MISIVA A ISIS, MI MUSA TINERFEÑA (14)
(ESTA EPÍSTOLA NO ES UNA VENGANZA)
Dilecta Isis:
Te ruego con especial encarecimiento que no interpretes ninguno de mis textos (hayan sido urdidos en prosa o en verso) como un ataque a tu persona(lidad) arrolladora, porque, si en algo confío, si algo deseo y espero, es no ser nunca (ni contigo ni con nadie) ejemplar nefando, nefasto, negativo, o prototipo nocivo de una de las tres clases de ingratos que logró identificar don Santiago Ramón y Cajal: la de los que callan el favor, la de los que lo hacen pagar y la de los que lo vengan.
Si algún día (por la causa que sea) enmudezco, quiero que sepas de mis propios puño y letra la verdad. Nadie ha podido oírme proferir (salvo que servidor hablara en sueños, estando roque), porque jamás lo he comentado (ni siquiera conmigo mismo), que me molesta que, a veces, sientas que es prioritario para ti ser madre, cuidadora de hijos de carne y hueso, a semicreadora de textos o hijos de papel conmigo; por la sencilla razón de peso de que me tengo por uno de los hombres más suertudos sobre la faz del planeta Tierra, ya que gozo de ti en la afortunada y doble condición o vertiente de esposa y madre de mis hijos y coautora.
Si alguna vez te sientes castrada por mí, por alguno de mis comportamientos; si alguna vez ves en mí al lobo feroz y/o tú te sientes como Caperucita por mi culpa, házmelo saber sin falta, para intentar solucionar cuanto antes el problema; no contribuyas con tu silencio a que se enquiste y nos explote el deforme furúnculo formado en plena cara (de ambos).
Prefiero que me espetes a la cara la verdad, aun siendo esta cruda y dura, a que me mientas como una bellaca o bribona. Nosotros, los dos, mentimos cuando escribimos literatura, pero debemos contarnos la fetén en la vida real, para no mezclarlo todo, aunque vida y literatura suelan ir casi siempre de la mano o del brazo. Prefiero recibir una leal bofetada tuya a que me entere de que me apuñalaste o fuiste infiel por otro/s cauce/s.
Ojalá jamás sientas deseos de vengarte de mí. Ojalá nunca anhele vengarme de ti.
Te manda un vagón repleto de besos para Marimar y abrazos para ti quien ama, sigue prendado de tu arrolladora persona(lidad) y es fiel y leal con las mujeres que lo mejoran,
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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