Netanyahu está dispuesto a ir hasta el final para asegurar su frontera norte

Israel inicia la invasión terrestre de Líbano

La situación que se vive en la frontera entre Israel y Líbano no es nueva, pero el reciente aumento de las tensiones sugiere que podríamos estar al borde de otro conflicto devastador.

Israel inicia la invasión terrestre de Líbano

El ejército israelí anuncia que, en la madrugada de este 1 de octubre de 2024, ha comenzado «una operación terrestre limitada» en el sur del Líbano.

El objetivo es atacar a Hezbolá.

Funcionarios israelíes aseguraron que «no habrá una ocupación a largo plazo» en el Líbano, pero no proporcionaron un plazo para la operación.

  1. • La ofensiva terrestre se produce tras varias horas de incursiones aéreas y fuego de artillería israelí a través de la frontera, así como la restricción de movimientos civiles en algunas comunidades fronterizas. Antes de la incursión, el gabinete de seguridad de Israel aprobó la «siguiente fase» de su guerra contra Hezbolá, según informó una cadena nacional.
  2. • La escalada de Israel en su guerra contra Hezbolá desafía la presión de Estados Unidos, un aliado clave, para llegar a un acuerdo de alto el fuego con el grupo. Según las autoridades, la intensificación del conflicto ha provocado la muerte de más de 1,000 personas, destruido hogares y desplazado a un millón de personas en el Líbano.
  3. • Hezbolá afirmó que elegirá un nuevo líder lo antes posible tras el asesinato de su dirigente Hassan Nasrallah a manos de Israel. El grupo también prometió seguir luchando contra Israel en apoyo a los palestinos, a pesar del creciente número de figuras destacadas que han sido asesinadas.

MODUS OPERANDI

Israel ha adoptado un enfoque militar que sigue un patrón conocido: ataques aéreos masivos contra lo que se denominan «objetivos terroristas», evacuaciones de civiles en zonas de riesgo y pequeñas incursiones terrestres para obtener información de campo.

Este mismo modus operandi ha sido empleado en Gaza y ahora parece replicarse en Líbano, con el foco puesto en Hezbolá.

Lo que se está gestando en esta región va más allá de una simple operación militar. Israel está preparando el terreno para una invasión terrestre limitada, según informes de medios como The Wall Street Journal y CBS, con el objetivo de eliminar la infraestructura de Hezbolá en el sur de Líbano.

Es importante recordar que Israel y Hezbolá se enfrentaron en una guerra en 2006, y aunque la nueva campaña planificada sería mucho menor en escala, el riesgo de una escalada es evidente. Los ataques constantes y las advertencias de ambos lados no dejan margen para el optimismo.

El ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, ha dejado claro que Israel no dudará en utilizar todas sus capacidades para defenderse y eliminar la amenaza que Hezbolá representa para las comunidades fronterizas. No obstante, la retórica belicista no hace más que inflamar la situación, y las palabras de Gallant, dirigidas tanto a sus soldados como a la audiencia internacional, subrayan que Israel está dispuesto a ir hasta el final para asegurar su frontera norte.

Por otro lado, la reciente muerte de Hasan Nasralá, líder de Hezbolá, en un ataque israelí parece ser un golpe importante para la organización, pero no es el fin. La milicia chií ya ha anunciado que nombrará a un nuevo líder, lo que demuestra que Hezbolá, pese a las pérdidas sufridas, está lejos de ser eliminada.

Además, la organización no ha tardado en responder con ataques, lo que sugiere que su capacidad de reacción sigue intacta, a pesar de los intentos de Israel por «decapitar» su estructura de mando.

Lo preocupante de este ciclo de violencia es que no se vislumbra una salida diplomática. El conflicto en la región se ha convertido en un campo de batalla para actores internacionales, principalmente Irán, que utiliza a Hezbolá y otros grupos afines para mantener la presión sobre Israel. Los recientes ataques desde Yemen por parte de los hutíes, también apoyados por Irán, son una prueba de cómo el conflicto se extiende más allá de las fronteras inmediatas.

Israel, por su parte, no se queda atrás. Los bombardeos contra el puerto de Ras Isa y la ciudad de Hodeida en Yemen, en respuesta a los ataques hutíes, demuestran que el país está dispuesto a extender el conflicto a donde sea necesario. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, lo ha dejado claro en su mensaje a Irán: «No hay lugar en Oriente Medio al que Israel no pueda llegar». Este tipo de declaraciones no solo reafirman la política de mano dura de Israel, sino que también son una advertencia directa a los actores regionales que apoyan a sus enemigos.

En este contexto, el riesgo de una guerra regional que involucre a múltiples actores es real. Las tensiones entre Israel y sus vecinos no son nuevas, pero la intensidad de los ataques y contraataques recientes sugiere que estamos ante un punto crítico. Los actores internacionales deberían redoblar sus esfuerzos diplomáticos para evitar que esta situación desemboque en una catástrofe aún mayor.

Te puede interesar

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

Lo más leído