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Hay lugares que no se conforman con ser hoteles. Quieren ser historias. Kimpton Los Monteros, ese emblema de la Costa del Sol que desde 1962 ha visto pasar entre sus jardines a aristócratas, artistas y viajeros con gusto, acaba de dar un giro maestro. Su apuesta ya no es solo el lujo, sino el sabor. Y para eso, han puesto el proyecto en las manos más indicadas: las de José Carlos García, el chef malagueño con estrella Michelin que ha convertido la cocina mediterránea en una declaración de principios.
«Aquí no servimos platos, servimos emociones con raíces», dice él, mientras repasa la carta de Jara, el buque insignia de esta revolución gastronómica. Y se nota. En cada detalle.
Jara: El Mediterráneo como no lo habías probado
Si hay algo que define a García es su obsesión por el producto. Lo local no es una moda para él; es una religión. En Jara, los pescados llegan de la lonja de Málaga al plato casi sin intermediarios. Las verduras huelen a tierra recién mojada. Los arroces tienen ese punto exacto entre tradición y rock&roll que solo un chef que ha trabajado en los fogones más exigentes del mundo sabe dar.
Pero lo mejor no es solo lo que comes, sino cómo lo comes. El restaurante es un homenaje a los sentidos: paredes con texturas que evocan el mar, colores cálidos que invitan a quedarse horas, y una terraza donde el atardecer se convierte en el mejor acompañante.
«No queremos clientes, queremos cómplices» Y vaya si lo consiguen.
Escondido: México entre las nubes (con infinity pool incluida)
Subir al rooftop de Kimpton Los Monteros es como entrar en otro mundo. O mejor dicho, en otro continente. Escondido es el primer skybar de Marbella, pero no es un sitio más para tomar un cocktail con vistas.
Aquí, la cocina mexicana se reinventa con toques de alta gastronomía: tacos de cochinita pibil que se deshacen, ceviches con leche de tigre malagueño, y margaritas que son casi obras de arte.
De día, el ambiente es chill. Gente bronceándose junto a la infinity pool, cócteles con fruta fresca, música que no molesta. Pero cuando cae el sol, el lugar se transforma. Las luces se encienden, el DJ empieza a mezclar, y el cielo se llena de estrellas… literalmente.
«Es el sitio perfecto para perderse sin perder el estilo»
Azul Lounge Bar: Donde Marbella se convierte en leyenda
Hay sitios que resumen el alma de una ciudad. Azul Lounge Bar es uno de ellos. Abierto desde los años 60, este espacio ha sido testigo de noches épicas, conversaciones de película, y algún que otro romance clandestino. Hoy, tras una renovación que respeta su esencia, sigue siendo el corazón social del hotel.
Por la mañana, es el lugar ideal para un café de especialidad y un bollo recién horneado. Al mediodía, cambia a platos para compartir: desde ensaladas frescas hasta croquetas que son casi patrimonio nacional. Pero es de noche cuando Azul despliega su magia: cócteles clásicos con giros modernos, piano en vivo, y un ambiente que huele a glamour vintage.
«Esto no es un bar, es un trozo de historia con hielo y limón»
Costa Club Pool Club: Dolce vita a la marbellí
Si hay un sitio en el hotel que captura el espíritu hedonista de la Costa del Sol, es Costa Club. Inspirado en los pool bars de los 70, pero con un toque actual, es el lugar perfecto para desconectar (o para que te vean desconectando). Aquí no hay prisa. Solo agua turquesa, sofás bajos, cócteles que refrescan, y una playlist que te transporta a la Riviera más chic.
La carta es ligera pero sofisticada: ensaladas de aguacate con quinoa, pescadito frito con un toque de lima, y helados artesanales que derriten hasta a los más cool.
«No se trata de comer, sino de disfrutar». Y así es.
Kimpton Los Monteros: Más que un hotel, un destino
Lo que ha logrado José Carlos García con esta apuesta no es solo elevar la gastronomía del hotel, sino convertirlo en un imán para foodies y viajeros que buscan algo más que una cama bonita. Aquí, cada restaurante tiene personalidad propia, pero todos comparten un mismo ADN: calidad, creatividad, y ese punto de locura controlada que hace que la experiencia sea única.
Y mientras el chef repasa los últimos detalles de un nuevo menú degustación, alguien le pregunta por qué un proyecto así, en un sitio así. Él sonríe.
«Porque Marbella se merece algo más que sol y playa. Se merece sabor. Y nosotros estamos aquí para dárselo.»
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Kimpton Los Monteros ya no es solo un clásico. Es el futuro gourmet de la Costa del Sol.
¿Listo para reservar mesa? Porque esto no es solo comida. Es teatro para el paladar.
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