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La bella y divertida Dorotea

José Catalán Deus 04 Abr 2022 - 12:38 CET
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En una temporada flojísima como la que estamos sufriendo, en la que las vanas pretensiones y moderneces atufan por doquier, este Mihura toreado por Amelia Ochandiano sabe a prodigio de buena comedia bien montada y mejor interpretada que te hace reír de verdad sin meterse con nadie.

Un prodigio, ya decimos. Que se debe, primero y principal, a un dramaturgo que recupera su indiscutible primacía en el teatro español del último medio siglo. Miguel Mihura Santos (1905-1977) renovó la comedia de apariencia fácil y trasfondo serio, la comedia que no llega a tragicomedia, la buena comedia urbana, con su facilidad para los juegos semánticos y el enredo con toques medidos de desconcierto. Vela su pesimismo y desencanto con la sociedad echándole el valor de unas risas. Anticipa, como el que no quiere la cosa, el teatro del absurdo con sus tres sombreros de copa, escrita en 1932 pero imposible de estrenar hasta veinte años después. Pasará otra década para que La bella Dorotea llegue cuando su autor goza ya de enorme éxito y reconocimiento, que algunos conseguirán arruinar tras el cambio de régimen con sectarismo de juzgado de guardia. Pero hace ya un tiempo que ha retornado con todos los honores. En 2007, el director entonces del Centro Dramático Nacional (CDN) Ernesto Caballero inició el rescate reciente con ‘Las visitas deberían estar prohibidas por el Código Penal’, seguido por Carmen Maura haciendo Carlota en 2013 con dirección de Mariano de Paco (ver nuestra reseña), y secundado ese mismo año con ‘Maribel y la extraña familia’ a cargo de Gerardo Vera en una de las salas señeras del teatro comercial. En 2019 Natalia Menéndez nos ofreció lo tres sombreros en el María Guerrero (ver nuestra reseña), y un par de años antes en el Teatro de la Zarzuela Ricardo Llorca estrenó una estupenda versión musical (ver nuestra reseña).

Y ahora llega, cuando más la necesitamos, esta Dorotea, que vive en una localidad costera del norte de España cuando las clases medias acceden al veraneo y pasan frío en las hermosas playas cantábricas. Es hija de uno de los hombres más ricos del pueblo y un poco rebelde. No soporta las habladurías del pueblo, las envidias y la mentalidad provinciana y represora que le ha tocado en suerte. Cuando empieza la función está a punto de casarse con Fermín, un forastero que parece un buen hombre y del que se ha enamorado, pero que la deja plantada en el último momento incapaz de soportar las presiones pueblerinas. Dorotea, al verse compuesta y sin novio, decide buscar otro que esté disponible y hace la promesa, para sorpresa y escarnio de todo el pueblo, de no quitarse el vestido de novia hasta que encuentre a alguien con quien casarse, y de paso remover las conciencias de los vecinos -según sus propias palabras-. Pasan los meses y ante la falta de opciones, el ánimo de Dorotea se está desplomando hasta que aparecen por el pueblo Juan y José Rivadavia, feriante y barítono en decadencia respectivamente, que darán el giro necesario al devenir de los acontecimientos.

‘Admiro y respeto profundamente a Miguel Mihura. Un autor que tiene, a mi juicio, lo que podríamos llamar oído absoluto, o lo que es lo mismo, el texto tiene el mismo peso en fondo y forma, y hay que acertar con esta para llegar a descubrir todos sus olores y matices, porque su aparente espontaneidad está cargada de profundidad, melancolía, crítica social y compasión por el diferente, por aquel que lucha por romper con lo establecido, además de poseer una capacidad para la metáfora y para hacernos reír que solamente está al alcance de unos pocos. Sumergirse en una función de Mihura en este convulso siglo XXI, nos reconforta con nuestra tradición de manera inmediata, con la comedia en estado puro, con su peculiar absurdo, al que le gusta añadir bastante mala leche, gotas de humor negro, un poco de cinismo y grandes dosis de romanticismo’, opina con acierto Amelia Ochandiano, que en 2012 dirigió notablemente ‘Lúcido’, de Rafael Spregelburd, para el CDN (ver nuestra reseña), tras un trabajo más discreto el año anterior con Mi mapa de Madrid de Margarita Sánchez. Y que en 2015 versionó, dirigió y coreografió ‘El lenguaje de tus ojos o el príncipe travestido de P. de Marivaux’, una notable sorpresa en Las Naves de este teatro Español (ver nuestra reseña).

Y como la directora entiende y valora al autor, pues lo ha puesto en escena con total fidelidad inteligente, sacando partido de lo que a tanto jóveno listillo parecería una trama ridícula y unos diálogos triviales dentro de una antigualla, para pulir una joya y levantar una comedia fresca, risueña, optimista y graciosa de verdad, que no les vendrá nada mal ver para relajarse y valorar el mundo de antes.

No se ha complicado, y ha hecho bien, con montajes peripatéticos de estructuras rodantes y cargantes vídeoescenas, así que el espacio escénico de Raúl García Guerrero, el vestuario de María Luisa Engel, y la iluminación de Juan Gómez‐Cornejo nos colocan donde debían -el domicilio de la novia, la playa con ventolera, la fonda de la estación- con toda naturalidad en unos cuantos toques de atrezo que realiza el reparto como quien no quiere la cosa.

En el reparto recae gran parte del acierto de la propuesta. Manuela Velasco es una Dorotea certera, pero qué decir de Rocío Martín en su doncella Rosa o de esas tres geniales amigas -Benita, Inés y Remedios- con las que Mariona Terés, María José Hipólito y Belén Ponce de León forman un trío perfecto. Si a eso añadimos que Raúl Fernández de Pablo como don José Rivadavia y César Camino como Juan forman una pareja de tramposuelos enternecedora, habiendo hecho antes unos sensacionales dobletes como don Manuel, el padre de la novia, y doña Rita, la tía coja, intrigante y avarienta, tenemos los ocho comodines de esta partida de cartas en la que ya solo falta que nos sentemos a presenciarla con toda confianza, como si estuviéramos en la tasca de siempre, dispuestos a pasar noventa minutazos alegres y amenos, de esos que no tienen precio y cada día más valoramos.

APROXIMACIÓN A LA PROPUESTA (del 1 al 10)
Interés: 9
Texto: 9
Dramaturgia: 9
Dirección: 9
Interpretación: 9
Puesta en escena: 8
Producción: 8
Programa de mano: 0 (solo virtual)
Documentación a los medios: 8

Teatro Español / Sala Principal
La bella Dorotea, de Miguel Mihura
30 Marzo – 1 Mayo 2022

Dirección: Amelia Ochandiano

CON
Manuela Velasco (Dorotea)
Raúl Fdez. de Pablo (José
Rivadavia/Don Manuel)
Rocío Marín (Rosa)
César Camino (Juan/Doña Rita)
Mariona Terés (Benita)
María José Hipólito (Inés)
Belén Ponce de León (Remedios)

EQUIPO ARTÍSTICO
Diseño de iluminación Juan Gómez‐Cornejo (A.A.I.)
Diseño de espacio escénico Raúl García Guerrero
Diseño de vestuario María Luisa Engel
Diseño de espacio sonoro Jose Mora
y videoescena
Ayudante de dirección Ana Barceló
Residencia de ayudantía Virginia Rodríguez
de dirección
Ayudante de escenografía Juanjo González Ferrero
Ayudante de iluminación Irene Cantero

Una producción de Teatro Español
Encuentro con el público20 Abril 2022
Precio De 6 a 22€
Hora Martes a domingo / 19h
Duración 90 minutos.

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