Calleri devuelve a la realidad a Moyà

El argentino Agustín Calleri frenó en seco a un envalentonado Carlos Moyà 6-3 y 7-6 (6) en el Masters Series de Miami. El mallorquín, que venía de dar la campanada al eliminar a Rafael Nadal, sólo pudo aguantar una hora y veinticinco minutos el juego de su rival. Ahora, el tenis español se queda en manos de Verdasco y Ferrer.

Moyà, que tras haber ganado a su compatriota Rafael Nadal en la ronda anterior, no pudo mantener ante el jugador argentino la misma efectividad en su juego. Veintiséis errores no forzados frente a los veintitrés del sudamericano, cuatro dobles faltas y 63 golpes ganadores por 75 de su rival, dejó al español fuera del torneo estadounidense. La potencia del argentino terminó siendo demasiado para el mallorquín.

Agustín Calleri se enfrentará en cuarta ronda al alemán Nicolás Kiefer, que en su partido de tercera ronda venció al chileno Fernando González por 6-2, 3-6 y 7-5.

Nalbandian, sin problemas; Baghdatis cae
Nalbandian abrió la jornada derrotando en un atractivo encuentro al checo Tomas Berdych por 6-7 (3-7), 6-1 y 6-0. El tenis fácil y talentoso del ascendente Berdych complicó, y mucho, a Nalbandian en el set inicial. Pero el argentino se afirmó en el segundo parcial, al tiempo que el checo de 20 años se hundía. El rival del argentino por el pase a cuartos de final será el alemán Nicolas Kiefer, vencedor del chileno Fernando González por 6-2, 3-6 y 7-5.

Fue la segunda parte del dramático día chileno en Miami. La fiesta pudo ser doble en un ‘Grandstand’ repleto de aficionados del país sudamericano, pero terminó siendo una doble decepción, con sus dos principales raquetas rozando el triunfo antes de caer eliminadas en tercera ronda.

Primero llegó la agónica derrota de Nicolás Massú, que coprotagonizó uno de los partidos más emotivos de la temporada antes de caer con Radek Stepanek. El checo se impuso a Massú por 6-7 (6-8), 7-6 (7-5) y 7-5 en tres horas y diez minutos, recuperándose de un 2-5 en el set final.

Casi tres horas después, Fernando González desaprovechaba una ventaja de 5-4, su saque y 30-0 en el tercer set para caer ante Kiefer, que jugará por el pase a cuartos ante Calleri. El tradicional «chi-chi-chi, le-le-le, ¡vi-va-chi-le!» sonó una y otra vez en el estadio durante una tarde fresca y ventosa pero a pleno sol.

Un rato antes, el chipriota Marcos Baghdatis, uno de los jugadores más populares del circuito, se ‘suicidó’ tenísticamente ante miles de espectadores en la cancha central entregando su partido ante el ruso Nikolai Davydenko con dos doble faltas consecutivas para caer por 2-6, 6-2 y 7-5.

Hingis y Kuznetsova estrenan el ‘hawk eye’
Y ese mismo estadio central fue escenario de un hito en la historia del tenis. La rusa Svetlana Kuznetsova eliminó a Hingis, que luchó hasta el final y sólo se convenció de la derrota tras la intervención del ‘ojo de halcón’, el nuevo sistema creado para solucionar las quejas por pelotas dudosas. Fue la primera vez en la historia que el ‘hawk eye’ (ojo de halcón) se utilizó en el punto final de un partido.

Kuznetsova derrotó a Hingis por 3-6, 6-1 y 7-6 (11-9) tras dos horas y 27 minutos de intensa y notable lucha. Con el triunfo de la rusa se truncó el duelo suizo de la siguiente ronda entre Hingis y Patty Schnyder. El choque, que demoró más de una hora y media el comienzo del partido entre Calleri y Moyà, fue de lo mejor que ofreció el tenis femenino en los últimos tiempos.

Kuznetsova necesitó de cuatro ‘match points’ para vencer la resistencia de la ex número uno del mundo, que tuvo también una pelota de partido en el electrizante ‘tie break’ final. Hingis, que está cumpliendo un exitoso regreso al circuito tras tres años de retiro, elevó la emoción del partido a cotas inéditas en el torneo cuando, tras el último punto, ‘desafió’ al juez de silla pidiendo que el ‘ojo de halcón’ entrara en acción para comprobar si su tiro había sido malo, tal como había marcado el juez de línea.

Una derecha paralela de Hingis pareció besar la línea, pero el sistema -diez cámaras conectadas con una serie de computadoras- mostró en pantalla gigante a todo el estadio que la pelota había sido mala por apenas milímetros. Ya no había dudas. Hingis y Kuznetsova se abrazaron en la red, sellando el final de un partido poco común.

«Bueno, era el último punto del partido, y tenía esa oportunidad. Lo intenté. Al final ambas nos reímos bastante», dijo Hingis. Un par de horas más tarde la rusa Elena Dementieva ganaba el último partido dél día al batir a la holandesa Michaella Krajicek por 6-0 y 6-1.

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