Estaba Mariano Rajoy de campaña este 28 de noviembre de 2015, en la localidad valenciana de Massanassa, y se ha quedado pasmado.
No por las críticas, sino por el entusiasmo. Porque una pepera, con toda la buena intención del mundo, se ha dirigido a él como el «Presidente de la República».
«Mantenemos el modelo de Estado, que funciona muy bien», ha respondido jocosamente Rajoy.
El presidente del Gobierno ha sido recibido por los vecinos de Massanassa con aplausos, gritos de «presidente» y con numerosas peticiones de fotografías y «selfies».
Rajoy se ha desplazado a este municipio, gobernado por el PP, después de haber presentado en el Hemisfèric de la Ciudad de las Artes y de las Ciencias de Valencia el programa del partido para las elecciones del 20 de diciembre, en las que opta a la reelección.
Acompañado por la presidenta del PPCV, Isabel Bonig, el alcalde de Massanassa, Vicent Pastor, y otros dirigentes del partido, Rajoy ha visitado la sede local del PP, donde ha conversado y animado a los voluntarios que trabajan allí.
Desde allí también ha telefoneado a dos simpatizantes para pedirles su apoyo para ganar las próximas elecciones. La mujer de uno de ellos -Javier Company, fundador del PP en Massanassa, de 83 años- ha protagonizado la anécdota del día cuando al contestar al teléfono ha confundido a Rajoy con «el presidente de la República».
«Mantenemos el modelo de Estado, que funciona muy bien», ha respondido jocosamente Rajoy.
El presidente del Gobierno ha estado acompañado también por la exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien se ha mantenido en un segundo plano, pero que ha sido una de la que más peticiones para fotografiarse con ella ha recibido.
Rajoy también ha paseado por el municipio y ha entrado en varios comercios locales, en concreto, una peluquería, una casa de comidas para llevar y una farmacia, donde ha charlado con sus propietarios y trabajadores.
Durante su paseo por la avenida de Blasco Ibáñez de la localidad, el también presidente del PP y candidato ha sido parado por numerosos vecinos que querían fotografiarse con él, besarle o darle ánimos, y que en varias ocasiones le han aplaudido y gritado «presidente, presidente».
El recorrido ha finalizado en el Ayuntamiento de Massanassa, visita que no estaba prevista, y que ha dejado algo decepcionados a los dueños y clientes de un bar cercano, en el que se suponía que el presidente debía finalizar su visita.
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