(PD).- La versión pirata de Expiación, la gran triunfadora de los últimos Globos de Oro, ya se podía conseguir en España tan sólo un día y medio después de su estreno en las salas. Esa cerelidad en el pirateo ha dado un respiro al «top manta», que esta seriamente amenazado por el disco duro con conexión a la tele.
En las tiendas especializadas se detecta una caida dramática d ela venta de DVD vírgenes y una explosión d ela venta de discos duros externos, con conexión directa al televisor. Estos artefactos, conbinados con la mejora de las lineas ADSL, han convertido la descarga en algo seguro, sencillo y gratificante. No para todos.
Cuenta Joan M. Oleaque en El País que antes de ella, otras cintas han pasado incluso más rápido al mercado ilegal, que ocasiona desde hace años pérdidas millonarias a la industria audiovisual.
Pero, además, los piratas consiguen cada vez mayor calidad de imagen y sonido.
Ya se ha superado el top manta tradicional, sobre todo en el centro de las grandes urbes. Ahora, mujeres chinas u hombres subsaharianos se acercan a zonas de bares de copas, talleres, restaurantes o cafeterías, y ofrecen personalmente su catálogo al cliente.
El trato que dan al comprador va acompañado últimamente de diversas garantías. El pasado verano, ofrecían películas mochileras a cinco euros. Y si la copia se veía mal, el cliente perdía el dinero.
Ahora no es así. Cada dos días, el suministrador vende al mantero nuevos títulos a 1,70 euros. Y este no sube mucho el precio para «competir con los ordenadores». Y si la copia no sale bien, la cambian, o fueran un gran almacen de lujo.
El vendedor hasta lleva las películas a domicilio: es el tele-manta. Y si un comprador llega acompañado de un amigo, proponen rebajas.
La oferta también se ha ampliado: filmes minoritarios -Persépolis o Interview, por ejemplo-, muchos infantiles -una de las grandes bazas de estos vendedores, con la taquillera Alvin y las ardillas como best seller-, DVD de conciertos de estrellas internacionales, porno duro de Europa del Este -como regalo a un buen cliente masculino- e incluso antologías de corridas de toros.
Y si al comprador no le gusta el catálogo, tiene la posibilidad de pedir pirateada cualquier película, en una especie de menú a la carta.
Según los datos oficiales, las ventas en el top manta tienden a la baja. Así lo asegura José Manuel Tourné, director general de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual (FAP).
Las cifras de la FAP de 2007 indican que el año pasado se realizaron 170 millones de descargas de la Red, un número superior al del año anterior.
Pero que fueron incautados policialmente alrededor de 800.000 DVD y 1.600 grabadoras de DVD, unas cifras menores que las de 2006.
El Código Penal es confuso o lo es -al menos- su aplicación en los juzgados. Así, mientras que un juez ha expulsado de España a un vendedor senegalés por vender películas pirata en una calle granadina, la Audiencia Provincial de Barcelona ha considerado que la venta callejera no tiene entidad para que se aplique el Derecho Penal.
Tanto las grabadoras modernas como el método de grabación conocido como estampación -un vuelco de datos en cascada- aceleran la multiplicación del proceso de pirateo. El gasto que puede acarrear cada copia en DVD que llega a la calle es de 15 céntimos de euro lo que convierte las ganancias en algo demasiado suculento.
A pesar de todo, los clásicos de la Red siguen siendo fieles al emule y el cambio de los DVD por discos duros con conexión a la tele, ha mofificado claramente las reglas.