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Cepa 21 2023 refleja el cambio de estilo que José Moro impulsa en su bodega de Ribera del Duero. La nueva añada mantiene la estructura del vino, pero da más espacio a la fruta, suaviza el tanino y reduce la presencia de los aromas tostados.
Elaborado íntegramente con tempranillo, este tinto incorpora ajustes en el cuidado del viñedo, la maceración y la crianza. La evolución llega a la referencia que da nombre a Cepa 21, estrenada con la cosecha de 2002, y continuará en otros vinos de la casa.
Qué cambia en la elaboración de Cepa 21 2023
El principal ajuste está en la maceración, el contacto del mosto con las pieles de la uva. En 2022 se realizaron maceraciones antes y después de la fermentación, acompañadas de remontados más tradicionales. En 2023 se ha priorizado el trabajo previo a la fermentación y a temperaturas más bajas.
El objetivo es extraer los compuestos de la uva con mayor delicadeza, conservar sus aromas y conseguir taninos menos ásperos. Estos últimos influyen en la sensación de sequedad que deja el vino en la boca.
La crianza sigue realizándose en barricas de roble francés. La madera aporta matices, pero los tostados quedan en un segundo plano. Así, la fruta gana protagonismo y el conjunto busca una textura más suave sin perder estructura.
El cambio empieza en el viñedo
En Castrillo de Duero, en Valladolid, la bodega trabaja con principios de viticultura regenerativa. Incorpora materia orgánica del propio viñedo y utiliza microorganismos de sus parcelas para favorecer la actividad del suelo.
Con estas prácticas busca equilibrar la maduración, preservar la acidez natural de la uva y mejorar su expresión aromática. El seguimiento de cada parcela y la selección de la materia prima completan el trabajo antes de la elaboración.
Las 50 hectáreas iniciales del proyecto se plantaron con clones procedentes de las cepas centenarias de la familia de José Moro, un vínculo con el viñedo familiar que forma parte del origen de Cepa 21.
Una añada cálida con frescura
La cosecha de 2023 estuvo marcada por las altas temperaturas. Las lluvias del invierno dieron paso a una primavera seca y a un verano cálido que adelantaron el ciclo de la vid. Las precipitaciones anteriores a la vendimia ayudaron a equilibrar la composición de la uva.
Cepa 21 2023 presenta un perfil de fruta negra madura, con recuerdos balsámicos y notas discretas de roble. En boca combina estructura, textura sedosa y taninos suaves, con una frescura que equilibra la madurez de la fruta y un final persistente.
Respecto a 2022, la evolución se centra en una menor presencia de la madera y un tanino más refinado. La nueva añada conserva el carácter del vino y busca una relación más equilibrada entre fruta, textura y crianza.
La nueva etapa de Cepa 21
Esta forma de trabajar también se refleja en La Rendija 2024, La Pelliza 2024 y Hito Rosado 2025.
La Rendija, el primer blanco de la bodega, está elaborado con albillo mayor. La Pelliza recupera la diversidad de un viñedo histórico mediante la elaboración conjunta de distintas variedades.
En Hito Rosado 2025, el prensado directo sustituye al sangrado. La uva se prensa para obtener el mosto destinado al rosado, con la intención de lograr una expresión más delicada y fresca.
La evolución continuará en las próximas añadas de Hito, Malabrigo y Horcajo. Con Cepa 21 2023, estos cambios llegan al vino que dio origen al proyecto.
Precio: 21,75 €
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