Una de las pocas ventajas que disfrutamos quienes llevamos a cuestas un montón de años, es la sana costumbre de poner en cuestión siempre, lo que se dice siempre, cualquier información que nos llegue a través de los Medios oficiales. Todo lo que nos cuentan, absolutamente todo, se debe convertir automáticamente en sospechoso a nuestros ojos.
A partir de esa necesaria precaución, voy a dedicar estas líneas a un mensaje repetido día sí, día también ¡y van cuarenta y tantos años! en el que se valora muy positivamente nuestra actual Constitución. Hasta llegan a marear la perdiz dividiendo a los Partidos en constitucionalistas y anti-eso.
Razonen conmigo, tenga la bondad, hasta llegar a la conclusión de que España no tiene Constitución. Como anticipa el título de esta columna “si esto no es un bulo…”
Para empezar, voy a hacerles ver que la tan cacareada Carta Magna es plenamente anticonstitucional en no pocos de sus artículos.
Veamos algunos de ellos.
Parte de unos Principios, que, por serlo, no sólo están antes de todo lo que siga, sino que, por su propia naturaleza, cuánto se oponga a ellos debe ser declarado nulo.
Uno de esos Principios es “Los españoles son iguales ante la Ley…”
Lo que demuestra que las Autonomías son anticonstitucionales, pues, a través de ellas, los españoles estamos sometidos nada menos que a diecisiete legislaciones distintas, según sea nuestro lugar de residencia.
Se llena la boca también con las palabras “democracia”, “democrático” y derivados. Si este carácter de democrático aplicado a todo el texto no es un Principio…
La esencia, la inexcusable esencia de toda democracia es la separación de Poderes.
Pues bien, en los correspondientes Artículos se exige, para que un candidato sea investido Presidente del Gobierno ¡nada menos que demuestre controlar el Legislativo!
Vamos que, aquí, en la práctica, quien legisla es el Ejecutivo. ¡Toma democracia!
Díganlo, si no, los violadores puestos en libertad, la posición del Gobierno a favor de los asaltantes de viviendas y en contra de sus propietarios o esa Ley de Memoria que nos dice cómo hemos de pensar o afirma, sin sonrojarse, que la Historia es la que decide el Gobierno en cada momento, no la detallada relación de los hechos realmente sucedidos.
Si eso no es anti-constitucional…
Sorprende sobremanera que Partidos de oposición, yo solo sé de uno, bastante despistado por cierto, no hayan armado un buen revuelo denunciando estas contradicciones ante el Tribunal Constitucional. Resultados legales, ninguno, porque lo tienen atado y bien atado; pero publicidad y captación de votos, que es de lo que se trata, no le vendrían nada mal a un VOX que, a pesar de lo mucho que tiene a su favor, no deja de dar tumbos, el pobrecillo.
Pero es que hay más. Vuelvo al comienzo de esta columna: no tenemos Constitución.
Veamos un caso paralelo: un artículo del Código Penal que rezara así: “se prohíbe robar bajo pena de multa o prisión”.
Como enunciado está muy bien; pero si, paralelamente, no disponemos de una Policía competente que detenga a los ladrones y un Poder judicial que los ponga entre rejas, el citado articulo lo que realmente dice es “se permite robar a cualquier hora del día o de la noche”; lo que significa que, en puridad, cabría decir que ese artículo del Código Penal, lisa y llanamente, no existe.
Exactamente eso sucede con nuestra muy alabada Constitución. Proclamas por aquí, Principios por allá, buenas intenciones según se lee a la derecha… ¡pero ni un solo Artículo dedicado a garantizar razonablemente su cumplimiento!
Lo que significa que, como en el caso del “se prohíbe robar..” antes citado, lo que realmente afirma nuestra Constitución es “Cúmplase o no se cumpla, siempre a gusto del consumidor”.
Que es, exactamente, lo que se viene haciendo con ella desde hace cuarenta y tantos años.
O sea, que la realidad nos muestra a diario, fines de semana incluidos, que la España actual no tiene Constitución.
Así que, amables lectores, cada vez que escuchen cualquiera de los abundantes elogios a ella dedicados, sonrían y piensen para sí: “si esto no es un bulo…”