Que Imanol Arias es un actor magnífico se comprueba volviendo a ver ‘El Lute: Camina o Revienta‘, por ejemplo. Por ese trabajo, a las órdenes de Vicente Aranda, obtuvo en 1987 la Concha de Plata a Mejor Actor en el Festival de Cine de San Sebastián. Y que sigue siendo un actorazo se confirma en ‘La Bandera’, la película de Martín Cuervo que el pasado viernes, 14 de junio de 2024, aterrizó en la cartelera española.
‘La Bandera’, adaptación de la obra de teatro de Guillem Clua, quien también firma el guion, presenta a un señor (Imanol Arias), que narra en su casa sus memorias a una escritora (Ana Fernández). Al anunciarle que al día siguiente ha convocado a comer a sus dos hijos (Miquel Fernández y Aitor Luna), le pide a su biógrafa que se una a la reunión, ya que, de tal forma, podrá conocer mejor quién es él realmente. Cuando los hijos acuden a la convocatoria y salen a charlar al jardín, descubren que su padre ha colocado en medio de todo una bandera de enormes dimensiones. ¿Con qué intención? ¿Por qué? ¿Cuál es su significado?
A punto de comenzar el rodaje del que será su quinto largometraje, el cineasta Martín Cuervo (Madrid, 24 de noviembre de 1987), habla con PERIODISTA DIGITAL acerca de ‘La Bandera’ y de sus inquietudes cinematográficas y vitales.
P: «Cómo está de bien Imanol Arias en su película, ‘La Bandera'».
R: «¡Sin duda!»
P: «Ya le dirigió en un corto, Final, nominado al Goya y ganador en la Seminci de Valladolid».
R: «Sí. Hace 17 años. Esa fue la primera vez que trabajamos juntos, y me ha parecido maravilloso encontrarle con el mismo espíritu. Se entrega a la causa como un soldado, y la verdad es que es un lujo tener a alguien así, tan dispuesto y predispuesto. Es una maravilla».
P: «¿Por qué le gusta tanto Imanol Arias?»
R: «Como a Imanol le hemos visto tanto en la televisión haciendo un papel concreto (el de la serie Cuéntame), creo que es como uno de nuestros padres de España. Eso ayuda a que el espectador rápidamente lo identifique como parte de la familia. Es lo que tienen estos grandes personajes que nos han acompañado durante años».
P: «¿Le ha gustado la experiencia de rodar una adaptación teatral?»
R: «Es un reto. El teatro grabado no suele funcionar y es muy difícil llevar las obras de teatro al cine. Pero me gusta mucho el reto cinematográfico de cómo mantener al espectador a base del texto de los actores y de cómo mover la cámara para que la gente quede entretenida. De hecho, creo que es mucho más difícil esto que mantener la atención con un montón de secuencias y de planos espectaculares. Los actores lo dan todo con diálogos afiladísimos y es pura trama».
P: «Estaba pensando en la primera película de Sidney Lumet, ‘Doce hombres sin piedad’. Es una adaptación de una obra escrita para televisión, emitida en directo en 1954 por la cadena CBS en Studio One (como los Estudios 1 de Televisión Española de los años 60,70 y 80). La trama no tiene nada que ver, pero la idea es cómo a base de diálogos, y con doce hombres deliberando en la sala del jurado, no echas de menos ningún escenario».
R: «Esa es la idea y lo más complicado. Es verdad que aquí hacemos cosas con la cámara, y quizá la obra era más solo cuatro personas sentadas en una mesa en una comida. Yo he decidido moverles por un espacio. Sacarlos al salón, al jardín, volver a la casa otra vez, pasarlos al comedor, ir a la cocina… Porque al espectador hay que darle un poquito de gancho en algunas cosas. Pero son estos cuatro grandes actores los que nos llevan en volandas a través de la película».
R: ‘La Bandera’ es una obra de teatro del 2018″.
P: «Sí, pero nunca se estrenó. Ganó premios, pero nadie pudo llevar la producción a las tablas por un tema político. Y nadie apostó por ella. Se intentó varias veces, y estuvo a punto de lograrse, pero como era una obra catalana (título original: Al damunt dels nostres cants, que es la primera estrofa del himno ‘El cant de la Senyera’), en el contexto del conflicto catalán en el 2018, nadie se atrevió a meterse en ese jardín, y la obra no se pudo producir».
P: «Por cuestiones políticas».
R: «Sí. Pero yo creo que ni la obra original ni nuestra película va de eso. Para nada. Va de padres e hijos, de esas relaciones, y de cómo se usan las banderas. Hoy en día estamos usando las banderas más para dividirnos que para unirnos. Y debería ser al contrario. La bandera en esta película es una excusa para que estos hermanos se reprochen que el padre quiere más al otro. Y al final de eso va, y del poco caso que le hacemos a nuestros mayores. Todo lo demás es simplemente un contexto».
R: «¿Cuál es la moraleja del film?»
R: «Para mí, que vamos por la vida viviendo tan deprisa, trabajando tanto, tan liados y con nuestros planes, pensando que somos el personaje principal, y nos olvidamos de que somos secundarios de las vidas de otra gente, y que en las de nuestros padres y abuelos y tíos, de repente nos convertimos en cameos. Y a nuestros mayores, cuando van cumpliendo cierta edad, los apartamos como un mueble, y les vamos a visitar dos veces al año y no les hacemos ni caso. Y para mí eso es al final el tema de la película. Un padre que tiene que provocar a sus hijos poniendo una bandera gigantesca para que le hagan un poco de caso».
P: «Su verdadero nombre es Hugo Martín Cuervo».
R: «Sí. Mi nombre artístico es Martín Cuervo, y para los amigos y amigas, Hugo».
P: «¿Y por qué se quitó el nombre de pila?»
R: «Me parece precioso, pero Hugo Martín suena a otra cosa, Hugo Martín Cuervo es muy largo y Hugo Cuervo no funciona. Martín Cuervo funciona como un tiro. Y uso Hugo para la vida privada.
P: «También es usted músico bajo el seudónimo de Sethler. He oído canciones suyas. ‘Batalla’, más cañera, y ‘Negociación’, más melódica, balada. Están muy bien.
R: «Gracias. Eso ya es el pasado»
P: «¿No sigue en la música?»
R: «No. No tengo mucho tiempo, por suerte, y la música está en un estado complicado. El proyecto me funcionó mucho al principio; luego me fue funcionando menos. La música es muy complicada, muy poco viable económicamente. Yo sigo componiendo en mi casa porque es mi terapia, pero de cara al público no estoy publicando. Puede que lo haga, y yo creo que lo haré, porque siempre volveré».
P: «Un músico lo es toda la vida. Coge una guitarra…».
R: «Eso sucede semanalmente en mi casa, sin duda. Pero a la hora de publicar estoy tan centrado en este trabajo que ocupa tanto tiempo, y la música como profesión o como carrera artística también requiere más del que tengo. Pero yo siempre estoy cantando y tocando».
P: «¿Es más difícil hacerse hueco en el mundo de la música que en el mundo del cine?»
R: «Supongo que también depende de la suerte de cada uno. De la suerte que tengas, del momento, del lugar, y de los talentos, claro. Quizá sea mejor director que músico; no tengo ni idea. Pero mi experiencia así ha sido, aunque en la música también me ha ido bastante bien. He hecho muchas giras, he vivido años de eso, he sacado discos con discográficas, y no tengo queja. Soy una persona muy afortunada. Pero es verdad que me ha ido mejor… No sé. Ha sido por etapas. Tuve la etapa de cortometrajista, que me fue muy bien. De repente eso se fue apagando. Como músico me fue muy bien, y se fue apagando. Ahora, en el cine… Me voy reinventando. Tengo muchas vidas».
P: «Empezó como actor».
R: «Sí. De pequeñito hacía cositas, figuraciones, pequeños papelitos. Luego estudié interpretación… Y siempre salgo en mis películas. En ‘La Bandera salgo’, en ‘Todos lo hacen’ salgo, y en ‘¿Quién es quién?’, que es mi próxima película, una comedia familiar muy divertida con Salva Reina, Kira Miró y Elena Irureta, cuyo estreno está previsto para navidades, también salgo. Me voy dando ese gusto de salir un poco y firmarlas también de manera presente».
P: «Es hijo de una azafata de vuelo y de un técnico de cine. Supongo que de ahí le viene el amor por el cine».
R: «Exactamente. Yo he estado toda la vida un poco metido en rodajes. Mi tío también se dedica a esto, mi tía… ES verdad que luego pasaron muchos años en los que ya no fui, porque mi padre se tiró muchos años sin trabajar, pero vamos…».
P: «¿Qué hacía su padre?»
R: «Es técnico de sonido. De hecho, es el jefe de sonido de ‘La Bandera’, mi película. Y suelo trabajar con él. Mi tío es el operador de cámara, Luis Martín. Ahora tengo a la familia cerquita; he aprendido con ellos».
P: «¿Y qué opinan de la temática de ‘La Bandera’?»
R: «Les emociona. Creo que somos una familia que hemos sabido depurar nuestras asperezas y hacer nuestra propia terapia y entendernos. La verdad es que estamos encantados. Todo muy bonito».
P: «¿Alguna vez ha rodado en celuloide, en cine? Acabo de estar en Cannes, y el ganador de la Palma de Oro, Sean Baker, por ‘Anora’, quien anteriormente había rodado películas hasta con Iphone, dice que una vez probado, ya no quiere volver a rodar en otra cosa que no sea celuloide, 35 mm, y, además, aboga por el cine en pantalla grande.
R: «‘La Bandera’ está rodada en digital, pero yo he tenido el privilegio, y no es nada común, de rodar dos de mis cuatro cortometrajes en 35 mm. En cine, con película. Mi segundo y mi cuarto cortometraje. Pero películas… Nadie en el cine español rueda en celuloide. Ni un solo director. Porque no es rentable económicamente».
P: «Mucho más caro, claro».
R: «Sí. Nosotros tenemos que entender en todo momento que somos una industria exactamente diez veces más pequeña que la americana. Los sueldos son todos diez veces menos, los presupuestos son todos diez veces menos, así que es totalmente imposible que nosotros pretendamos rodar en algo… Es muchísimo más costoso rodar en cine. Claro que se nota. No podemos mentir y decir que el digital es igual, porque es mentira, pero tenemos que trabajar con las herramientas que tenemos».
P: «Tres actores que le vuelvan loco».
R: «Yo era fan de Joaquín Phoenix antes de que todo el mundo lo fuera. Me encantaría trabajar con él. Y con dos leyendas: Meryl Streep y Bill Murray«.
P: «¿Y sus influencias como director?»
R: «Se salen mucho de lo que estoy haciendo ahora mismo, pero yo me he criado viendo Billy Wilder y mucho cine clásico. El apartamento la he visto en bucle. La puedo haber visto 25 veces. También soy un fanático de (Alejandro) Amenábar, y la verdad es que me dedico al cine también un poco porque vi un making of de ‘Mar Adentro’ que me pareció una lección espectacular. Amenábar, además, ha abierto y mejorado nuestro cine. Nos ha internacionalizado. Fue nuestro primer gran director haciendo el cine de Hollywood que habíamos visto. Y también soy fanático absoluto de (Christopher) Nolan, por el tipo de cine que hace, que es el que a mí me gustaría hacer. Soy un estudioso de lo que hace, y ese tipo de thriller con un poquito de ciencia ficción y distopía, pero que al final siempre habla de problemas terrenales, de aquí, de la vida, de los padres e hijos, me encanta».
P: «Incluso cuando se le va la pinza total».
R: «Bueno, a mí Tenet no me gusta, que es cuando se le ha ido la pinza total, pero Interstellar es una de las grandes obras maestras de nuestro tiempo. Y una de mis películas favoritas, poco conocida por el público de Nolan, es ‘El truco final’, que pega giros y giros.
«P: «¿Le gustó ‘Oppenheimer‘, también Nolan, ganadora del Oscar este año?
R: «Mucho. Muchísimo. Hay dos películas en una, y ambas me gustan».
P: «¿Una película favorita, si tiene alguna?»
R: «‘Beginners’ (Principiantes), de Mike Mills. Con Ewan McGregor, Christopher Plummer y Mélanie Laurent- Es una historia preciosa que te hace reír y te emociona».
P: «¿Planes?»
R: «Empiezo a rodar en unos días, pero no puedo contar nada».
P: «Muchas gracias y mucha suerte».
R: «A ti».