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THE RED'S KITCHEN

Patatas a lo pobre con cebolla y pimientos

Manteniendo la tradición familiar de recibir y agasajar a  la familia y amigos con una cocina casera y cuidada,  y animada por mis amigas a poner en marcha este proyecto: ¡aquí estoy con The Red's Kitchen!

Ana Rojo 19 Mar 2020 - 09:17 CET
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Se usan como guarnición, pero tienen categoría de plato principal.

Aunque cuesta imaginarlo ahora, hasta hace 500 años, los españoles no sabían ni lo que eran las patatas.

Según un estudio de la Universidad de Wisconsin, la patata empezó a cultivarse hace 8000 años en territorio Inca, en la zona alta de los Andes.

Los primeros europeos que probaron ese tubérculo, hoy imprescindible en la alimentación mundial, fueron los valientes que acompañaban al explorador español Gonzalo Jiménez de Quesada.

Ocurrió en 1537, aunque no fue hasta 1560 cuando, de la mano de Pedro Cieza de León, la patata fue introducida en Europa.

En sus inicios, el tubérculo fue considerado una excentricidad y paseado por las cortes europeas como una planta de adorno para jardines palaciegos o como abono de otras plantas.

Su deriva nutritiva no llegaría hasta unos años más tarde, a pesar de que las capas más pobres de la sociedad ya la habían empleado como solución extrema a la falta de calorías.

En sus inicios, la patata era una planta de adorno para jardines palaciegos

El hombre que popularizó la patata como alimento nutritivo fue Antoine-Augustin Parmentier, un apellido habitual en los menús de los restaurantes de medio mundo.

El apellido Parmentier va ligado a una manera de preparar el puré de patatas, en la que la mantequilla y la leche le dan una cremosa textura a la pasta, pero Antoine-Augustin Parmentier fue tan importante para la nutrición como lo fue Louis Pasteur para la medicina.

Se preparan de mil maneras, pero yendo a lo que nos toca hoy, subrayar que las patatas a lo pobre deben quedar muy tiernas y con algún ligero toque dorado.

El acompañamiento de los pimientos verdes y la cebolla es perfecto, porque aporta un sabor muy característico y tradicional.

Las patatas a lo pobre son similares en aspecto a las patatas a la panadera, solo que las últimas se cocinan en el horno y las primeras se hacen en la sartén. En unas y otras, se busca una patata confitada y suave más que una patata frita y crujiente.

Quedan ideales como guarnición de carnes o pescados aunque también se puede servirlas en un plato al centro a modo de aperitivo.

Con huevo quedan fenomenal ya que una vez listas se pueden mezclar para hacer un revuelto, cuajarlas a modo de tortilla y mucho mejor, con unos huevos rotos.

INGREDIENTES

Para 4 personas

PREPARACIÓN

PRESENTACION

Al servirlas, se suelen espolvorear con perejil picado y hay quien recomienda añadir unas gotas de vinagre de vino blanco.

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