Beatriz Rodero, directora técnica y enóloga de Bodegas Carmelo Rodero, acaba de presentar Raza 2021, el nuevo nombre del emblemático reserva de esta bodega familiar de Ribera del Duero. Raza es la combinación de cinco parajes que forman parte del entorno de Pedrosa de Duero plantados a altitudes de entre 837 y 862 metros sobre el nivel del mar. Son viñedos de una edad media de entre 30 y 35 años, cepas en vaso pero también guiadas en espaldera, en suelos principalmente arcillosos.
Las uvas de tempranillo se vendimian a mano y se vinifican por gravedad. La crianza se realiza en barricas pequeñas de roble francés durante 20 meses. En cuanto a la climatología de 2021, esta añada estuvo marcada por condiciones climáticas desafiantes. El ciclo comenzó con un invierno marcado por la borrasca Filomena a principios de año, que trajo consigo fuertes nevadas y lluvias. El verano fue cálido y seco, características típicas de la región, lo que favoreció la maduración de las uvas. Sin embargo, las precipitaciones fueron escasas, y la falta de humedad en los suelos influyó en el proceso de maduración, lo que obligó a usar las reservas que dejó la borrasca. A pesar de las adversidades, las condiciones climáticas extremas marcaron el resultado final de la cosecha calificada como excelente.
Pese a las dificultades ocasionadas por el tiempo, el viñedo y la mano experta de Beatriz Rodero consiguieron elaborar un vino que ha obtenido 98 puntos de la Guía de Vinos Gourmets 2025, así como 97 puntos de la Guía Proensa 2025. Raza 2021 despliega un impresionante abanico de aromas donde la fruta madura y fresca se expresa con una intensidad sublime. Las profundas notas de frutas negras, como moras y ciruelas, se entrelazan con delicados matices especiados, que aportan una sutil complejidad. La entrada en el paladar es sedosa y perfectamente equilibrada, evoluciona con una densidad envolvente. Un tinto perfecto para acompañar carnes a la parrilla, chuletones y asados. Su PVP es de 45 €.
Hablar de Bodegas Carmelo Rodero es hacerlo de la ilusión de toda una familia, del sueño que un día movió a Carmelo Rodero a fundar esta bodega en Pedrosa de Duero, en Burgos, en 1991, y que se ha convertido en un referente de calidad de la Denominación de Origen Ribera del Duero. El mismo sueño inspira ahora a sus hijas, Beatriz y María, quienes con ilusión renovada perpetúan la misión de extraer el fruto más genuino de su terruño.
Los viñedos de Bodegas Rodero crecen a una altitud de 890 metros sobre el nivel del mar a través de varios pagos seleccionados, un total de 170 hectáreas con virtudes intrínsecas diferentes de cada microclima. Esta diversidad geográfica es clave en la creación de unos vinos con el sello del terruño, que deja expresarse a la fruta con nitidez y marcada frescura, siguiendo la filosofía de su directora técnica y enóloga Beatriz Rodero.
Visitar Bodegas Carmelo Rodero es conocer los secretos del vino de la mano de una de los nombres icónicos de la Ribera del Duero. Recorrer sus instalaciones, conocer de cerca el proceso de elaboración y finalizar la visita con una cata guiada de sus vinos… Son sólo el principio de la oferta enoturística de Bodegas Carmelo Rodero. La bodega se puede visitar viernes y sábados en el recorrido habitual, que incluye la cata de algunos de sus vinos más emblemáticos. Además, en fechas señaladas, el equipo de Bodegas Carmelo Rodero ofrece experiencias especiales. Por ejemplo, la próxima cita tendrá lugar el 15 de febrero, con motivo de la celebración de San Valentín, para la que ha preparado una cata a ciegas con las cuatro mejores referencias. Una cata a ciegas no significa probar los vinos con los ojos tapados. Significa dejar que los sentidos descubran cada matiz, cada olor, cada interpretación que dé el aroma del vino. Además, cada vino se maridará con chocolates gourmet (aforo limitado).
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