Acogido a la D. O. Ribeiro, este peculiar vino blanco elaborado con la uva autóctona treixadura, forma parte del proyecto atlántico de Vintae, grupo emprendedor y que, aunque surgido en La Rioja, expande su buen hacer por toda nuestra geografía y por muchos varietales y diversificados proyectos. Como ellos mismos nos cuentan, «en nuestro afán por explorar, en 2014 comenzamos un viaje en busca de las zonas con mayor potencial para los vinos blancos de España. Raúl Acha, director técnico, y Richi Arambarri, nuestro CEO, ponen su mirada en el norte, en aquellas D.O. que destacan por su frescura, pues están fuertemente influenciadas por el clima atlántico.
Para la colección Atlantis seleccionan cuatro pequeñas regiones con escasa proyección internacional, pero muchas historia y sobrada capacidad para competir con las mejores zonas de blancos del mundo:
Rías Baixas, Ribeiro, Valdeorras y Txakoli de Álava. Allí elaboramos los cuatro vinos de Atlantis con variedades autóctonas: albariño, treixadura, godello y hondarrabi zuri. Hoy les hablaremos de Atlantis Treixadura pretende poner en valor una variedad a veces denostada que es la reina de la D. O. Ribeiro, quizá la zona con más tradición vitivinícola de Galicia.
Aquí descubrimos la esencia de un vino blanco fresco pero con cuerpo, que ha merecido ya diversos premios en sus anteriores añadas y que sigue su camino de éxito. Fruto de viñedos ubicados en laderas en los valles que los ríos Miño y Avia, que se forman en torno a la villa medieval de Ribadavia. Suelos de origen granítico, alta presencia de piedras y gravas, y texturas franco-arenosas son su procedencia. Para su elaboración se realiza vendimia manual durante la segunda parte de septiembre, realizándose la fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable a 18 ºC. Tras diez semanas de crianza sobre lías en depósito, después se trasiega para separar las lías, se estabiliza por frío, se filtra y se embotella, alcanzando un grado de 12,5% Vol. Su PVP es de 8,90 €.
En cuanto a su cata, presenta a la vista un color amarillo dorado de aspecto limpio y brillante. Su nariz es de intensidad media, con aroma complejo a fruta madura.En boca es suave, cremoso, con gran untuosidad y sensación grasa. Largo final y de gran persistencia. Por la climatología del 2018 se trata de una añada espectacular para todos los blancos de la cornisa atlántica.
Mañana comentaremos otro de los vinos de este proyecto, el Atlantis Hondarrabi Zuri.
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