El artículo 20 de la Constitución Española, recoge el derecho de los ciudadanos a expresar y difundir pensamientos, ideas y opiniones, así como a comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. El papel que desempeñamos los periodistas está ligado a difundir únicamente información veraz. Por lo tanto, cualquier contenido que elaboremos debe ser auténtico o lo que es lo mismo no ser falso.
Lamentablemente estamos presenciando en España un fenómeno mediático que se da de bruces con lo que establecen los principios básicos del Periodismo. El tratamiento que gran parte de las cadenas audiovisuales están dando del juicio de Daniel Sancho en Tailandia, por la muerte y descuartizamiento del Dr Edwin Arrieta, es cuanto menos insólito. Parece que olvidan confirmar las noticias, que directamente dan como ciertas y solo dan por buenas las procedentes de una fuente (siempre relacionada con el entorno del descuartizador confesó español), saltándose así el principio que obliga a contrastar las informaciones antes de darlas.
Afortunadamente también hay periodistas que se esmeran en cumplir su labor, siempre desde un punto de vista ético. La entrevista que Marta Menéndez de Periodista Digital ha hecho a Joaquín Campos, consigue hacer olvidar lo que se dice actualmente de los medios españoles en países de Latinoamérica: que las televisiones están «blanqueando» al victimario, Daniel Sancho ensuciando la imagen de su víctima, el Dr. Edwin Arrieta.
Hannah Arendt, una gran figura de la teoría política acuñó la expresión “la banalidad del mal», que certifica que existen circunstancias que pueden llevar a un ser humano «normal» a cometer atrocidades. Llevamos 10 meses observando como algunos medios dan vueltas y más vueltas tratando de aminorar las dimensiones del crimen cometido por Daniel Sancho. Y no hay más que una certeza: llevó al Dr. Edwin Arrieta a un bungalow distinto al que él había reservado y pagado previamente. Pocas horas después salió con bolsas que contenían las partes de su cadáver desmembrado, que de forma diligente diseminó por la isla.
En noviembre de 1959, The New York Times publicó una información sobre el asesinato de Herbert Clutter, un agricultor del estado de Kansas, su esposa Bonnie Fox y sus dos hijos menores, Kenyon y Nancy, a manos de dos hombres que asaltaron su casa para robar una caja fuerte, que nunca existió. Los asesinatos no estaban premeditados, pero mataron a cuatro personas, a sangre fría, como Daniel Sancho.
Yolanda Martínez Solana. Profesora Titular de Periodismo en la UCM