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Vaya por delante y aunque alguno se eche las manos a la cabeza, que buena parte de los alimentos congelados son más prácticos, baratos y cada vez más ricos.
De hecho, algunos como las verduras mantienen mejor los minerales y las vitaminas que los frescos.
A eso se suma que se presentan ya listos para consumir -no ocurre lo mismo con muchos frescos- y ya poseen gamas premium, que los hacen indistinguibles en una cata a ciegas frente a los no congelados.
La mayoría de las empresas que nos ofrecen estas delicatessen emplean una técnica denominada ultracongelación, en la que los alimentos se congelan, recién recolectados, a gran velocidad alcanzando temperaturas de hasta -40 ºC, lo que garantiza casi el 100% de su contenido nutricional.
La vitamina C es la que más fácilmente desaparece si se congelan frutas y verduras, ya que se puede reducir su contenido hasta en un 15%.
Sin embargo, en alimentos como la carne o el pescado, las alteraciones de nutrientes como proteínas, vitaminas y minerales durante la congelación son mínimas.
Los congelados son tan sanos como los frescos… siempre que no los compres rebozados o en forma ‘exótica’.
Nadie tiene en su casa artefactos para la ultracongelación, pero existen trucos para que incluso el congelador más barato consiga mantener los nutrientes de un táper de lentejas con verduras.
Las normas son:
- Congelar a una temperatura de -18 ºC o menor sin romper la cadena de frío
- Utilizar bolsas o recipientes de plástico para evitar quemaduras de congelación
- Dejar enfriar los alimentos antes de congelarlos
- No volver a congelar un alimento descongelado
- Etiqueta los alimentos y usa bolsas especiales de congelación para marcar producto y fecha en la que los congelas
- No congelar patata, arroz, aguacates, frutos secos, lechuga, jamón curado, frutas, quesos frescos o sopas de pasta
- Conviene etiquetar bien los alimentos con la fecha de congelación.
LA DESCONGELACIÓN
Las prisas no son buenas y menos en cuanto a nuestra alimentación se refiere.
Descongelar los alimentos de forma saludable es fundamental para que sigan manteniendo sus propiedades y para evitar posibles enfermedades.
Las normas básicas son:
- El primer paso es sacar los alimentos del congelador y descongelarlos en la nevera con una rejilla debajo para evitar fuga de líquidos que afecte a otros alimentos. El alimento descongelado debe consumirse en un plazo máximo de 24 horas.
- El microondas es una buena solución para descongelar pan o guisos, aunque no para los alimentos frescos, como carnes y pescados, que pueden empezar a cocerse.
- Se puede descongelar sumergiendo un producto hermético bajo el agua fría.
- No debe descongelarse a temperatura ambiente. La razón es cuando se descongela a temperatura ambiente, el producto empieza a adoptar temperaturas consideradas de alto riesgo porque favorecen el desarrollo de los microorganismos que pueden llegar a ser un foco de infecciones.
- Un alimento descongelado nunca debe volver a congelarse.
- Es importante saber que las hortalizas pueden ser cocinadas al vapor aunque no estén descongeladas.
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