Si nuestros recuerdos están profundamente ligados al sabor, mucho más en los días de Navidad, fechas de nostalgia y memorias imborrables de la infancia. Todos los años en el obrador artesano de La Magdalena de Proust se hacen eco de la tradición y manufacturan con esmero deliciosos dulces navideños artesanos, entre los que “reina” el Roscón de Reyes. Amasado, formado y horneado en su obrador propio, fermenta durante 24 horas, dando lugar a un esponjoso, suave y refinado manjar. Sus ingredientes sin aditivos y con materias primas de calidad conforman un Roscón de Reyes único y exquisito. Prueba de ello es que este año ha sido seleccionado en el Top 10 del campeonato que organiza Gastroactitud y ha sido el roscón “sorpresa del año” del podio de los tres mejores de la degustación que realiza la experta en gastronomía, Clara Villalón.
“Nuevo en el ránking, sorpresa del año. Muy logrado. Se encumbra hasta la tercera posición merecida”, escribe sobre el Roscón de Reyes de La Magdalena de Proust, en su cuenta de Instagram Clara Villalón, experta en gastronomía, en su propia búsqueda del mejor Roscón de Reyes de Madrid que realiza anualmente. Además, este año La Magdalena de Proust, siendo la primera vez que participaba, logró colarse en el VII Campeonato del Mejor Roscón de Reyes Artesano de Madrid 2025, organizado por Gastroactitud, uno de los más prestigiosos, quedando entre los diez finalistas de la cata. Teniendo en cuenta que participaron50 roscones de toda la Comunidad de Madrid y que el jurado está compuesto por grandes expertos del sector gastronómico es todo un logro.
El roscón de La Magdalena de Proust está realizado con masa artesana fermentada y reposada (mínimo durante 24 horas), inspirada en el brioche francés, y elaborada con una equilibrada mezcla de ingredientes: huevos camperos de Ávila, harina de trigo bio sin mejorantes, levadura, mantequilla, agua de azahar Luca de Tena, aceite de oliva virgen extra, sal y ralladura de naranja y limón. Una vez hecha la masa, los roscones se forman con mimo uno a uno, lo que les confieren una característica forma irregular. Sus adornos denotan sencillez: almendra nacional ligeramente tostada, naranja y cerezas. Su aroma es muy ligero y su textura muy agradable, suave y esponjosa. Además, se trata de un roscón muy digestivo, al no llevar aditivos, conservantes ni mejorantes. Se preparan solos, o rellenos de nata (a base de leche fresca de Madrid) o trufa. Eso sí, es importante realizar el encargo por adelantado puesto que se trata de un obrador artesano. Pueden adquirirse en cualquiera de sus dos locales en Madrid y con previo encargo en su web (www.lamagdalenadeproust.com) para recogerlo en sus puntos de venta.
Si algo define a La Magdalena de Proust es lo que no es: una franquicia. Es una empresa familiar con obrador propio y artesano, cuyos dos locales en Chamberí y Atocha son proyectos con identidad propia, que comparten la misma idiosincrasia y los mismos valores del proyecto. En ellos, además de la venta “bakery” y de algunos productos bio, se sirven desayunos, brunchs, almuerzos y meriendas. El origen de las materias primas y los productos es primordial para La Magdalena de Proust, que rescata la importancia fundamental de conocer dónde y en qué condiciones se han producido los alimentos que consumimos. Rechaza el uso de pesticidas, fungicidas y conservantes no naturales. Sus elaboraciones son la consecución de sus propias recetas, siguiendo, en parte, la tradición y en parte su intuición y creatividad, innovando y desarrollando nuevos productos, fruto también de su amor por las cosas bien hechas y la escucha a su público fiel. ¿El resultado? “Panes de pueblo”, pero con una tradición revisitada, así como una pastelería y repostería sencilla a la par que deliciosa.
Home