EL FULGOR DE ESAS CENTELLAS
Como a tu vecino adusto,
Que desconoce tu vida
(No ignora que tu querida
Esposa se corre a gusto),
Le vas a dar un gran susto,
Que seas cauto aconsejo
Y no hagas lo que hace el viejo
Del segundo, que acumula
El vidrio y eso estimula
Su fama de ebrio o pendejo,
Cuando baja las botellas
A la calle y allí de ellas
Se deshace, pues les pierde
En el contenedor verde
El fulgor a esas centellas.
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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