«Confío que le haya parecido interesante esta novedad, y prometo que volveré aquí con otros vinos de esta bodega ya que dada su originalidad y buen hacer sin duda merecen ser más conocidos…», escribí aquí hace unas semanas cuando le contaba la interesante historia de un vino, el Queirón Tempranillo Blanco Lágrima en Tinaja 2019, Nº 2 de los Ensayos Capitales de Queirón en la Rioja Oriental, post que puede leer en este link. Y como lo prometido es deuda y los vinos de los que les voy a hablar aquí lo merecen, me pongo con ello en la seguridad de que le resultará adecuado profundizar en los excelentes vinos que esta bodega viene elaborando y que aquí queremos dar a conocer y poner en valor. Me pongo con ello, empezando por uno de los vinos y continuando mañana y pasado con otras dos atractivas elaboraciones de Queirón Viñedos Familiares, perteneciente a Bodegas Ontañón.
Para empezar, vamos a comentar Mi Lugar 2018, siendo Mi Lugar un claro homenaje a una larga tradición que ahora recupera la familia Pérez Cuevas. Se trata de un vino de Quel, genuino, orgulloso y noble que brota de una selección de pequeñas parcelas en las que se recogen exclusivamente las mejores uvas para llegar a la bodega Queirón, que es la número nueve de un barrio colmado de dionisiacos adoratorios, en palabras de Manuel Bretón de los Herreros, original de esta localidad, y que ahora ha renacido para recuperar la memoria de aquellos honrados labriegos cantados por Don Manuel, en aquel Mi Lugar al que ahora la bodega rinde homenaje..
Y es cierto que descubrir Mi Lugar es adentrarse en la esencia del Valle del Cidacos, uno de los espacios más desconocidos y genuinos de la Rioja Oriental, que goza de paisajes marcados por convulsiones geológicas que se remontan a unos 250 millones de años antes de nuestra era y que definen sistemáticamente los perfiles orográficos y las características de los suelos de estos viñedos. En el fondo de impresionantes parajes, en el entorno de Quel, en carasoles que ascienden perezosos hacia las cumbres de la Sierra de Yerga, Leticia Pérez Cuevas (cuarta generación de viticultores), ha seleccionado con mimo un fascinante universo compuesto por minúsculas parcelas situadas en alturas superiores a los 600 metros, de suelos muy pobres, escasamente productivos y con cepas plantadas en vaso. Pues bien, este vino es una selección de sus mejores uvas, de las garnachas (10 %) de viñas como El Poeta, La Bartola y La Perdida y el tempranillo (90 %) de El Arenal y Hoyo Judío.
Tras la vendimia, se realizan tres niveles de selección. La primera en los propios viñedos, otra de los racimos cuando llegan a la bodega y tras despalillar, la tercera prueba, esta vez a nivel de grano. Posteriormente se realiza una maceración pre-fermentativa durante cinco días y la fermentación alcohólica, suave y prolongada en el tiempo (más de 18 días), con temperaturas entre los 22 y los 26 ºC, procediéndose a la fermentación maloláctica en barrica de roble francés. así se pasa a la crianza de 18 meses en barricas de altísima calidad, con un 20 por ciento de roble americano y un 80 por ciento de roble francés con diferentes tostados. Todas las barricas son de primer uso. La crianza culmina con doce meses en tinas de madera antes de su embotellado y su afinación en el calado subterráneo de la nueva bodega Queirón, alcanzando un grado alcohólico de 14%/Vol.
En cuanto a la cata, presenta a la vista un nítido aspecto, poderoso, radiante, con una intensa capa de color., exhibiendo un matiz rojo rubí con irisaciones picota en el ribete, denotando aún cierta juventud. De pujante intensidad aromática y complejo bouquet, en un primer momento aparecen notas a fruta negra madura como casis, arándanos y moras, para rápidamente revelar multitud de notas especiadas (café, higo, trufa), procedentes del complejo bouquet
que hacen de este vino una “esencia” para el sentido del olfato. Además, aparecen notas balsámicas y minerales que hablan de manera inmejorable del terroir de donde proceden, Quel. En boca es un vino vigoroso, voluptuoso y vivaz, con una entrada muy agradable y equilibrada con gran untuosidad. Resulta un vino largo y muy carnoso, con un exquisito equilibrio entre la acidez y tanicidad. En fase retronasal de nuevo expone su alma y vuelve a expresar su equilibrio entre finura y potencia. Se aconseja consumir a 16-18 ºC, estando ya en muy buen momento de consumo aunque si se conserva en condiciones óptimas (12-14 ºC) a 60% de humedad relativa y sin oscilaciones de temperatura, su vida se puede prolongar durante décadas
Por cierto, una curiosidad. El derecho al uso del municipio en el etiquetado se reconoce desde hace casi 20 años. En concreto, en 1999. Sin embargo, la nueva regulación recientemente aprobada por el Consejo de la Denominación de Origen Calificada Rioja permite dar más visibilidad a estas entidades geográficas. Los requisitos para poder embotellar con la etiqueta de Vino de Pueblo o de Municipio es que la uva proceda exclusivamente del municipio y que la elaboración, crianza y embotellado también se realice en la misma localidad.
Mañana continuaremos hablando de El Arca 2018 y el domingo, Día del Apóstol Santiago, concluiremos celebrándolo con un excelente reserva, Queirón de Gabriel 2011.
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