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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha arrancado la semana con una entrevista en el programa de Ana Rosa Quintana tras la campaña cristianófoba que le ha montado la izquierda por organizar una misa en Madrid para honrar a las 46 víctimas del accidente de Adamuz en las que, además, 9 de ellas eran madrileñas. La presidenta ha recordado que cuando solicitó al Arzobispado de Madrid esta misa no había ninguna otra misa organizada. «Yo no decido el día y la hora en la que se organizan las misas. Es la Iglesia la que decide cuando celebran las misas, no yo».
Además, en relación al accidente, la presidente madrileña ha recordado que «lo triste es que ha tenido que morir mucha gente para conocer todo lo que no se ha hecho en el mantenimiento de las vías. Se han contratado como asesores a porteros de prostíbulo, se han dedicado a colocarse y desviar dinero y desinvertir en el sistema ferroviario de España que hasta ahora era un orgullo como marca España ante el mundo. Encima en la semana de FITUR personas que han venido desde Hispanoamérica me decían que esto no se lo esperaban porque siempre habían tenido a España como un gran país en materias de infraestructuras y esto no se lo esperaban. Esto se une al apagón y el boicot a la Vuelta a España que arruina la imagen de España».
En este sentido, ha exigido la dimisión del ministro de Transportes, Óscar Puente, por su nefasta gestión al frente de la cartera, y en especial, tras la penosa comparecencia en el Senado en la que además de no disculparse, intentó dar lástima. Algo que despertó la indignación de las víctimas de la tragedia de Adamuz.
En cuanto a la regularización masiva, anunciada por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez para contentar a Podemos, la presidenta madrileña ha sido contundente:
«Sánchez y Podemos quieren a inmigrantes pobres, que dependan los subsidios de Gobierno. ¿Qué le dices a todos los migrantes que llevan tiempo buscando regularizarse y que están haciendo las cosas bien?».
Incide en que tras esta medida se esconde un populismo barato, que busca intentar condicionar el voto. No puedes transformar un país a la fuerza para mantenerte a toda costa en el poder, que es de lo que se trata:
«Es una corruptela como un piano», sentencia.
Afirma que gobernar implica responsabilidad y el líder del PSOE ha dejado claro que no está por la labor de gestionar sino de sobrevivir. De seguir en el poder simplemente porque es su mejor defensa ante la corrupción que salpica a su Ejecutivo, su partido y su círculo íntimo.
«La herencia de esta etapa va a ser horrorosa», ha advertido.
Detalla que desde el gobierno sanchista se está impulsando la cultura del «¿qué más da?». Considera que estamos en un momento en que la gente no ve futuro, en el que los jóvenes no pueden independizarse y que se está destruyendo la cultura del esfuerzo y del trabajo. Muchos consideran que no merece trabajar cuando puedes acceder a una subvención.
«Entre los salarios mínimos que ya alcanzan al salario medio, España se está convirtiendo en un país de gran subvención, mileurista, más pensionista, más jubilado, más funcionario».
Sobre las próximas elecciones en Aragón, estima que las encuestas son claras y reflejan que el proyecto de Sánchez «está moribundo en España entera» aunque a él no le importa. ha deseado que Jorge Azcón pueda gobernar en solitario pero ha aclarado que no ve problemas en que se pacte con VOX.
La izquierda se ha llevado la mayor castaña de su vida en Extremadura pero a Sánchez le da igual. «Solo vive de alimentar el gasto público, que deja una herencia imposible, y de impulsar a los independentistas como estrategia para seguir en el poder, al precio que sea».
Ha transformado la democracia liberal en una dictadura de las minorías en la que las agendas de los independentistas tienen mayor peso que la del resto del país.
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