El “fenómeno fan” se apodera de la cartelera con la adaptación (dicen que fiel), de la popular obra literaria creada por Freida McFadden. Y a buen seguro que sin las altas expectativas recaudatorias (que se están cumpliendo, todo hay que decirlo), gracias al enorme tirón que está teniendo su versión en libro, y que está llevando a lo que históricamente se denomina “gran público” a las salas de cine, bien está, esta película podría haberse estrenado perfectamente en formato “telefilm”.
No cometeré el error y la estupidez de valorar un libro que no he leído, que supone el placer (culpable o no) de mucha gente y del que me ha hablado alguna que otra persona que considero interesante e inteligente. Estoy convencido de que se trata de una trama adictiva (a su manera, la película también lo es) y que gana enteros en la imaginación del lector, sin caras histriónicas como las de Amanda Seyfried o lo insulso de la figura del protagonista masculino, un Brandon Sklenar que ha sido elegido para el papel mucho más por dotación física y sonrisa de dientes de perla (los dientes, ¡ay esos dientes…!) que por dotes actorales. Encabeza el reparto protagonista una estrella de la actualidad que pueda conectar con el potencial espectador que traslade el fervor del susodicho “fenómeno fan” a la gran pantalla, Sydney Sweeney, que encarna con aceptable credibilidad y humanidad a una chica con pasado gris oscuro que necesita trabajo y lo logra como asistenta en una casa de ricachones que, por supuesto no es el paraíso que parece.
Sexo, excesos, intrigas y tensión son los ingredientes para el disfrute colectivo de una cinta previsible de principio a fin, por muchas vueltas que dé el guión, pero divertida, que despierta cierta curiosidad en el espectador y que no comete el flagrante error de tomarse demasiado en serio. Como película tampoco vamos a volvernos locos llegando a extremos de ensalzar algo tan flojito tanto en concepción como en puesta en escena, pero como entretenimiento por el más o menos módico precio de una entrada, no parece del todo mal plan.
Estamos pues, sin duda, ante una de esas apuestas seguras que acaban puestas a parir y reportan muchos más millones en taquilla de lo que la opinión de la crítica especializada reconoce. De todo debe haber en esta vida, y esta mezcla de lo que en su momento fue el otro fenómeno viral de 50 Sombras de Grey con pinceladas de La mano que mece la cuna, si nos remontamos más atrás en el tiempo, supone este thriller psicológico que durará lo suyo en las salas de cine a las que acudirán muchas (y muchos) con un bol de palomitas y muchas (y muchos) con el alivio del anonimato de la oscuridad de la sala. A fin de cuentas, otro folletín paralelo es la archifamosa Juego de tronos de la que me acuso consumidor, igual de popular, igual de taquillera e igual de fácil consumo, pero con el maquillaje de la ambientación fantástico-medieval. Hipocresías de la industria y de la sociedad…
Dirección: Paul Feig. Año: 2026. País: USA. Duración: 131 min. Título original: The Housemaid. Género: Serie de TV. Comedia. Animales. Vida rural. Intérpretes: Sydney Sweeney, Amanda Seyfried, Brandon Sklenar, Michele Morrone, Megan Ferguson, Brian D. Cohen, Ellen Tamaki, Indiana Elle, Elizabeth Perkins. Guion: Rebecca Sonnenshine, basado en la novela de Freida McFadden. Música: Theodore Shapiro. Productora: Feigco Entertainment, Hidden Pictures, Lionsgate. Distribuidora: Lionsgate. Estreno en España: 01 enero 2026.