La negación cínica de las imputaciones que se ciernen sobre Sánchez y su entorno no puede enmascarar la crueldad que representa el desdén con que ha mirado a los ciudadanos en el desastre causado por la catástrofe de Valencia. Como decía Gary Becker, el hijo mas corrompido simula ser digno de su padre. Sánchez no. Sánchez se burla hasta del disimulo mostrando un grado de crueldad difícilmente superable al subordinar sus acciones al objetivo de mantener el control del poder. Deja a un monarca inútil que practique un consuelo emocional igualmente inútil. Para Sanchez, cualquier evento es instrumental, una oportunidad para afirmarse en su pertinaz adicción al poder. No tiene por qué visitar a las víctimas de su política criminal al servicio de la ideología del cambio climático, como si la larga historia de los desastres que han asolado las cuencas mediterráneas durante siglos no tuvieran ningún peso en la toma de decisiones racionales. Entre medias promesas vacías, las mismas que se mantienen ante la erupción en La Palma.
Pedro Sánchez conoce toda la corrupción que le rodea, la permite, la jalea, la ampara, la promueve, la usufructúa, tiene un conocimiento exclusivo de todo lo que le rodea. La recibe de sus peones sometidos a su dictado como beneficiarios directos y diligentes de su poder. No se ha limitado a ocupar el Estado, lo administra y asfixia, mercadea. Los mismos que a modo de tierra de nadie permiten sortear la responsabilidad del líder. No hay pieza mayor que Pedro Sánchez, sus ministros, secretarios de estado, consejeros, responsables de empresa públicas, son caza menor, perdices o palomas mensajeras, cuando no buitres, del número uno, el elefante de La Moncloa, que ha entrado en la cacharrería nacional para poner todo patas arriba, destruyendo a su paso, la economía, la justicia, la política, y la democracia. El solo es el autor del latrocinio confiscatorio que amenaza de forma creciente al ciudadano, el que administra la caja del burdel. Del burdel al trono y del trono al burdel. Es el garante de los curules del Congreso de los Diputados, de quienes ocupan las posiciones que absorben los recursos de todos. Como cualquier imbécil indisimulado Sánchez cree que la policía es tonta, también la justicia, que es incapaz de rastrear las miserias de sus turiferarios a través de los mensajes no de quien los envía, que los borró, si no de quien los recibe.
Pedro Sánchez es la víctima perfecta, porque son los otros los que reciben las demandas, las querellas, y las imputaciones. Ha puesto a su propia familia y a su gobierno como Guardia de Corps. Da igual donde se mire. Hoy es Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial y Memoria Democrática desde 2023, que fuera presidente del Gobierno de Canarias entre 2019 y 2023 compinchado con Koldo García, elevado de la taberna a consejero para repartirse el infecto negocio de las mascarillas, Koldo García el portero de discoteca elevado a consejero de Renfe y asesor de Abalos, como Jose Luis Abalos, el ministro de Fomento implicado en adjudicaciones de obras públicas. No hay mafia mejor servida por quien toma a Alvaro García Ortiz como el ministro vigésimo tercero del gobierno, como su fiscal. Pocas dudas caben de su implicación en el delito de revelación de secretos y prevaricación con la misma impudicia con el propio Sánchez administra su silencio para avalarle. Tiene a sus pies la justicia con Fernando Grande-Marlaska que supo blindar con la toga su deshonestidad intelectual, y a Félix Bolaños, lacayo bien dispuesto a chupar el pezón de un carro. Sánchez administra la compra de votos y cobra sus comisiones con Montero en Hacienda como fue con Calviño, cómplice del expolio en el BEI. Sánchez dispone de perros de presa para ladrar sus exabruptos, con Oscar Puente y Oscar López. Entregarán su cabeza como suicidas a su servicio. Tergiversa la información con Alegría y de la mano de Víctor Torres mueve los hilos de los pagos en Ferraz. Pronto se desvelará el contenido de las maletas de Delcy Rodriguez que han servido para extinguir en un santiamén los ingentes descubiertos y deudas del partido socialista. A Sánchez le crecen los enanos.
Cuando por fin caigan sus alfiles, sus caballos, sus torres y su reina, el pueblo descubrirá al emperador desnudo, fruto de su soberbia y narcisimo, y clamará por que dé con sus huesos en la trena. Sánchez intentará evadirse, y viviremos y conoceremos la trama urdida por un hombre que quiso reinar. Pegasus será papel mojado frente a lo que viene conociéndose. El mismo comportamiento delata al ladrón, al asesino, y al delincuente, o para el caso, al fiscal. Destruye pruebas, esconde el botín, y niega los hechos. Solo una mente perturbada opera de la misma manera, que solo piensa en escapar de la ejecutoria de la justicia; lo que más inquieta es que siendo un garante de la justicia resulte ser el principal valedor de la farsa en este contexto. García Ortiz, el mismo fiscal general del Estado, resuelve que la justicia es él, al servicio del sátrapa. Los héroes de cartón piedra, los ninots arderán en la hoguera de su vanidad, tocados de la voracidad del gobernante, víctima de sus propias acciones. Cada hombre elige su suerte, su destino; tras su imputación caerá en la desgracia. Todos les darán su espalda. Tanto para tan poco. Solo le queda la huida acelerada hacia su propio cadalso. ¿Quiere Feijoó parecerse a este déspota?
García Ortiz no es muy diferente de quien lo avala y le sostiene, el mismo que invita a muchos otros a saltar por el barranco para demostrar su fidelidad al fūhrer Sánchez, los mismos personajes con los mismos collares, psicópatas y mentirosos que se inspiran en cumplir un calendario de destrucción sistemática de la democracia. Y Candido Pumpido al mando. Ahí le tenemos gritando en la Internacional Socialista como defensor de la democracia junto a su colega Aicha El Gourgi, una hispano-marroquí del PSC que defiende que Ceuta, Melilla y Canarias pasen al dominio de la dictadura Alauí.
Los pájaros migran, las urracas no, son ávidas para robar, carroñeras, defienden y disputan el territorio. Es parte de la etología humana del socialismo, de la ideología que defienden, robar para prosperar. Los socioslistos empiezan a cantar y los ministros buscan refugio, Alegría a Aragón, Calviño al BEI, Rivera a la Unión Europea, Escrivá al Banco de España, Reyes Maroto a la Asamblea de Madrid y María Jesús Montero buscando un hueco en Andalucía, y Diana Morant a Valencia; tanto y tantos otros que como roedores de un barco en un naufragio buscan escapar a la costa en las mismas lanchas de salvamento.
¿Donde acabará la famiglia de la trama, la misma que monta ministerios de favores, de empleo público del reparto de la economía, de la conculcación de la ley y la justicia?, ¿donde irá el apestado Sánchez y su esposa? ¿a Rusia aprovechando que somos el país que más gas consumimos del régimen de Putin?, ¿a Venezuela para cobrar el petróleo que importamos de la narcodictadura de Maduro?. Díga el lector cual es su principal apuesta para determinar el destino del sátrapa, ¿le queda tiempo para quemar las naves?, ¿saltará el charco con el oro de las maletas de Delcy? ¿Escaparán en una patera o en una narcolancha a Marruecos?
La realidad se presenta por sorpresa, de forma inaudita e incierta, lo que sí es seguro es que este tipo, que ha elevado a los altares a Zapatero, se ha convertido en Totó Riina, en el padrino de la malversación. Ahí le tenemos aún desafiando su futuro, negando su pasado para buscar reengancharse en un país que no ama a sus violadores, que odia a sus asesinos y que busca desesperadamente acabar con el origen del lodo. Un último consejo para su amada Begoña, no hace falta que entre por el garaje al juzgado, puede hacerlo por alguna de las cloacas que bien conocen sus defensores.