Lo que marca el final del sueño

La delgada línea roja

Del principio de la pesadilla

La delgada línea roja

No me considero una persona temeraria, posiblemente porque no lo soy.

Sin embargo, sí que es cierto que siempre he tenido un cierto gusto por las emociones fuertes; afición esta que me ha llevado desde niño a buscar los límites de la emoción, pisando con descaro, todas las líneas rojas.

Al final llega un momento en que alcanzas esa frontera virtual que marca dónde acaba la sensatez y comienza la locura; y es entonces cuando, al darte cuenta que no hay ninguna barrera física que te bloquee el paso, te decides a cruzar a ver qué pasa. Y entonces pasa.

Y cuando lo que tenía que pasar, pasa, y las piernas dejan de temblarte, te das cuenta que eres mucho más audaz de lo que creías, pero también muchísimo más idiota de lo que sospechabas.

Y es que tan solo una delgada línea roja es lo que separa el final de la emoción, del principio del espanto.

Lo que marca el final del sueño, del principio de la pesadilla.

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Autor

Antonio Gil-Terrón Puchades

Antonio Gil-Terrón Puchades (Valencia 1954), poeta, articulista, y ensayista. En la década de los 90 fue columnista de opinión del diario LEVANTE, el periódico LAS PROVINCIAS, y crítico literario de la revista NIGHT. En 1994 le fue concedido el 1º Premio Nacional de Prensa Escrita “Círculo Ahumada”. Ha sido presidente durante más de diez años de la emisora “Inter Valencia Radio 97.7 FM”, y del grupo multimedia de la revista Economía 3. Tiene publicados ocho libros, y ha colaborado en seis. Actualmente escribe en Periodista Digital.

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