Carta Abierta al Presidente del Gobierno de España, en torno a su ‘Plan de Acción Democrática’

Carta Abierta al Presidente del Gobierno de España, en torno a su 'Plan de Acción Democrática'

He leído -con estupor y desconcierto- las medidas que pretende aplicar en su «Plan de Acción Democrática», e irremediablemente me ha venido a la memoria la normativa legislativa, aplicada por el dictador Benito Mussolini en Italia. Me refiero concretamente a la Ley de prensa fascista del 31 de diciembre de 1925, pues coincide con su «Plan de Acción Democrática» en lo esencial, dado que aspiran al control férreo y absoluto de todos los medios, prohibiendo y censurando toda crítica, con la burda excusa de que son «falsas noticias». ¿Desde cuándo pensar diferente y/o hacerse preguntas y cuestionar las acciones y medidas institucionales deben ser calificadas de actos delictivos y criminales?  También me tomo la libertad de expresarle que usted se equivoca -incomprensibleme y rotundamente- al afirmar que desea destinar 100 millones de euros para la digitalización de los medios de comunicación. Me sorprende e irrita que usted desconozca que, si en algo es pionera la «prensa» española, es en haber sido una de las primeras en apuntarse exitosamente a la digitalización. Esto usted debería saberlo, pues cuenta con cientos de asesores, que se supone deben tener una exquisita formación y sobresalientes conocimientos.

Creo, sincera y honestamente, que ese dinero público debería invertirse en mejorar la Sanidad, que es una de las peores de Europa, procediendo a la destitución de la actual ministra, que lleva tiempo demostrando su total incapacidad y falta de pericia, a la hora de gestionar y solventar los gravísimos problemas estructurales, que sufre desde hace demasiados años el sistema público sanitario español.

Respecto al tema de las disparatadas y aberrantes sanciones y multas que piensa aplicar e imponer,  a todos aquellos medios digitales, que se atrevan a opinar o cuestionar las medidas y acciones que su gobierno aplica, me veo en el deber y obligación de indicarle que, esas medidas son totalmente totalitarias, que son un calco de las acciones aplicadas por el dictador fascista italiano, Benito Mussolini:

«La ley de prensa fascista del 31 de diciembre de 1925 reconoce como «ilegales a todos los periódicos que no tengan un responsable legal reconocido por el prefecto». Mussolini conocía la dinámica periodística y su «peligrosidad» en relación a su proyecto político. El mismo era periodista. Había sido redactor jefe del Avanti en Milán, y luego fundó su propio diario: «Il Poppolo D’ Italia». Cuenta Hemingway (en una entrevista que le hizo a Mussolini publicada en el Toronto Daily Star en 1922) que Il Duce lo recibió en su despacho de Il Poppolo d´Italia «desde donde dirigía su movimiento». La Ley de prensa fascista reducía brutalmente el número de medios privados y aumentaba el de los estatales o los hiperoficialistas. Las diversas corporaciones, especialmente los sindicatos fascistas tenían medios y espacios periodísticos. Todo lo tutelaba Il Duce.»

El periodismo libre, valiente y crítico es, y debe ser siempre, una herramienta de análisis y reflexión, en aras a evitar el envilecimiento y decadencia de la sociedad. Es normal que el Poder político, económico… se sienta molesto e irritado si es cuestionado por periodistas y ciudadanos, pero una sociedad, que se presupone democrática, no podrá avanzar ni desarrollarse saludable, amable y libremente si se insiste en cercenar y castigar la libertad de pensamiento y opinión.

Para concluir, quiero que tenga la bondad de leer -con el debido sosiego- las siguientes reflexiones del periodista John Swinton (ver ANEXO), que pronunció en el banquete del gremio de prensa en New York, año 1.880, hoy plenamente vigentes, tras dar a conocer usted su obsceno, deleznable e impertinente «Plan de Acción Democrática», un vulgar calco de la ley de prensa fascista del 31 de diciembre de 1925, promulgada por el dictador italiano Benito Mussolini.

No queremos volver a vivir bajo un gobierno fascista, pero todos los indicios apuntan que su gobierno no tiene reparo en imitar las medidas impuestas por el dictador fascista Mussolini. Reflexione, por favor. El descrédito de España aumenta,  gracias al anuncio de estos innecesarios y letales planes, que nada tienen de democráticos.

No olvide nunca, Sr. Sánchez, que: la prensa -y cualquier ciudadano que se considere libre- tiene la ineludible responsabilidad y obligación ética y estética de investigar, cuestionar y desafiar el poder con todos los medios a su alcance.

Reciba un cordial saludo y gracias por su amable atención,

Antonio Marín Segovia

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA

Lo más leído