AMOR DEL BUENO, POLVO ENAMORADO
Mientras disimulaba Iris su enfado,
Que alicaído andaba él no ocultaba;
Y Ángel el mismo nombre utilizaba
Con el que fue en la pila bautizado.
Estar a un metro escaso, casi al lado,
Les hizo echar de menos qué faltaba
En las de los dos vidas, la caraba,
Amor del bueno, polvo enamorado.
Cuando anodinas pasan las jornadas,
Sin que algo prodigioso a ellas les sises,
Gracia al soso hacen de Iris las monadas.
Nadie sabe por qué dos almas grises
Se ven y saltan chispas y perdices
Comen. Tal vez, lector, tú eso eternices.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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