No se trata de ningún monstruito del lago Ness ni nada parecido, es simplemente, y nada menos, un wisky de malta de primera, que ahora se presenta con su cara más suave y bajo el nombre de Blasda y que gracias a su delicadeza y suavidad, admite mezclas y es muy adecuado como aperitivo o para tomar tranquilamente tras una jornada de trabajo.
Porque, ¿qué ocurriría si a Ardbeg, emblema de los whiskies de Islay, le quitáramos algo de su característica turba? ¿Seguiría conservando ese excepcional equilibrio? Para contestar a esa pregunta primero hay que probar Blasda, un Ardbeg que, por decirlo de alguna manera, se ha dejado domesticar.
Blasda es el resultado de “domesticar” los habituales niveles de turba presentes en la gama de whiskies de Ardbeg, y contiene tan solo una proporción de 8ppm(partes por millón) de este combustible fósil. Suave, si lo comparamos con la media de 24ppm del resto de Ardbegs. Sin embargo, Blasda es un Ardbeg equilibrado, pero ligero, dulce y muy agardable al paladar.
Con solo un tercio de la turba que es habitual en los whiskies de Ardbeg, filtrado y embotellado con una resistencia de 40% alc., algunos podrían decir que Ardbeg ha roto sus propias normas. Pero cuando el resultado es tan delicado, dulce y agradable, no es c uestión de ponerse a buscar culpables, sino a aprovecharse del descubirmiento y ver su oportunidad.
Si se compara con el buque insignia de la destilería, Ardbeg Ten Years Old, famoso y adorado por expertos de todo el mundo gracias a su carácter de turba, Blasda desvela la deliciosa dulzura de la vainilla, de los caramelos de lima y chocolate y la fragancia etérea propia de todas las expresiones de Ardbeg.
Su delicadeza hace de Blasda un Islay atípico, muy recomendable para adentrarse en el universo de Ardbeg. Ideal como aperitivo o como copa tras la jornada laboral, Blasda permite lo que con otros maltas puede ser una “blasfemia”: mezclarlo, saborearlo en cócteles sin que la esencia y el poder de Ardbeg se diluya.
Como datos de cata decir que est enuevo whisky es algo dulce y con un toque refrescante, con suaves aceites de turba que mojan el paladar, toques de violetas de parma, piel de naranja fresca y una delicada efervescencia.
Y ya que hablamos de sus posibilidades en coctelería, ¿qué tal una idea? Pues, por ejemplo, el Blasda Mojito, a base de Blasda, menta, rodajas de lima, limonada y angostura o el Blasda Paradise que es un Blasda con licor de melón, plátano, crema de coco y zumos de piña y lima. ¡
La destilería Ardbeg ha recibido durante tres años consecutivos la calificación más alta para sus whiskies, considerados los mejores del mundo en la Whisky Bible del experto Jim Murray. Ardbeg se encuentra en Islay, una de la islas Hébridas interiores escocesas, y su nombre significa “farallón” o pequeño cabo en gaélico. La destilería está efectivamente junto al mar y en los frecuentes días de viento el oleaje se estrella en la línea costera, acumulando algas cuyos aromas marinos se integran en la complejidad del whisky. Ardbeg es incluso objeto de culto por parte de muchos expertos, es delicado y complejo y se dice de él que es «como antiguamente solía ser el whisky». Apetece una copita, ¿verdad?
