Una de las muchas barbaridades perpetradas por Rodríguez Zapatero

Alberto Ruiz-Gallardón: El largo y táctico adiós de un político de primera

Alberto Ruiz-Gallardón: El largo y táctico adiós de un político de primera
Alberto Ruiz-Gallardón. PD

Algunos dirán que era inevitable que Alberto Ruiz Gallardón dimitiera. Siento disentir en vista de los muchísimos precedentes de ministros de todos los colores que cuando no han podido sacar un proyecto adelante han mirado hacia otro lado y han seguido sentados en el sillón ministerial.

De manera que Ruiz Gallardón ha demostrado tener cierta vergüenza torera y se ha ido de manera que deja la puerta abierta para quizá algún día volver a la política activa. Vamos, que a mi me parece que su dimisión tiene algo de estrategia a largo plazo aunque en política hacer planes más lejos de mañana suele ser ciencia ficción.

El caso es que Ruiz Gallardón insinúa lo evidente: que si se había empeñado en sacar una nueva ley sobre el aborto es porque el Presidente Rajoy estaba de acuerdo. Sin duda ha sido así, pero también es verdad que las encuestas mandan y al Presidente le vienen diciendo que la reforma de la ley del aborto le quitaría miles de votos al PP y claro los populares no están para ir perdiendo votos.

Así que hubo un momento en que Ruiz Gallardón se empecinó en continuar adelante pese a las indicaciones más o menos claras de Rajoy y de su entorno de que había que deshacer el camino andado. Ahí comenzó el largo adiós de Ruiz Gallardón que venía amagando con irse si se sentía desautorizado teniendo que retirar su ley.

Ya saben que he escrito en otras ocasiones que me resulta un misterio por qué un político como Ruiz Gallardón, que siempre ha sabido nadar entre dos aguas, se decantó por promover políticas ultraconservadoras desde el ministerio de Justicia. Realmente su paso por este ministerio ha sido un auténtico fiasco.

Pero hay que ser justos y reconocer que en última instancia es el Presidente del Gobierno quién le dio alas. El PP cuando estaba en la oposición salió a la calle y participó en todas las movilizaciones contra la reforma de la ley del aborto de Zapatero. E hizo algo más, llevar la ley al Tribunal Constitucional.

Y ahí está el sinsentido de que con una ley que habían recurrido ante el Alto Tribunal se empeñaran en hacer otra, en vez de esperar la decisión del Constitucional.

Podían haberse conformado con una modificación que es de sentido común y que una inmensa mayoría de ciudadanos, incluidos muchos votantes socialistas, sí apoyan: que las menores de 16 años no puedan abortar sin el conocimiento de sus padres.

Esa es una barbaridad, una de las muchas perpetradas por Rodríguez Zapatero que efectivamente sí podía y debía de ser corregida, pero ni una coma más, salvo que lo dijera el Tribunal Constitucional.

Ya digo que en mi opinión el adiós de Ruíz Gallardón es un adiós táctico, pero el caso es que se marcha habiendo dilapidado en el ministerio de Justicia el crédito político logrado durante sus años de presidente de la Comunidad de Madrid y de alcalde de la capital.

Incomprensible tanta obcecación. Y un acierto, aunque tardío, el de Mariano Rajoy de enviar al limbo el controvertido nuevo proyecto de ley del aborto.

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