22 títulos y varios premios en la competición Oficial.
Hace unos días quedaron repasados los once largometrajes proyectados a concurso durante la primera semana del certamen. Esto es: Diamant Brut, de la francesa Agathe Riedinger; The Girl with the Needle, del sueco Magnus Von Horn; Bird, de la británica Andrea Arnold; Megalópolis, del norteamericano Francis Ford Coppola; Three Kilometres to The End of The World, del rumano Emanuel Parvu; Kinds of Kindness, del griego Yorgos Lanthimos, cuyo protagonista; Jessie Plemmons, obtuvo el premio a MEJOR ACTOR; Oh, Canada, del norteamericano Paul Schrader; Caught By the Tides, del chino Jia Zhangke; Emilia Perez, del francés Jacques Audiard, con un premio coral- MEJOR INTERPRETACIÓN FEMENINA- a todas sus actrices (la española Karla Sofía Gascón, Zoe Saldaña, Selena Gomez y Adriana Paz) ; Limonov. The Ballad, del ruso Kirill Serebrennikov; y, por último, The Substance, de la francesa Coralie Fargeat, galardonada ella misma con el premio a MEJOR GUION).
Esa información está disponible aquí.
En otra crónica, la relativa a ANORA, del americano Sean Baker, diseccionamos a la ¿incontestable? Palma de Oro 2024.
Hoy hacemos incapié en cuatro de las diez películas restantes vistas durante la segunda semana del festival.
Y dejamos fuera, por su interés, para próximos artículos, las seis restantes: All We Imagine As Light, de la india Payal Kapadia (ganadora del GRAN PREMIO DEL JURADO, el segundo en importancia); The Seed of the Sacred Fig (La semilla del higo sagrado), del iraní huido hace apenas 20 días de Irán Mohammad Rosulof, cuyo film obtuvo el PREMIO ESPECIAL DEL JURADO, PREMIO DEL JURADO ECUMÉNICO, Y PREMIO FIPRESCI de la crítica especializada; Motel Destino, del brasileño Karim Ainouz; L´Amour Ouf (El amor, ¡uf!), del francés Gilles Lellouche; y, por último, The Apprentice (El aprendiz), del también iraní nacionalizado danés Ali Abbasi.
The Apprentice es un biopic sobre Donald Trump durante los años 70 y 80, cuando se hizo millonario con sus negocios inmobiliarios y entabló amistad (y business) con el abogado Roy Cohn. Debido a la actualidad del personaje- el juicio al presidente número 45 de Estados Unidos y las próximas elecciones presidenciales el 5 de noviembre-, merece un análisis aparte, y, además, ya tiene distribución en España.
Comenzamos con The Shrouds (Los Sudarios, 1). Proyectada el lunes 20 de mayo de 2024 y dirigida por el canadiense David Cronenberg, este es un (siniestro) drama en el que un afligido viudo (Vincent Cassel), crea una máquina, una especie de sudario tecnológico, para ser colocada en las tumbas. Así, los familiares puedan ver a los muertos (el proceso de descomposición de los cadáveres), a través de una aplicación. Es rara hasta para ser una de Cronenberg, como ha señalado algún crítico. Completan el reparto principal Diane Kruger y Guy Pearce.
Una curiosidad: se da la circunstancia de que al director se le murió su mujer hace siete años, y algunos señalan que el personaje de Vincent Cassel personifica al propio cineasta. Desde luego, con el pelo blanco y peinado hacia atrás, el parecido en la pantalla de Cassel con el artífice de Videodrome (1983) es notable.
La música corre a cargo del también canadiense Howard Shore (autor de la banda sonora más vendida de la historia, la de El Señor de los anillos), y la fotografía la firma Douglas Koch, que ya trabajó con Cronenberg en Crímenes del futuro (2022).
Con todo, a la mayoría de los críticos The Shrouds no les termina de gustar. Desde que es una aburrida meditación sobre el duelo, a que Cronenberg se mete en un berenjenal. Confusa: el argumento no se entiende. Fría, una película de ciencia ficción sobre el dolor. También hay opiniones positivas. Thriller brillantemente cerebral, sobrio, elegante, oscuramente cómico, provocador, y con una perspectiva inteligente.
Cronenberg, de 81 años y natural de Toronto, tiene una extensa filmografía (La mosca, Inseparables, Promesas del Este), y ya había competido en Cannes en varias ocasiones.
Con Crash se llevó el Premio Especial del Jurado en 1996. Posteriormente llegarían a la Croisette Spider (2002), Una historia de violencia (2005), Cosmópolis (2012), Maps to the Stars (2014) y la mencionada Crímenes del futuro (2022), protagonizada por Léa Seydoux, con quien el cineasta quería repetir en The Shrouds. No ha podido ser.
Tampoco el hecho de que su nueva “frikada” rascara algún premio.
Un apunte curioso que afecta no solo a esta, sino a varias películas, se desvela en los créditos. Entre los productores de The Shrouds figura Anthony Vaccarello para Saint Laurent Productions, la filial de la prestigiosa y reconocida “maison” de moda francesa que en esta rama se dedica a la producción cinematográfica. Llama la atención que Saint Laurent también coproduzca Emilia Perez, del galo Jacques Audiard, en competición; y Parthenope, del italiano Paolo Sorrentino. Exacto. Igualmente a concurso.
Que la casa de moda consiga meter tres títulos en la Sección Oficial candidatos a la Palma de Oro es todo un gol, una hazaña. Mejor dicho, ya que hablamos de YSL, todo un lujo.
Tráiler con subtítulos en español.
El segundo largometraje de esta crónica, Marcello Mio, dirigido por el francés Christophe Honoré (Vivir deprisa, Amar despacio), y proyectado el mismo día que la ganadora ANORA, es una rareza en la que la hija de Mastroianni y de Catherine Deneuve (que también participa en la película), interpreta al alter ego de su padre. Son dos gotas de agua, no hay duda; se parece muchísimo a su progenitor. Y ya.
No ha entusiasmado a (casi) nadie. A pesar de que se dice que el director parte de una idea estupenda, los que dan caña al film afirman que es poco convincente, tostonazo y narcisista; demasiado larga (dos horitas), autoindulgente, vacía, parodia involuntaria, o incluso que roza la vergüenza ajena. Oh là là.
En cambio, a los que sí les ha gustado, la califican como divertido asunto familiar y con cierto encanto. Alguien también expresa: “Simplemente bellissima”.
Se ha ido de vacío.
Parthenope, la última propuesta del napolitano Paolo Sorrentino (ganador del Oscar a mejor película extranjera por La Gran Belleza y séptima vez que compite en Cannes), cuenta la historia de una bella y libre fémina (primer largometraje del director con una mujer como protagonista), desde su nacimiento en 1950 hasta la actualidad. Sus amores, sus desamores…
Y el apelativo tiene un porqué. Parténope es el nombre fundacional de la ciudad de Nápoles, ya que allí fue enterrada la sirena Parténope (“la que parece una virgen”). Se suicidó tirándose al fondo del mar ante la insensibilidad de Ulises por su canto, y las olas la llevaron hasta aquel lugar. Al menos, eso es lo que cuenta una de las leyendas.
Rodada en la hermosa capital de Campania y en Capri, el personaje principal lo interpretan dos actrices: Celeste Dalla Porta (de joven), y Stefania Sandrelli (de mayor). El londinense Gary Oldman (Drácula de Bram Stocker, a las órdenes de Coppola; El caballero Oscuro, El Topo, y Winston Churchill en El instante más oscuro), hace un pequeño papel, pero crucial. Es John Cheever, el escritor norteamericano calificado como El Chejov de los suburbios, autor de El hombre que amó y otros cuentos dispersos. Y también actúan los italianos Silvio Orlando e Isabella Ferrari.
¿Y ha gustado? Recuérdese que este cineasta levanta pasiones en los festivales. Sin ir más lejos, con su anterior proyecto, Fue la mano de Dios (la de Maradona), obtuvo hace tres años en la Mostra de Venecia el León de Plata. Esa película también era una carta de amor a Nápoles, como ahora.
Aquí en Cannes, de igual modo, Sorrentino ha saboreado el triunfo en el pasado. En 2008, con Il Divo (sobre el que fuera siete veces Primer ministro, Giulio Andreotti, Premio del Jurado), y en 2011 con Un lugar donde quedarse (This Must be The Place), protagonizada por un Sean Penn a lo Robert Smith, el cantante de The Cure, obtuvo el Premio del Jurado Ecuménico.
En cuanto a Parthenope, la mayoría de los especialistas coinciden en aplaudir el encanto y la delicadeza de sus imágenes, sí; la parte estética. No obstante, son muchos los que se quejan del contenido. Sin una gran narrativa, se trata más bien de una exposición de escenas, reprueba un crítico compatriota de Sorrentino. La tachan de fría, de larga (dos horas y cuarto de película), de pretenciosa, y con un director enamorado de sí mismo. Los más benévolos salvan la primera parte, y para los entusiastas del film, es un drama seductor que crea un tratado exquisito acerca de la belleza del cine.
Esta vez, cero premios al director de Las consecuencias del amor. Aunque lo haya coproducido (Yves) Saint Laurent.
Clip oficial de la película: (está también en la página del Festival).
Terminamos con Grand Tour, del portugués Miguel Gomes (Tabú, Las mil y una noches), que sí que se fue del certamen con las manos llenas. Se llevó en Cannes el premio al Mejor Director.
Las críticas, maravillosas. Directamente. Quien esto escribe no ha visto ni una mala.
La cinta, como reza su nombre, es un gran viaje. Pero no por Europa, como el que hacían los niños bien hace doscientos, trescientos y cuatrocientos años. Este Grand Tour transcurre por el sudeste asiático, y visita Birmania, Tailandia, Filipinas, Vietnam, Japón…
Ambientada en 1917, se divide en dos partes. En la primera, Edward, un diplomático inglés en Birmania, huye de Molly, su prometida. En la segunda, Molly le perseguirle por doquier. La casualidad ha querido que la temática de Caught By The TIdes, del chino Jia ZhangKe, también en competición, trate igualmente de un hombre que escapa de una mujer.
El metraje es en blanco y negro y en portugués, aunque hay voces en off que cambian. Y también los idiomas. Es larguita (129 minutos), pero a la mayoría no parece importarle.
Miguel Gomes, primerizo en la competición en Cannes, empezó como crítico, y en su cine exótico mezcla realismo mágico, temas sociales y el documental (si pueden, vean Tabú).
En una entrevista, con canal de YOutube The Upcoming, el director lisboeta revelaba cómo convenció a sus productores para el proyecto. “En un restaurante les dibujé la estructura. En la primera parte un tío huye de la novia, y en la segunda, ella le persigue. Pero les advertí que había un problema. Antes de escribir la película, les dije, tengo que hacerme el viaje a Asia, con los guionistas, con el director de fotografía para que filme en 16 mm, y con el ingeniero de sonido. Después, ya en Lisboa, escribiremos el guion en función de las imágenes que tengamos”. Y su productora le dijo que sí, que conseguiría el dinero para financiar el viaje previo.
El reparto lo encabezan Gonçalo Waddington, Crista Alfaiate, Jani Zhao y Teresa Madruga.
Y en opinión de los expertos, Grand Tour es una gran película. Hipnótica. Poética. Romanticismo, pasión y tristeza sin límite. Extravagante, melancólica, épica, íntima. La más compleja sofisticación coexiste con la inocencia y el encanto; una potente dosis de pasión por la vida. Una odisea asiática exótica e ingeniosa. Maravilloso viaje sin fronteras: ni geográficas ni temporales. La historia de amor arrastra otra historia, la del cine. Y para rematar, la del crítico de Caimán: “La película más deslumbrante y emotiva que se ha visto en la Sección Oficial”.
Y, entonces, ¿Por qué no ha ganado?
80.000 visitantes y 4.000 periodistas. Hay gustos para todo (s). Y el único que cuenta en este asunto, definitivamente, es el del Jurado.