NOS TOMAN POR IMBÉCILES

“¡Viva Begoña manque pierda!”

La mujer de Sánchez

“¡Viva Begoña manque pierda!”

Lo que sigue es mera especulación sin base aparente;  no obstante, tengo para mí que explica de modo satisfactorio lo que realmente está sucediendo alrededor de la esposa del Señor Presidente.

Una buena parte de la Prensa, la que no puede tragar al Gobierno, se está ensañando injustamente con esta buena mujer: venga a denunciar irregularidades, abusos, tráfico de influencias… ¡si hasta han llegado a acusarla de corrupción!

La realidad es muy otra; espero que cuando, al fin, la verdad se haga patente para todos, esos Medios tengan la honradez de disculparse.

Todo empezó en el lecho matrimonial de La Moncloa.

El diálogo fue más o menos así:

Begoña: Te veo muy preocupado, Pedro mío. Llevamos un montón de noches que no estás para nada.

Pedro: Lo siento mucho, cielo; me trae mártir la Economía.

Begoña: No me extraña. Con la Ministra que has puesto ahí…

Pedro: Hace lo que puede, mujer.

Begoña: Sí, sobre todo enmascarar el desastre; eso se le da muy bien. Si fuera igual de eficaz en lo suyo…

Pedro: Es que si además de ir todo mal, lo reconociéramos, ¡cómo se iba a poner la ultraderecha! ¡Lo que nos faltaba!

Begoña: Creo que deberías cambiarla. El que venga, es imposible que lo haga peor. Tengo una idea: ¿por qué no me nombras a mí?

Pedro: ¿A ti? ¡Pero, vida mía, si no tienes título! Y tampoco experiencia.

Begoña: ¿Y qué? ¿Acaso Aníbal había estudiado en West Point? ¿Y qué me dices de la Montero, el Iglesias, la Belarra, el Garzón y  todos los que me dejo en el tintero? ¿Qué experiencia tenían esos? ¡A ver, explícamelo!

Pedro: No sé que decirte. Me acusarían de nepotismo.

Begoña: ¡Bueno! ¿No te acusan ya de cien barbaridades? Que sean ciento una, ya me dirás en qué cambia la cosa.

Anda, cielo, nómbrame Ministra…

El resto de la escena carece de interés político. Lo siento, pero me niego a transcribirla entera. Podría haber menores de edad que leyeran esta columna.

¿Verdad que ahora se explica todo?

La maravillosa Begoña no ha hecho sino demostrar a su marido lo capacitada que está para ostentar el cargo.

En cuanto al título universitario, ¡lo que le ha costado hacerse el ama de una Cátedra! Reconozcan su audacia, tanto como su eficiencia.

Esta mujer, donde pone el ojo…

¿Y su capacidad de convicción? Yo la he escuchado una breve conferencia sobre cocina creativa y, reconozco admirado, que me convenció por completo. Sigo sin saber qué pueda ser eso, pero después de escucharla, yo me como lo que sea.

Lo más importante: ha demostrado sobradamente su maravillosa capacidad para los negocios: todo lo que toca, lo convierte en oro.

Vamos, que, comparada con la actual Ministra del Ramo…¡Ni color!

Tenemos una prueba, una prueba irrefutable de que Pedro Sánchez ya está del todo convencido de haber dado con la genial mujer capaz de conseguir que España remonte el vuelo.

Me refiero al enorme aparato de seguridad que organizó con ocasión de su visita a los Juzgados madrileños.

¿Verdad que ahora se empieza a entender todo?

Es la persona que más protegida debe estar. Dependemos de ella para abandonar el abismo en que nos han metido en los últimos años. Si le sucediera algo… No quiero ni pensarlo.

En cuanto al proceso que tiene pendiente, verán qué pronto quedará todo en agua de borrajas.

El Juez que actualmente instruye el sumario, cada vez se está poniendo más picajoso. ¿Tanto le costará darse cuenta de que no para de entorpecer la única salida a nuestro actual hundimiento?

Estamos perdiendo un tiempo precioso. Cada día sin ella nos cuesta un fortunón.

Finalmente, todo se solucionará: esta mujer, este portento de mujer, no sólo ha demostrado una enorme capacidad para los negocios.

También tiene una suerte enorme; y casi siempre, resulta más importante la fortuna que la inteligencia.

Verán como, cuando la causa pase finalmente a otro Juzgado, le tocará un Juez mucho más amable, que, enterado de lo que se juega España en el envite, en cuestión de minutos, lo archivará todo.

¡Faltaría más!

¡Este Sánchez! Tantos años junto a ella y ¡lo que ha tardado en darse cuenta del fenómeno con el que se casó!

En fin, amigos: nunca es tarde…

Conste que lo avisé al principio: todo esto es una especulación.

Ahora que lo pienso: ¿y si hubiera acertado aunque sólo fuera un poquito?

 

Luis XIII…y medio

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