Por lo que se puede leer el 17 de mayo de 2013, la vuelta del frío ha debido de afectar de forma negativa a los columnistas del papel españoles, entre los que dejamos de contar a Maruja Torres un día antes —Maruja Torres anuncia su adiós a El País: «Javier Moreno me ha echado de Opinión y yo me he ido del periódico. Es un alivio–. Los máximos exponentes de esa falta de inspiración lo encontramos en dos ex ministros, uno del PP y otro del PSOE, que firman juntos un largo ladrillo consistente en una página completa en la que no se dice realmente nada.
En La Verbena de la Paloma, cantaba Don Hilarión aquello de «Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid, me dan el opio con tal gracia que nos las puedo resistir. Caigo en su brazos ya dormidos…». Ambas señoritas han encontrado sus equivalentes en una larga página de EL Mundo. Cierto que no son féminas ni madrileñas. Pero sí son un moreno y un rubio, aunque ambos catalanes. Y han perpetrado un texto con un efecto tan soporífero para el lector como el opio que recibía el boticario de la citada zarzuelista.
Nos referimos al socialista Jordi Sevilla y al pepero Josep Piqué, responsables de un artículo titulado Reparar el motor de la democracia. Aparte de obviedades, no dice prácticamente nada nuevo sobre la crisis económica y política que sacude a España. Por no faltal, no falta ni el victimismo y el ataque a esos fantasmagóricos ‘mercados’ que socialistas de derechas y de izquierdas usan por igual para justificar su ineptitud:
Los márgenes de actuación de los políticos nacionales se ven limitados por el poder fáctico de los mercados mundiales cuya lógica expansiva choca contra los deseos y aspiraciones de los ciudadanos que siguen teniendo en el voto su principal poder para intentar controlar sus vidas.
Fíjese usted, querido lector, en la arrogancia del político que mustia el final de la anterior frase: pretenden que el voto es el principal poder de los ciudadanos para intentar controlar su vida. Este humilde lector de columnas pensaba que las urnas servían para elegir a los legisladores y a los gobernantes, pero no para controlar nuestra propia vida. Al menos, en nuestro caso, para intentar controlar nuestra vida preferimos ejercer nuestro trabajo, cuidar nuestras relaciones personales y nuestras costumbres… Pero ya ven, como buenos políticos, aquello de la autonomía de los ciudadanos no parece algo fácil de entender para ellos.
El resto del artículo es más blá blá que otra cosa. Dejan constancia de que los gobernantes y los gobernados se alejan cada vez más, entienden la rabia de los gobernados, dicen que hay que regenerar el funcionamiento de los partidos… Nada que no se haya escrito cientos o miles de veces antes.
Casi al final parece que vamos a encontrar una propuesta:
Es mucho lo que se puede y se debe hacer para desbloquear España. Pero casi todo ello pasa por reformar elementos sustantivos del sistema democrático español.
¿Y qué quieren reformar? No lo dicen, tal vez porque no lo sepan. Se limitan a hacer lo que hacen muchos otros, pedir pactos de Estado. Ahora, si quiere usted imitar a Don Hilarión y caer en brazos de Morfeo gracias al opio de un moreno y un rubio, lea el artículo. Pero tenga preparado un buen café para despertarse si después tiene algo que hacer.
Más entretenido es el artículo que publica, también en El Mundo, Federico Jiménez Losantos. Se titula Al final, todos aplaudirán.
Rajoy ha abordado la división interna del PP a cuenta del déficit autonómico -también la del PSOE, que disimula; o la de IU, que disparata- con su estilo característico: no quiere debates y pronostica la ovación final al Líder, o sea, a sí mismo.
Plantea el articulista:
Que el partido pueda hundirse por los errores del jefe ni se contempla, a pesar de ejemplos recientes -el PSOE de ZP y Rubalcaba- o pasados -la UCD-. La ventaja de un líder tirando a sociópata -y en cierto modo, todos lo son- es que le da igual lo que les pase a los demás.
Concluye:
¿Por qué Rajoy quiere llevarse bien con Convergència y mal con el PP? Pues por la molicie del burócrata, que disfruta de la continuidad como el gusano del cadáver, y por el placer inmenso que le produce al político disfrutar de la debilidad o corrupción de los suyos. En otra frase digna del mármol, ha dicho Rajoy sobre la resistencia de la gran mayoría del PP a aceptar que los que cumplen con el déficit sean castigados y los que incumplen premiados: «al final, todo el mundo aplaudirá». Es decir, da por tan segura la corrupción política en su propio partido que no duda de que aceptarán, y aplaudirán, la sentencia de muerte del PP.
Pasamos a El País –por cierto, este humilde lector de columnas tiene curiosidad por ver quién sustituirá a Torres a partir del próximo jueves–, donde Juan José Millás escribe el artículo de la contraportada, que lleva por título Demencia. Como es normal en él, ve heridas y sangre por todas partes:
El Gobierno lleva meses haciendo ojales a la espera de que se manifiesten mágicamente los botones. Y hemos dicho ojales por no decir agujeros, pues los hace sin cuidado alguno, introduciendo la tijera a lo bruto, dañando la tela, sin remates, sin fruncidos, sin la sensualidad labial que se le supone a esa hendidura. Lo malo es que detrás de la tela estamos usted y yo, están nuestros cuerpos, llenos de heridas, algunas de carácter grave.
Concluye:
Ayer mismo, Rajoy y Báñez y Guindos aseguraban que la reforma laboral, uno de los grandes rotos de estos sastres chiflados, está dando ya sus frutos en lo que se refiere al empleo. ¡En lo que se refiere al empleo! Empezaron mintiendo, y a base de repetir la mentira como una letanía han acabado delirando. Y mientras ellos deliran, los bárbaros del norte nos aprietan las tuercas. Lo raro es la fascinación catatónica con la que la oposición asiste al espectáculo.
En ABC, Ignacio Camacho habla del descontento ciudadano con la clase política en una columna titulada Polinización.
De los rescoldos del 15M, cuyo empuje inicial se ha atomizado en multitud de plataformas activistas, surgen tanteos preelectorales que escrutan la posibilidad de aprovechar el voto del cabreo. La televisión está creando candidatos populistas que se encaraman en el share de las tertulias con discursos demagógicos de magnética simpleza levantisca amplificados por las redes sociales. Puede haber una oportunidad para un partido del desencanto que explote la crecida antipolítica.
Comenta varios posibles recolectores del desencanto desde la izquierda: los promotores del 15-M con el apoyo de Beppe Grillo y una coalición de ultraizquierda que sea una versión ampliada de IU y que se inspire en Syriza. Y apunta posibles candidatos de esta opción: cierto ex juez «amante del estrellato» y Ada Colau. También ve otra opción frente a los partidos tradicionales, esta moderada: Ciudadanos y Albert Rivera.
Explica la visión de los dirigentes del PSOE:
Creen [los dirigentes socialistas] que se trata de un brote coyuntural de frikismo aventurero, una especie de polinización de primavera que arrastrará la lluvia del pragmatismo y la rutina.
Finaliza:
Rajoy, que ha hecho de la impasibilidad un estilo, piensa que los indicios de recuperación económica calmarán las aguas revueltas de la frustración ciudadana.
Probablemente tenga razón en parte y en parte no; esta crisis está destrozando la cacharrería del sistema y cuando pase, que no será mañana ni pasado, van a quedar desparramados muchos, quizá demasiados, fragmentos rotos.
En el diario madrileño de Vocento, Hermann Tertsch mira a EEUU (aunque también hace referencia a España) en Pecados de un santo laico , dedicado a Barack Obama:
EL Gobierno mandó espiar a la prensa, acosó a la oposición democrática con la maquinaria del Estado y ocultó y manipuló información sobre un atentado terrorista y los muertos habidos. No está nada mal, así como acusación. Pero no estamos hablando de la Junta Militar argentina, ni del caudillo Nazarbayev en Kazajstán, ni siquiera de este tiranuelo consentido que es el ruso Vladimir Putin. Hablamos del Gobierno de Barack Obama, 44 presidente de los Estados Unidos de América. Enumeradas así las tres acusaciones atroces vertidas contra la Casa Blanca en estos pasados días y semanas, lo primero que se plantea es si hay pruebas para sostener semejantes barbaridades. Haylas.
Comenta:
No sabemos aún cuál será el legado del actual presidente norteamericano Barack Hussein Obama. Sí está ya claro, cuando le quedan dos años y medio, que no estarán en el mismo ni la paz perpetua ni el amor universal. Y miren que apuntaba maneras cuando, en una ceremonia rezumante de emociones bondadosas, asumió el cargo. EE.UU parecía entrar en una nueva era. Todo era bondad New Age. Hasta el Premio Nobel de la Paz que le dieron por no ser Bush. Iba por adelantado.
Concluye:
Nadie puede culpar a Obama de que no cumpliera las expectativas ridículas que despertó. Y sus incumplimientos no son ni mucho menos lo peor de una herencia que sí se perfila ya. Lo peor del santo laico es su sectarismo profundo y su hipocresía. La izquierda europea le adora por ello. Y los desmanes de su administración son reflejo y resultado de esa detestable arrogancia moral que lleva a creer que se tiene derecho a romper las reglas. Él ha dividido a la sociedad americana como ningún presidente en un siglo. Por pura soberbia sectaria. Como nosotros bien sabemos hoy en España, así comienzan los desmanes.
Cerramos con La Razón. En A fuego, Maria José Navarro comenta la iniciativa de una inmobiliaria de Nueva York que ha decidido subir el sueldo a los empleados que acepten tatuarse el lobo de la empresa en la zona de su cuerpo que prefieran. Comenta en tono jocoso:
Si yo tuviera lo que tengo que tener, también me tatuaría «La Razón. Diario Independiente de información general. Nos gusta España» en un muslo. Hay sitio de sobra, no se apuren.
Y concluye:
Ahora, sin embargo, estoy pensando en grabarme a fuego: «Lo sé: soy una privilegiada porque tengo trabajo y no puedo quejarme». O eso, o el logo del INEM, ¿no?
Siga en Twitter al autor de esta revista de prensa. El usuario es @chinchetru.
Más información
César Vidal cuenta un sueño: Aznar es de nuevo presidente y pone a Jiménez Losantos al frente de TVE
ABC se burla de los próximos ‘ministros’ de la izquierda: «Willy Toledo en la cartera de Educación y Ada Colau en Economía»
Antonio Gala se desata: «Uno se pregunta cómo plagas como las muertes supitañas o los atropellos no atacacan a nuestros gobernantes»
Julia Otero: «La presencia de Rubalcaba al frente de la oposición alimenta la legendaria pereza intelectual de Rajoy»
‘Confesiones’ de un ministro a Alcaraz (ABC): «Rajoy no se enfrenta con Rubalcaba, Rosa o Merkel. Mariano se enfrenta cada día con Telecinco»
Más en Prensa
CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL
QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE
Buscamos personas comprometidas que nos apoyen
CONTRIBUYE
Home