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JUECES, ABOGADOS, POLÍTICOS Y TERRORISTAS

Gonzalo Boye, el abogado que se ha hecho millonario desde el secuestro de Revilla y no paga a sus víctimas porque se declara insolvente

La Audiencia Nacional ordena que Boye indemnice con 200 millones a Emiliano Revilla por su secuestro a manos de ETA

Periodista Digital 06 Feb 2020 - 22:15 CET
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Desde que la Audiencia Nacional le condenara a 14 años de prisión por su participación como colaborador en dos secuestros perpetrados por ETA, Gonzalo Boye no ha hecho otra cosa que forrarse.

Aplaudido por medios como LaSexta de Antonio García Ferreras, que lo lleva periódicamente como ‘asesor moral’ a programas como ‘Al Rojo Vivo‘, la complicidad de periodistas como Nacho Escolar, que lo ha tenido de socio en su online y con la anuencia del pringoso Colegio de Abogados de Madrid, que le deja montar hasta cursos de ética profesional, en los que invita y agasaja a fiscales y jueces, Boye no ha hecho otra cosa que ganar pasta, defendiendo a facinerosos relevantes.

Según consideró probado la Audiencia Nacional, en su sentencia condenatoria de 1996, Gonzalo Boye Tusset (Viña del Mar, Chile, 1965) era amigo de un miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria —MIR—, los colegas terroristas chilenos de ETA.

Incluso habían montado un negocio juntos, en el que siguen unidos a día de hoy.

Para el tribunal, en las tareas de vigilancia y preparación del rapto del empresario Emiliano Revilla “participó plenamente” Boye.

¿Cómo? Prestando a una cuarta persona un coche de su propiedad. Según el texto, él era consciente de que era para este golpe. Estuvo en la casa del zulo. Y cobró por todo ello.

La Audiencia le condenó a una pena de prisión de 14 años, ocho meses y un día por detención ilegal, además de a pagar las costas del juicio e indemnizar a su víctima, el empresario Revilla con 200 millones de pesetas.

Boyé cumplió casi una decena de años entre barrotes, tiempo que aprovechó para sacarse la carrera de Derecho.

Carrera con la que se ha forrado después, pero arreglándoselas para aparecer siempre insolvente y no pagar un euro ni a Revilla ni a nadie.

Su actividad como letrado la lleva a cabo a través de su propio despacho, que gestiona al cincuenta por ciento con su mujer, la también abogada Isabel Elbal.

Sus vidas están ligadas tanto el profesional como en lo laboral. Ambos son los administradores de Boye-Elbal & Asociados.

La sede de la firma es la residencia del matrimonio en Madrid, en el límite entre los barrios de Salamanca y Guindalera.

No declaran beneficios o todo lo más unos pocos euros, lo que no se puede creer nadie, sobre todo desde que encontraron el filón del independentismo catalán, para suplementar lo que sacaban regularmente del terrorismo etarra.

Esta es la lista del ‘animalario‘ de defendidos por los Boyé, que hace Marta Espartero en ‘El Español’ este 29 de febrero de 2020:

TARDE PERO A TIEMPO

Muy tarde, tras un montón de años en que las víctimas pensaron que jamás se haría justicia, pero al final le ha llegado la factura al turbio Gonzalo Boye.

La Audiencia Nacional ordena que Boye, abogado del prófugo Puigdemont, socio del periodista Nacho Escolar en el online eldiario.es e invitado recurrente de García Ferreras en la LaSexta, indemnice a Emiliano Revilla por su secuestro a manos de ETA.

Y no con cualquier cosa, sino con 200 millones de las antiguas pesetas, 1.200.000 euros, si el procedimiento llega a buen puerto y se ajustan todos los detalles.

No cabe recurso y tendrá que apoquinar la pasta, por mucho que le duela.

La Sala de lo Penal de la Audiencia ha acordado que se profundice en la investigación del patrimonio de Boye y se ejecuten los embargos correspondientes para satisfacer la indemnización a Revilla, en cuyo secuestro participó como colaborador, el ahora abogado y asesor mediático, según establece la sentencia dictada en 1996.

LA HISTORIA DEL RELOJ

Ha costado lo suyo llegar hasta este punto. La historia se remonta al año 2008, durante la vista del Tribunal Supremo por los atentados del 11 M, cuando sentaron a Gonzalo Boye con la abogada entonces de la AVT Manuela Rubio, y la letrada observó como Boyé alardeaba de un lujoso reloj.

A Rubio, tanta presunción y prepotencia le hizo recordar que. de forma sistemática, los condenado por crímenes de ETA alegan sistemáticamente insolvencia para ni siquiera compensar económicamente a sus víctimas, y pidió permiso al Presidente de la AVT para solicitar la investigación de los bienes de Boye y embargo de los mismos.

La petición fue rechazada por el juez Gómez Bermudez, alegando que la acusación popular no podía ejercer acciones civiles.

Allí quedó la historia del reloj, que este 6 de febrero de 2020 vuelve a tomar cuerpo, tras la decisión de la Audiencia Nacional de proceder a su embargo.

ARRASTRANDO LOS PIES

El recorrido jurídico del caso ha sido tortuoso, porque Boyé, al estilo de alguno de los que defiende y de los que fueron sus colegas y compinches en el pasado, se las arregló siempre para dejar correr los plazos y para ganarse voluntades, con invitaciones, cursos y actos de todo tipo.

A finales de 2018, Emiliano Revilla, quien ahora tiene 92 años y que hace tres décadas fue secuestrado en Madrid por la organización terrorista ETA y mantenido cautivo​​​ 249 días, pidió reactivar el embargo al que habían sido condenados Boye y los responsables y cómplices del delito.

Muy a su estilo y haciendo uso de los vericuetos del Derecho, materia en la que se licenció durante los más de 10 años que había permanecido en la cárcel por participar en el secuestro, Boye alegó que su responsabilidad civil había prescrito quince años antes.

El fallo de la Audiencia Nacional, que en 1996 mandó a prisión a Boye, establecía que el ahora abogado y los dos condenados hicieran frente a una indemnización de 200 millones de pesetas de forma «conjunta y solidaria«.

Artículo en ‘El Mundo’ sobre la detención de Gonzalo Boye, por colaborar con ETA.

Los jueces consideran en la sentencia que la decisión de la Fiscalía de averiguar el patrimonio de los condenados en 2008 interrumpió el plazo de prescripción de quince años, que establecía la ley vigente en el momento de los hechos.

De poco parece que va a servir ahora que se declare insolvente, como hizo en su momento, porque no lo es.

MUCHOS FLECOS Y NINGUNO BUENO

El abogado Gonzalo Boye mantiene en estos momentos la situación de investigado por blanqueo de capitales procedentes del narcotráfico en una causa que se sigue en la Audiencia Nacional.

Entre los clientes de su despacho profesional se encuentran el fugado expresidente de la Generalitat Carles Puigdemont y el xenófobo Quim Torra, ilegal presidente de la Generalitat de Cataluña y nuevo ‘amigo’ del socialista Pedro Sánchez.

Boye fue secretario del consejo de administración de eldiario.es entre septiembre de 2012 y agosto de 2017.

En la actualidad asesora legalmente al medio de Nacho Escolar y es invitado habitual de LaSextaTV.

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