EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (LXIV)
Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:
A veces, lo imparcial, lo legal, tiene muy poco que ver con lo ecuánime, con lo justo. A veces, no ajustan o no encajan, no se compadecen, lo jurídico y lo ético/estético.
A pesar de que tengo para mí que la sentencia es impecable desde el punto de vista legal, ergo, ajustada a derecho, entiendo que el fallo del TEDH, que ha tumbado la retroactividad de la “doctrina Parot”, haya supuesto a muchas personas, sobre todo, a los deudos y amigos de las diversas víctimas de los múltiples atentados cometidos por las/os miembros de la organización terrorista ETA, los lógicos dolor, rabia y una repugnancia estomagante. Pero en un Estado de Derecho, la ley es la ley (dura lex, sed lex) y los acuerdos y los convenios han de cumplirse. Está claro, cristalino, que hay que cambiar la ley, para dar a cada uno lo suyo (suum cuique tribuere).
Hace un rato he hablado con mi primo Nicolás. Se estaban (él y Pili) preparando para subir al funeral por tu tía Severina. Le he comentado que, si te veía, te diera el pésame de mi parte y que lo propio hiciera con tu tío, tu prima “Resu” y el resto de la familia. Tu tío Sebastián y mi padre fueron juntos a hacer el servicio militar.
Esta mañana le han hecho a mi madre la ecocardiografía. La cardióloga (doctora afable y muy competente, rara avis o insueta volucris por estos pagos) se decanta por un tromboembolismo pulmonar. Le hará más pruebas, pero descarta, por el momento, la que podría perjudicarle, la TAC con contraste (yodo).
Algo parecido a lo que escribes solía decir/aducir mi tío Jesús (“el Pato” y/o “el Vasco”) cuando se despedía (lo hiciera en presencia, por carta o por teléfono): “que no haya novedad” (ciertamente, en la mentada despedida sobrenadaba un evidente pesimismo).
Pues te toca cuidarlo (como oro en paño) y usarlo con buen criterio (sé que haces ambas cosas, pero tengo para mí que me he especializado, entre otros, en este menester, procurar que recuerdes un día sí y otro también tal cosa o que no la olvides nunca).
Vence la pereza y ponte a urdir, que lo sabes hacer (sobre todo, la carta de amor) y preséntate al concurso. Yo recibí el segundo accésit en un premio de poesía amorosa (trencé un poema de amor lésbico/sáfico) convocado en Almuñécar (Granada). No acudí a la entrega (el diez o doce de septiembre, si no recuerdo mal) de los premios, porque mi padre estaba entonces muy mal (aún vivió hasta el 29 de septiembre, festividad de san Miguel). Hace diez años largos de ello. Insisto. Deja de sentir envidia de tu compañero y ponte cuanto antes a esculpir, labrar o trabajar con empeño (en) la obra.
Ya sabes: no hay tal maestro como fray Ejemplo.
Te saluda, aprecia, abraza (hoy con más razón, solidarizándose con tu pesar) y manda besos para todos los tuyos (esposa, hijo, padres, hermana, cuñado y demás familia, que aún no la conozco toda)
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
Home