Negarlo todo aunque la evidencia demuestre lo contrario.
Esa es la estrategia de Pedro Sánchez que ha trasladado ahora a sus ‘lacayos’ que se encuentran investigados o salpicados por los distintos casos de corrupción que salpican a su Gobierno, su partido y su círculo íntimo.
Ayer vimos dos claros ejemplos de la doctrina de Sánchez, que se basa en dos principios: la mentira y el cinismo.
Primero fue el turno del fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz. Al hecho lamentable de ser el primer jefe del Ministerio Público que tiene que declarar como imputado en el Tribunal Supremo, suma su nula colaboración ni respeto con la Justicia. Así las cosas, solo respondió a las preguntas de su abogado, negó que hubiese filtrado información alguna sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso e insinuó que sería responsabilidad de la fiscal Lastra, cuyo testimonio le dejó en una posición comprometida.
Luego, fue el turno de la exministra de Turismo y cabeza del PSOE en el Ayuntamiento de Madrid, Reyes Maroto. Después de afirmar que no tuvo ningún tipo de contacto con Víctor de Aldama ni con la trama de corrupción socialista conocida como el ‘caso Koldo’, al conocerse un pantallazo con una parte de una conversación con el empresario, tuvo que reconocer que sí tuvo contacto. Pero entonces, aplicó el otro principio del sanchismo, el cinismo. Para desechar todas las preguntas recurrió al ‘yo no me acuerdo’.
Este y otros temas de actualidad son tratados por Alfonso Rojo en el ‘24×7’ de este jueves, 30 de enero, junto a Gonzalo Verdera, dirigente de Acción Patriota, Josué Cárdenas y Juan Velarde.