Pedro Sánchez en Davos

Imagen: Foro Económico Mundial
Imagen: Foro Económico Mundial

Tras la inane aparición de nuestro Presidente en el Foro de Davos, creo conveniente aclarar ciertas cuestiones que se derivan de su intervención y de otras ocurridas a lo largo de los últimos días.

El discurso de Pedro Sánchez se ha basado en la crítica furibunda a las grandes empresas tecnológicas que controlan las redes sociales. Lo que queda meridianamente claro es que el señor Sánchez no admite crítica alguna y de ahí su animadversión hacia estas multinacionales. Nada de esto le inquietaba cuando el antiguo Twitter -previo a la adquisición de Elon Musk- canceló la cuenta del Presidente Trump por, entre otras cosas, apoyar la marcha del movimiento provida contra el aborto en Washington, y mientras no se cancelaban cuentas de distintos ayatolás iraníes, en el mismo medio, lanzando abiertos mensajes a favor de la extinción de Israel. El señor Sánchez debe saber que estas grandes empresas tales como Meta, X (Twitter) y Amazon crecieron y se consolidaron con fuerza con el gobierno del anterior Presidente de los Estados Unidos, Joe Biden.

Su nueva versión de la realidad, en referencia a las Tecnológicas, se debe al pánico que él en particular tiene al Presidente Trump, que ha sido elegido de forma aplastante sobre su adversario, al contrario que él mismo que nunca ha ganado unas elecciones. Al margen de las excentricidades de Trump y de las de su fichaje estrella Elon Musk, todos los políticos americanos piensan y actúan exclusivamente por el bien de su país de forma pragmática, unilateral e indiferente a las sensibilidades europeas. Lo que ocurre es que esto lo envuelven en una parafernalia escenificada que en Europa chirría, como es lógico y natural. Pero si vemos las cosas con el rigor necesario, estos señores gobernarán sobre la primera potencia mundial que tiene 335 millones de habitantes. Es una economía imparable con unas posibilidades inmensas y tanto Trump como Musk lo saben y van a intentar potenciarla todo lo posible. Precisamente por eso, Europa ha de dejar de mirarse en el espejo americano para tomar sus propias decisiones y competir con esa economía, según nuestras posibilidades y capacidades.

Siendo serios, y para dejarlo claro ya de una vez por todas, el problema de España y de Europa no es la vuelta del señor Trump. Europa no puede estar hiperventilando mientras Rusia sigue con su versión imperialista del siglo XXI atacando a Ucrania y Xi Jinping continúa aumentando su influencia global de manera silenciosa e inapelable. Los Estados Unidos de América, al contrario de lo que pueda parecer, es un país proteccionista, más que imperialista, así está declarado en su Constitución del año 1777. Desde que acabó la Segunda Guerra Mundial lideran el mundo, como así lo hizo Inglaterra durante el siglo XIX, Francia en el XVIII y España en los siglos XVI y XVII. En toda época ha de haber un líder mundial y, yo personalmente, me uno a la causa americana antes que a la del comunismo chino, que es el actual aspirante a desbancar a Estados Unidos como director de las operaciones mundiales.

La izquierda mundial, y la española en particular, está bramando contra Elon Musk por el saludo “nazi” que escenificó hace varios días en un encuentro con militantes afectos a su partido. Musk para defenderse de todas las lindezas que le están diciendo, ha dicho que Hitler fue socialista, con lo que la Propaganda comunista ha puesto en marcha sus rotativas para atacar a Musk con su característica bravura facinerosa.

He de decir, dos cosas: la primera es que el saludo del señor Musk estuvo fuera de lugar, pero a mi juicio, entra dentro de esa excentricidad y parafernalia a la que aludí unos párrafos antes. Lo segundo es que tiene razón en decir que Hitler era socialista, claro que sí, su partido tenía esa denominación y él mismo fue el primer líder europeo que firmó un tratado de cooperación con Stalin entre 1928 y 1933. Es más, Stalin le profesaba auténtica admiración desde la decisión que Hitler tomó de aniquilar a los adversarios de su partido que no le hacían falta. Esto se produjo el 1 de julio de 1934 y pasó a la historia como la “Noche de los Cuchillos Largos”. Stalin dijo: “¡Qué gran tipo! ¡Qué manera de lidiar con los oponentes políticos! La principal diferencia entre ambos mandatarios fue que Stalin nacionalizó toda la industria soviética y Hitler permitió la privatización de la industria clave que le sirvió para sus fines militares, pero con la intención de nacionalizarla cuando fuese posible.

Y teniendo en cuenta que el discurso de Pedro Sánchez ha dejado entrever su intención de establecer un control hacia las empresas que le hacen pupa, debemos decirle que se ande con cuidado, porque si a Elon Musk se le llama nazi por un estúpido saludo en un momento de ebriedad de fama, ni le cuento lo que tendríamos que pensar de usted con su política de intervención total. Le voy a poner un ejemplo práctico que no admite discusión alguna, lo dijo un economista a mediados del siglo XX:

“El Estado fuerte no permite que se desarrollen en su interior fuerzas que le son hostiles, o que lo limitan o dividen. No contempla la entrega de nuevos poderes de coacción a sus propios enemigos y destructores, enterrando así sus poderes bajo fórmulas como el liberalismo, Estado de derecho, etcétera.”

Señor Sánchez, si lo analizamos con detenimiento empieza diciendo que el Estado no puede permitir fuerzas hostiles, más o menos lo que usted piensa de los medios de comunicación que no le son afines. Sigue diciendo que a los enemigos se les ha de limitar el poder, todo un ejemplo de respeto a la Libertad, y que se ha de enterrar tanto el liberalismo – doctrina que defiende la igualdad ante la ley y limita los poderes del Estado, y que protege la iniciativa privada y el libre mercado-, como el Estado de derecho. Estas elocuentes palabras las dijo Carl Smith, eminente jurista nazi. No le estoy llamando nazi, pero repito, tenga cuidado con que sus decisiones no se parezcan demasiado a otras ya tomadas con resultados conocidos y catastróficos.

Y es que Presidente, aunque se me enfade he de decirle, que los españoles podemos pensar ya casi cualquier cosa después de verle en la clausura de su Congreso Federal el pasado mes de diciembre, cantando el himno de la Internacional socialista con el puño en alto. Le voy a recordar solamente el comienzo de la letra de la misma por si la cantó simplemente con la inercia propia del momento en el que sus acólitos le renovaban la obediencia total, digno más de un sistema feudal entre señores y vasallos, ni siquiera llegan a ser sus súbditos, la letra dice así:

Arriba los pobres del mundo
en pie los esclavos sin pan
alcémonos todos al grito
¡Viva la Internacional!
Removamos todas las trabas
Que oprimen al proletario
Cambiemos al mundo de base
Hundiendo al imperio burgués.

A mí me pareció un espectáculo bochornoso y lamentable que en nuestros días se cante un himno del siglo XIX, como vindicación a los derechos de los trabajadores. Aunque ya veo que lo de “famélica legión” lo han cambiado por “los esclavos sin pan”. En fin, que le voy a decir, el que no tiene pan, no es ningún esclavo, es simplemente un indigente al que la sociedad tendrá que intentar arropar, como se hace. Pero lo mejor de todo es que hoy en día sigan queriendo “hundir a la burguesía” y lo canten sin ningún reparo. La burguesía, hoy en día es la clase media acomodada, o no, porque para usted todo el que cobre algo más de 30.000 euros anuales es un rico (burgués) al que hay que subir impuestos. Dese una vuelta por Davos y pregunte a los que allí han estado a ver que opinan de esto.

Señor Sánchez, usted no ha hecho más que el ridículo en Davos, su discurso apenas tuvo repercusión en una sala con una asistencia pobre y un más pobre seguimiento posterior, en comparación con el de otros presidentes como el del señor Milei, que provocó un auténtico terremoto digital. Siento tener que recordarle que la labor de las empresas responsables de las redes sociales no es más que el fruto de la famosa, y ya casi desfasada en el tiempo, globalización. A estas empresas sólo se les puede pedir que respeten la libertad de opinión y que actúen de forma contundente cuando se registren mensajes que fomenten el terrorismo o afecten a la integridad física de las personas, así como a aquellos que incurran en los delitos aceptados por la comunidad internacional.

Señor Presidente, no se puede luchar contra la influencia de las transnacionales, nos guste o no, son la tendencia que nos hemos permitido. Tendencia que ha existido siempre en la humanidad, Alejandro Magno quiso extender su dominio militar y comercial por todo el Mediterráneo, siendo este, seguramente, el primer precedente de intento dominador sobre la economía. Aunque la auténtica globalización la iniciamos los españoles el 12 de octubre de 1492, momento en el que Cristóbal Colón descubrió América. Ese fue el verdadero inicio del comercio internacional, con el movimiento de materia prima desde el nuevo Continente a España y viceversa. Inicio que completamos con el gran hito para la humanidad que supuso la vuelta al mundo de Juan Sebastián Elcano, y de esta manera establecimos el nexo definitivo para el fomento del comercio mundial.

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