EPÍSTOLA A JESÚS, UN EPÍGONO DE OTRAMOTRO (CCXLVII)
Dilecto Jesús (ese que yo sé), epígono de este aprendiz de ruiseñor:
Aunque no está sedada del todo, salvo cuando la zarandean (las auxiliares de la Unidad Asistencial de Tudela del Hospital San Juan de Dios, unos ángeles, ponen el máximo cuidado a la hora de, verbigracia, cambiarle el pañal), no se queja.
Te alabo el buen gusto. Mi madre (como cada hija e/o hijo de vecino, supongo, opinará de la suya), amén de una joven guapa y atractiva, lo que antes se llamaba un bombón, y una esposa estupenda (eso no lo urdo por urdir, sino porque se lo escuché aducir más de una vez a su esposo, mi piadoso padre, Eusebio), fue una progenitora sin par, mujer trabajadora y limpia donde las haya, amiga leal, generosa y amable. Aunque he hecho el esfuerzo de acercarme lo más posible con mis vocablos a la verdad, su retrato físico y moral, tengo la sensación de que mi prosopografía y mi etopeya no le hacen justicia, porque ambas se han quedado escasas en loores.
Eso es lo que he hecho (y no solo últimamente —y seguiré haciendo mientras viva—), comérmela a besos, a pesar de que me ha espetado, y más de una vez, su cariñosa reprensión de “¡canso!”.
El verso cuarto del soneto que titulé “La soberbia agavilla necedades” es un endecasílabo sáfico (lleva acentos en cuarta y octava sílabas, amén de en décima, claro). Te lo comenté por teléfono. Espero que hoy hayas hecho la tarea que dejaste pendiente ayer y la información que acabo de darte sobre (huelgue), porque el problema ya lo has resuelto (o la duda ya la has disipado) por tu cuenta, al consultar en varios sitios de Internet y solucionar el asunto o tema.
La que dejó alada (porque no le ayudó a cortar las alas) la niñera o aya fue la soberbia (del “tonto de remate”), que da título al soneto. Para mí, al menos, el verso último quedó y está claro, cristalino.
¿Qué opinión te merecería quien, creyendo que te borra un comentario (o varios) en su bitácora, porque, tal vez, le saca/n los colores, piensa que este/os desaparece/n? De ese/os comentario/s servidor guarda senda/s copia/s (¿o debería haber escrito pantallazos?). Para baldón del “tonto de remate”. Deseo y espero leer tu respuesta al respecto. Para ponderarla, valorarla.
Lo que no envidio del “tonto de remate” es su diligencia en borrar comentarios que no le hacen gracia (porque alguien le señala un yerro) o no le bailan el agua.
Te saluda, aprecia, agradece (la preciosa pintura que has hecho de mi madre con tus memorables y memoriosas palabras) y abraza
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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