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Si no salvas a todas/os te condenas

Ángel Sáez García 26 Nov 2020 - 14:00 CET
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SI NO SALVAS A TODAS/OS TE CONDENAS

Ignoro (aprovecho la ocasión, pintiparada, para reconocer lo obvio, que soy un alto, ancho y largo ignorante, voz que no contiene un denuesto o injuria, no, sino una certeza o constatación irrefutable) si Fulana/o de Tal (el atento y desocupado lector, sea ella o él, acertará de lleno en el blanco o centro de la diana, seguramente, si consigue mudar la gracia de pila de la susodicha persona indeterminada por los apropiados nombre y primer apellido concretos, pertinentes) es proclive o reacia/o a escuchar y seguir criterios ajenos (más o menos anejos), pero para mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, es la segunda opción del dilema la que unas veces (¿la mitad?) infiere y otras (¿la otra mitad?) le parece.

Está claro, cristalino, que las democráticas urnas hicieron destacar o sobresalir a su formación política de las otras que se presentaron a las últimas elecciones. Ahora bien, cabe hacer/se la siguiente pregunta: ¿cree que puede ganar en prudencia a todos los demás representantes con escaño en la Cámara o Parlamento por separado y aun juntos? No es lo normal u ordinario que una sola persona acapare o reciba el grueso de los dones en el supuesto reparto que antaño hizo, ora la divinidad, ora la naturaleza. Lo acostumbrado es que a un ser humano el azar le conceda una virtud (o dos —es verdad inconcusa lo que predica este adagio: quien mucho abarca poco aprieta—, como sumo —voz que aquí no debe tomarse como verbo, pues suelo detestar y huir tanto de la arrogancia ajena como de la presunción propia, sino como locución adverbial—) y a otro otra/s; que una persona brille en un ámbito, arte o disciplina y otra en otro/a/s. Verbigracia, dependiendo de las circunstancias, si un mandatario (hembra o varón) está a la altura de las mismas y, previamente, al tal se le otorgó otrora la facultad o habilidad del manejo perito de la prudencia, puede que este (ella o él) le saque a la susodicha todo el jugo y muchos conciudadanos se aprovechen o beneficien de sus decisiones (plenas y aun hartas de cautelosa perspicacia) y salven, como ella/él, la vida.

Como durante el otoño, que ya va más que mediado, he estado releyendo, además de otras obras, la “Ilíada”, de Homero, me atrevo a recomendarle a Fulana/o de Tal que lea (por si le sirven; acaso la primera vez que hizo tal cosa no le fueron útiles) las oportunas y relevantes palabras que el anciano Néstor Nelida le dice a Agamenón en el canto IX de la citada epopeya: “—(…) Debes, pues, exponer tu opinión y escuchar la de todos, y aun seguir la de aquel que obedezca al impulso de su ánimo y algo bueno proponga, que a ti ejecutar te corresponde”. Y es que, como tantas veces se cumple, me agrada recordar, cuando conviene, ese apreciado pensamiento imperecedero de Ortega y Gasset que dice así: “Yo soy yo y mi circunstancia y si no la salvo a ella no me salvo yo”.

   Ángel Sáez García

   angelsaez.otramotro@gmail.com

Ángel Sáez García

Ángel Sáez García (Tudela, 30 de marzo de 1962), comenzó a estudiar Medicina, pero terminó licenciándose en Filosofía y Letras (Filología Hispánica), por la Universidad de Zaragoza. Casado (con la literatura —en traducción libre, literaria, “si la literatura no lo es todo, no vale la pena perder una hora con ella”, Jean-Paul Sartre dixit—, solo con […]

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