DE MENOS ECHO EL FRESCO CORNAGUÉS,
DÁNDOLE A LA SINHUESO SIN VERGÜENZA
Recuerdo que, cuando era adolescente,
Durante los estíos trabajaba
Y, así, a la economía yo ayudaba
Familiar con mi sueldo, insuficiente.
No guardo en mi memoria un eminente
Episodio navarro; sí anhelaba
Que llegara septiembre, porque holgaba
En Cornago un montón, enormemente.
Como imantaba el cruce de opiniones
(Siempre le dije sí a hablar, nunca nones),
Tras cenar, se imponía la costumbre
De salir a tomar el aire fresco
(Si hago un esfuerzo, “Fina”, siempre pesco
Lo que flipaba asaz, si hacía cumbre).
Ángel Sáez García
angelsaez.otramotro@gmail.com
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