NO ME BESES; QUE VEN CÓMO ME BESAS
No me beses; que ven cómo me besas
Con tus labios de azúcar, encarnados,
Y esto a algunos les tiene, sí, enojados,
Porque quieren catar también tus fresas.
Cada vez que tu mui en mi boca ingresas
En nuestro alredor los amargados
Suman más y más somos envidiados,
Si en un pispás de hacerlo tú no cesas.
No me mires; pues miran y comprenden
Que es amor y del bueno lo que entre ambos
Que fluya hemos logrado, aun siendo zambos.
Cada vez que me llamas se sorprenden
Mis oídos (no dudo que celosos
De los míos están otros), melosos.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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