De sus palabras («habrá consulta sí o sí») y ambigüedades pudo inferirse que Mas estaba dispuesto a plantear un desafío legal al Estado, órdago que, en todo caso, jamás se comprometió a formular. Pero ayer disipó cualquier duda: si el Gobierno de Rajoy no autoriza una consulta legal (hipótesis inverosímil, al menos por ahora), las elecciones serán de corte plebiscitario, sí, pero con calma, en el 2016. En la Diada tendrá ocasión de explicárselo a Carme Forcadell, guía de esa Via Catalana en la que 400.000 catalanes exigirán la consulta para mañana y la independencia, para pasado.

Poco le ha faltado para decir eso del «manejo magistral de los tiempos» que otros atribuyen a Rajoy.

También en el autoproclamado ‘diario de la Catalunya real’, J.M. Fonalleras firma Madrigueras ajenas, dedicado al espionaje político por parte del PSC. Sostiene el autor:

No seamos ingenuos. No hay una respuesta clara a la pregunta que se formula estos días en algunos foros sobre si es legítimo o adecuado que los políticos espíen. El problema radica en la pregunta, porque no se trata de saber si es bueno que lo hagan, si es lícito o si se puede perseguir por la vía penal. Lo hacen y punto. Siempre. La primera regla del espía (y Zaragoza lo debería saber, seguro que lo sabe) es que los demás no sepan que los espías. O que, como mínimo, no sepa el votante que todos espían, que todos hurgan en las madrigueras ajenas.

Sorprendidos que nos hemos quedado. Ahora resulta que no hay una respuesta clara a si está bien o mal que los partidos violen la ley y los derechos de otros ciudadanos, con independencia de quienes sean esto. Cosas veredes, amigo Sancho, que diría el de la Triste Figura.

Y por fin llegamos a Pilar Rahola, una de las columnistas más fieles a Artur Mas, y su artículo en el diario del conde de Godó y Grande de España metido a independentista (al menos, hasta ahora). ¿Y que opina sobre el paso atrás dado por el presidente catalán? No lo sabemos, prefiere hablar sobre el caso del espionaje. Lo hace bajo el título de El lío:

Nosotros y… los suyos, especialmente aquellos poderosos de su partido a quienes mienta y no para bien. Además, presuntamente se ha espiado una conversación con el fin de triturar, vía cloacas, al adversario, y los protagonistas del sainete quedan sobradamente manchados. El escándalo Método 3 es cutre, pero que sea chapucero no quita que sea gravísimo. Porque, si todo se confirma, es grave espiar para la suciedad política y espeluznantemente grave conspirar entre partidos para dañar al tercero. Claro que también lo es intentar cargarse a Artur Mas con informes inventados desde Interior y que nadie haya pagado por ello. Es lo que tiene vivir en el país de Mortadelo, que lo delirante es posible.

En fin, que al menos vemos que sigue siendo fiel a Mas.

Quien sí escribe sobre el tema del referéndum es Lluis Bassets en El País, y habla de Un ataque de ‘seny’:

En política, los muertos resucitan. Y suele ser, en gran parte, por decisión propia. Así ha sucedido con Artur Mas, muerto viviente desde el 25 de noviembre de 2012, cuando las elecciones con las que pretendía obtener una mayoría indestructible le dejaron sin mayoría de Gobierno y en manos de Esquerra Republicana, el partido con el que Convergència i Unió rivaliza en la hegemonía del campo nacionalista.

Murió como fruto de un mal cálculo, suyo o de sus asesores, que le condujo a disolver a mitad de legislatura, en el clima de euforia independentista creado alrededor de la manifestación multitudinaria del 11-S de 2012. Quería obtener una mayoría absoluta para enfrentarse en una negociación a cara de perro sobre la disputa fiscal a la mayoría del mismo tipo que sustenta Rajoy en Madrid y se quedó colgado en la brocha de Esquerra Republicana, partido malabarista que es capaz de apoyar al Gobierno y hacer a la vez de oposición.

Añade:

Y ha resucitado gracias a un ataque de sensatez -el famoso seny de los catalanes (pronúnciese señ) que alterna con la rauxa, el arrebato, en la regulación mitológica de nuestro carácter- que le ha conducido a gestionar a su favor el metal político precioso que es el tiempo, al sacarse de encima la fecha perentoria de 2014 para la celebración de la famosa consulta.

Concluye:

Artur Mas quiere ganar las elecciones en Cataluña, primero en las legislativas españolas de 2015, para recuperar de nuevo aquella minoría catalana que tan bien jugaba en Madrid, como en los buenos viejos tiempos; y luego en las catalanas de 2016, para gobernar y pilotar el último tramo, es decir, la negociación de la nueva relación con el conjunto de España.

La sensatez es una de las grandes virtudes políticas, no únicamente un mito del carácter catalán. Y la política sensata es la que resucita a los que políticamente están muertos.

En la contraportada del diario de PRISA nos encontramos con Juan José Millás, que en Compuestos y sin oposición:

Así que Chacón se va para quedarse y Griñán se queda para irse y Rubalcaba está, pero no se le espera. Conviene mencionar también a Patxi López y a Madina, ese breve etcétera que permanece en una suerte de limbo existencial en el que los verbos irse, quedarse o permanecer significan poco o nada. A todo ese lío de egos y fugas, además de los falsos ERE andaluces y ahora también el espionaje catalán, lo llamamos partido, que es como llamar corporación internacional a la tienda de chinos. ¿Se imaginan ustedes a la Coca Cola en manos de esta directiva?

Concluye arreando al PP y con un lamento por no poder contar con los socialistas:

¿Y nosotros, qué? ¿Usted y yo, qué? Usted y yo frente a un Gobierno que en el río revuelto gobierna o desgobierna para los suyos, siendo los suyos los Bárcenas de siempre, las Ana Mato de toda la vida, los Sepúlveda de buena familia, los empresarios de abolengo, signifique lo que signifique abolengo. ¿Usted y yo qué, pendientes de un ERE devastador, de una ley de la oferta y la demanda en las que siempre caemos del lado malo? ¿Usted y yo qué, mientras una se va a Miami, el otro al Senado y el otro ni come ni deja comer? ¿Usted y yo qué, coño, aquí, compuestos y sin oposición?

Pasamos a ABC, donde Hermann Tertsch se refiere a El eje del delirio cuando habla de la situación política en Cataluña y Andalucía:

Mas intenta por eso alejar hasta el 2016 el amargo cáliz rebosante de la cicuta de la realidad y legalidad que supondrá su fin político. Muy optimista se le ve, pretendiendo acabar una legislatura, en la que aun no ha hecho un presupuesto y en la que sobrevive a expensas de las transferencias que le hace su enemigo mortal desde la capital mundial de la depravación explotadora que es Madrit.

El señor Mas tiene el problema de tener que cargar ahora con el lastre de un mensaje inviable que ni siquiera era suyo y que adoptó por puro oportunismo.

Añade:

Por supuesto que el personaje Mas se merece todos estos problemas y muchos más que le vayan surgiendo. Pero lo cierto es que es un problema de todos los españoles. El daño que hacen a España, con premeditación y con dinero español, no permite que sigamos esperando a que Mas se cueza en su propia miseria política y mezquindad personal. No es ese pobre hombre el único culpable. Ni el principal siquiera.

La culpa es de muchos, pero los principales responsables son todos los que permitieron que la idea de España retrocediera permanentemente en regiones españolas que se entregaron a los nacionalismos. El descarrilamiento no se ha producido sólo en el País Vasco y Cataluña. Quien siguiera los dos pasados días la toma de posesión de la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, es consciente de que el delirio catalán tiene un equivalente, igual de irracional y peligroso, en la región más grande y poblada de España. Andalucía, del tamaño de Portugal, es gobernado por una demencial coalición de ideólogos semiágrafos que parecen haber extraído su concepción del mundo de una especie de Pumbi bolchevique.

Concluye:

El discurso del gobierno andaluz, contra el capitalismo, contra Europa, contra el mundo salvo Cuba, cabría decir, es tan grotesco como el discurso separatista de la Generalitat. Cataluña y Andalucía son dos focos de irracionalidad que todo lo lastran. Sin pretenderlo ni saberlo han formado un eje del delirio. Requieren por ello una respuesta urgente, general, contundente, de todos, de España.

También en el diario madrileño de Vocento encontramos una peculiar necrológica sobre Jesús de la Serna firmada por Darío Valcárcel titulada La mirada que mandaba. La pareja de la diputada popular Beatriz Rodríguez Salmones hace algo realmente sorprendente, dedica la práctica totalidad del artículo al helando del fallecido y de este último tan sólo cuenta que fue un «formidable profesional de la información» —Alucinante necrológica de Jesús de la Serna en ABC: glosa la figura de su hermano y no cuenta que trabajó en El País–.

Terminamos en El Mundo, donde nos encontramos dos interesantes artículos dedicados al caso del ‘señor de las Peinetas’. Casimiro García-Abadillo firma El blindaje, donde comenta las declaraciones de Cospedal ante el juez:

Si hay algo que queda meridianamente claro en la declaración de María Dolores de Cospedal ante el juez Ruz es que Bárcenas no dependía de ella.

En diversas ocasiones y ante las preguntas del magistrado y los abogados de las partes, Cospedal insiste en que «no hay una dependencia jerárquica del tesorero respecto al secretario general». Puede parecer raro, pero es así. Y es extraño porque en todas las empresas la dirección financiera rinde cuentas ante el consejero delegado, cargos que podrían asimilarse a los de tesorero y secretario general en un partido.

Afirma el columnista:

Entonces, ¿de quién dependía Bárcenas? En ese punto, Cospedal afirma: «al tesorero se le nombra en el Congreso a propuesta del presidente».

Añade:

¿Significa eso que Rajoy conocía los chanchullos de Bárcenas? Depende. Rajoy tenía la potestad de pedirle rendición de cuentas pormenorizada o no. Más bien da la impresión de que el presidente del PP confiaba en el tesorero porque el partido nunca tuvo problemas económicos, como reafirmó Cospedal ante el juez. Y que, además, prefería no enterarse de los detalles. Rajoy le dejó hacer, lo que le dio al tesorero un amplio margen de maniobra.

La secretaria general, aunque sobre ese asunto no se le preguntó, se empeñó en la salida de Bárcenas porque no se fiaba de él. La imputación en Gürtel fue la oportunidad que aprovechó para pedir su relevo en ese puesto clave. Pero se encontró con la oposición no sólo del interesado, que se creía blindado, sino de la vieja guardia de Génova, que sabía o se imaginaba la información que manejaba el hombre que había controlado los números del PP durante 20 años.

Concluye:

Rajoy cometió un grave error al proporcionarle esa cobertura, que es la que le permitió chantajear al Gobierno con revelar los secretos que guardaba si no le quitaba de encima la presión de la Fiscalía y la Policía.

El error de Bárcenas fue no valorar que, en democracia, las instituciones funcionan. Gracias a eso también se podrá saber el origen de su enorme fortuna.

Por su parte, Raúl del Pozo en Unas botas de esquí vuelve transmitir los mensajes de los próximos a Bárcenas y combina avisos al registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante con la estrategia de tratar que sintamos pena por la mujer de Bárcenas.

El tesorero dejó antes de irse al maco tres mochilas a tres incondicionales, tan leales que ni siquiera saben lo que guardan esos aperos de alpinista. Guardan grabaciones, vídeos, cuentas, talones. Los depositarios son tan cabales que ignoran lo que están custodiando. «Uno de ellos sólo sabe que en el saco de dormir hay unas botas de esquí. Luis lo tiene todo guardado y repartido pero la bolsa más peligrosa es la que contiene las botas de esquí».

Añade:

Mientras hemos llegado al descanso del match, el Parlamento espera. Me recuerda Irene Lozano, la diputada de moda, que el caso Bárcenas confirma el aforismo inventado por Miguel Ángel Aguilar cuando el GAL: «La Justicia a veces camina a hombros de hijos de puta». Yo no creo que Bárcenas sea un hijo de puta sino un millonario; ya se sabe, detrás de cada fortuna suelen esconderse, si no crímenes, al menos desmanes y sobornos.

Concluye:

Mientras tanto, Rosalía habla cuatro minutos al día con su marido. Cuando se ven a través de los cristales hace el payaso, da saltos, hace visajes y grita para que su marido no note que está destruida, que cada noche se duerme deseando no despertar nunca.

 

 

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