OPINIÓN / Afilando columnas

Anson mete a Zapatero y Zaplana en su ‘dream team’ encargado de salvar a la patria

David Trueba: "Madrid está arrojada a la mediocridad tras el abandono de Gallardón en busca de misiones más señaladas"

Terminada la lectura de las columnas que publican el 5 de septiembre de 2013 los principales periódicos de papel españoles, consideramos nuestra obligación dar a los lectores una importante noticia: no hay ningún artículo de opinión dedicado al caso Bárcenas. Por primera vez en varios meses, el Señor de las Peinetas no ha inspirado a columnista alguno de los diarios madrileños y barceloneses. En esta ocasión nos encontramos con una variada cantidad de materias, desde un artículo sobre la candidatura olímpica de Madrid nada amable con los gobernantes y los habitantes de la capital de España hasta peculiares propuestas para la regeneración nacional, pasando por análisis de la política de dilatada carrera (diez años para acabarla, en concreto) que ha heredado la presidencia de Andalucía.

El crítico televisivo que escribe todo menos sobre televisión, David Trueba, publica en El País un artículo titulado Olimpiadas.

Para Madrid sería una noticia muy positiva, pero no por las razones que llevarán a la celebración. No se trata tanto de las inversiones y el desarrollo urbanístico, por más que en la capital de la indiferencia desde hace años rige un mandamiento: solo de cemento vive el hombre.

Este humilde lector de columnas no sabe por qué Trueba considera que Madrid es la «capital de la indiferencia», ¿tal vez se debe a que la mayor parte de la ciudad se muestra indiferente a sus supuestos talentos y sus escritos? No podemos saberlo.

Dice de Madrid:

Arrojada a la mediocridad tras el abandono de Gallardón en busca de misiones más señaladas, nunca fue más insultante la sensación de que sin dinero no somos nada. Abrazada a su deuda, deja para dentro de tres generaciones lo que podría hacer hoy.

Así que, tras Gallardón llega la mediocridad y la deuda, como si el ahora ministro de Justicia no tuviera nada que ver con esta última.

David Trueba.

Y en le último párrafo el reproche de fondo:

Algunos sostendrán que para gestionar las hazañas deportivas, nada mejor que Lissavetzky, el jefe de la oposición, que ha celebrado tantas medallas y copas en su anterior reencarnación de encargado de deportes que al pasar parece dejar un aroma a champagne derramado. Pero el desesperanzado madrileño, educado en admirar mucho más el cielo de su ciudad que el suelo que pisan sus pies, lo que encontrará en los Juegos Olímpicos es una oportunidad para pelear por su oportunidad desde el silencio y seguir confiando en que las ciudades sobreviven siempre al diseño institucional desde lo subterráneo, lo oculto y lo particular. En una ciudad poblada de termitas, nada mejor que esperar que llegue la madera de lujo, la decorativa insulsez oficial, para poder triturarla despacio, alimentarse de los despojos y vivir de sus ruinas. Las termitas ganan siempre la maratón.

Queda claro. Los madrileños se empeñan en no votar al PSOE y eso les convierte en malos, en termitas destructoras ni más ni menos.

Pasamos en ABC. Ignacio Camacho, buen conocedor de la política española en general y de la andaluza en particular, escribe sobre El susananto. Como el título indica, se refiere a la nueva presidenta andaluza.

Siete años tenía Susana Díaz cuando el PSOE ganó en 1982 las primeras elecciones andaluzas. Desde entonces no ha conocido otro poder autonómico que el socialista, en cuyo seno institucional y orgánico ha crecido como una bebé-probeta de la política. En ese largo ciclo se ha consolidado un régimen hegemónico de longevidad única en Europa, que por diversas circunstancias y azares ha terminado eligiéndola a ella para perpetuarse.

Educada en la burbuja partidista, Díaz llega para mantener ese abotargado sistema de poder territorial, no para cambiarlo.

Añade:

La importancia del relevo andaluz está cifrada, sin embargo, en otra clave. En su discurso de investidura, trabajado a conciencia como declaración programática, se aprecia una clara inflexión de retórica izquierdista y una intensa influencia de las propuestas de IU, sin cuyo apoyo no podría gobernar quien no ha ganado las elecciones. Ese giro a la izquierda es la línea maestra del futuro del PSOE a escala no sólo andaluza sino nacional. La estrategia socialista de los próximos años pasa por una coalición de facto con la izquierda filocomunista como única posibilidad de arrebatar el Gobierno al Partido Popular.

Concluye:

Abandonada por un PP en pleno desconcierto, Andalucía, el eterno latifundio socialista, se perfila de nuevo como el laboratorio político de la izquierda española. Y su nueva presidenta, con su liviana formación intelectual, su fuerte sesgo doctrinal y su desacomplejado arrojo político, es el retrato robot sobre el que el socialismo dibuja los trazos de una nueva estrategia y tal vez de un nuevo liderazgo.

En El Mundo nos encontramos con una de esas peculiares propuestas de regeneración de la democracia que de vez en cuando nos ofrece el antaño director de periódicos. En realidad es la misma de siempre, pero ampliando el listado de miembros del ‘dream team’ que debería encargarse de salvar la patria. En esta ocasión, Luis María Anson nos ofrece su propuesta con motivo del los actos independentistas previstos para el 11 de septiembre de 2013. Se titula, precisamente con esa fecha pero para un año después, Objetivo: 11 de septiembre de 2014.

Arranca con una crítica al ejecutivo del registrador de la propiedad que creíamos metido a gobernante:

El Gobierno está a verlas venir. Le es igual que la televisión autonómica catalana dedique sus espacios a la denigración de España, que 100.000 personas se manifiesten en el estadio del Barcelona o que el presidente de la Generalidad se cachondee de las disposiciones de Hacienda en cuestiones económicas. Todo da igual. Aquí no pasa nada.

Añade:

Oriol Junqueras, y su marioneta Arturo Mas, pretenden que la Diada reúna a 2.000.000 de catalanes por la independencia. Es el punto de partida para la celebración durante todo un año de mil actividades minuciosamente planificadas y financiadas -políticas, sociales, culturales, deportivas- para proclamar el próximo 11 de septiembre del año 2014, 300 años después, la independencia de Cataluña, a la que procurarán posteriormente dar viabilidad democrática y legal, con o sin el acuerdo del Gobierno de España y su Parlamento.

Tras criticar la falta de acción del inquilino de La Moncloa, lanza su propuesta:

Mariano Rajoy debería encomendar al Rey la convocatoria de una docena de nombres ilustres para abordar la inaplazable reforma constitucional: Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero, Joaquín Almunia, Javier Solana, José Bono, Eduardo Zaplana, Jorge de Esteban y los más acreditados catedráticos de Derecho Constitucional. No se trata de que planteen la reforma que a ellos les guste sino la que quieren las nuevas generaciones para que se integren en un sistema del que ahora están abrumadoramente divorciados.

Sí ha leído usted. Los encargados de redactar una nueva Carta Magna regeneradora que respondiera a las ansias de las generaciones más jóvenes son lo más granado de la vieja política. A los clásicos Aznar, González y Bono, Anson nos los propone cada pocos meses como los líderes de la renovación, suma ahora a Zapatero y Zaplana, rechazados cada uno de ellos por al menos una mitad de España. Y lo de Jorge de Esteban suponemos que es un gesto pelota hacia un miembro del Consejo Editorial de El Mundo. Vamos, que no mete al mismísimo Pedrojota Ramírez de milagro.

También en el diario de Unidad Editorial, Raúl del Pozo escribe sobre el pasado, el presente y el futuro del periodismo. La conclusión: internet es muy malo. Se titula Asunto nuestro.

Hay quien cree que el iPad, las tabletas, el periodismo en la Red, son los soportes de una nueva edad de oro del periodismo, pero admiten que la metamorfosis de la galaxia será costosa y arriesgada en esta recesión de sopistas, cuando los sueldos empiezan a ser una versión humanitaria de los trabajos forzados.

Al menos este no hace la pelota a su director. Todos sabemos que Ramírez vive emocionado con su iPad y el Orbyt.

Los periodistas de papel son una raza que se extingue, pero algunos están dispuestos a desmontar patrañas cuando, como vemos estos días, la mentira es un arma de destrucción masiva de la democracia, que cuenta además con la complicidad de muchos fanáticos partidarios.

Continúa:

Hoy el censor no está en el ministerio, sino entre la chusma anónima y el populacho, como puede deducirse de los anónimos e insultos. Afortunadamente quedan miles de lectores que compran el periódico y no caen en las fullerías de los que gobiernan para enmascarar los hechos con el himno órfico de la seguridad nacional que ahora denominan salida de la crisis.

Concluye:

Lo que más emocionó a Ben Bradlee es lo que le dijo en un homenaje Meg Greenfield: «En mi opinión la cosa más importante que Ben ha llevado a cabo… es que hizo que el Was-hington Post fuera peligroso para la gente del Gobierno». No por una estúpida obsesión de contrapoder, sino por evitar que a la gente a la que encargamos nuestros ahorros y nuestras vidas confunda la razón de Estado con su culo.

Cerramos con La Gaceta, donde Román Cendoya publica Menos leyes y más hechos.

Ante el clima real de corrupción en lo público en España (partidos políticos, sindicatos,…) es imprescindible que lo que queda decente dentro de ese sector dé un paso al frente y deje de ser un silente consentidor, por lo tanto cómplice necesario, de los desmanes de la cosa. Cualquier anuncio de nueva ley de transparencia o de financiación de los partidos políticos es un insulto a una ciudadanía que está harta de tanto mamoneo.

Román Cendoya.

Añade:

¿Quién va a liderar una nueva ley de transparencia? ¿El PP cuyos presidente y secretaria general se dedican a la invisibilidad de cuentas eliminando discos duros? ¿El PSOE que esconde y protege al Griñán de los ERE con el aforamiento en el Senado o que exige transparencia y dimisiones al Partido Popular y calla ante las cuentas, las desviaciones y la malversación de dinero público de UGT?

Pone varios ejemplos más, antes de plantear:

¿Acaso no hay una ley de financiación de partidos políticos de cuya aplicación y cumplimiento no se responsabilizan ni los secretarios generales de los partidos como han explicado Arenas, Cascos y Cospedal? Ya está bien. Los ciudadanos ya hemos perdido la inocencia y la paciencia.

Concluye:

Los partidos se financian con el dinero de los ciudadanos y lo destinan a los sueldos de sus empleados muy por encima de los precios de mercado que se pagan hoy en las empresas. Para trincar la pasta son organizaciones políticas. Para repartírsela como quieren se definen, en su gestión, como empresa. Pues no. Si quieren pagar esos sueldos internos -muy, muy por encima del que cobran los altos funcionarios que han hecho una oposición, o los altos directivos de las compañías- que se financien exclusivamente de sus cuotas. Son un escándalo los sueldos que paga el PP. Y me temo que, por la opacidad y el secretismo al que están sometidos, los de los demás, como los de los líderes sindicales o los de la CEOE, serán iguales.

¿Por qué un ciudadano, para recibir una legítima ayuda, tiene que tener una conducta ejemplar, estar al corriente de pago de todo y más, y las organizaciones de la cosa no? ¿Cómo puede la UGT seguir recibiendo dinero público vía cursos de formación o subvenciones después de saber que se lo gasta en comilonas o en financiar huelgas? Ya está bien de privilegio y discriminación. Ni un euro público más para la cosa.

 

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Autor

Antonio Chinchetru

Licenciado en Periodismo y tiene la acreditación de suficiencia investigadora (actual DEA) en Sociología y Opinión Pública

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